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miércoles, 31 de marzo de 2010

Mis 12 'Jesús' más emblemáticos del cine

Personajes principales o no en cada filme,
aquí va mi lista de los 12 'Jesús' más elocuentes del cine. 
Como en toda lista, tal vez quede la sensación de algo incompleto:
1- Intolerancia (1916), Howard Gaye (Jesús), dirigida por David Wark Griffith (Estados Unidos).
2- Rey de reyes (1927), H.B. Warner (Jesús), dirigida por Cecil B. de Mille (Estados Unidos).
3- Jesús de Nazareth (1942), José Cibrián (Jesús), dirigida por José Díaz Morales (México). *Foto
4- El mártir del Calvario (1952), Enrique Rambal (Jesús), dirigida por Miguel Morayta (México).
5- Ben-Hur (1959), Claude Heater (Jesús), dirigida por Wiliam Wyler, (Estados Unidos).
6- Rey de reyes (1961), Jeffrey Hunter (Jesús), dirigida por Nicholas Ray, (Estados Unidos).
7- El Evangelio según san Mateo (1964), Enrique Irazoqui (Jesús), dirigida por Pier Paolo Pasolini (Italia).
8- La historia más grande jamás contada (1965), Max von Sydow (Jesús), dirigida por George Stevens (Estados Unidos)
9- Jesucristo Superstar (1973), Ted Neeley (Jesús), dirigida por Norman Jewison, (Estados Unidos).
10- Jesús de Nazareth (1977), Robert Powell (Jesús), dirección de Franco Zeffirelli (Italia-Reino Unido)
11- La última tentación de Cristo (1988), Willem Dafoe (Jesús), dirección de Martin Scorsese (Estados Unidos).
12- La pasión de Cristo (2004), James Caviezel (Jesús), dirección de Mel Gibson (Estados Unidos).

martes, 30 de marzo de 2010

Asunto de entrenar dragones: buen cine

Es sabroso encontrarse con películas como la animada Cómo entrenar a tu dragón (2010), dirigida por Dean DeBlois y Chris Sanders, metido su argumento dentro del género fantástico, con dragones  entretenidos y con personajes sencillos bien diseñados. wílliam venegas
La historia a veces se deshilvana, como quien pierde el hilo de una conversación, pero se retoma para ser agradable con su tono burlesco, de acción regocijante, como fábula cuya moraleja nos instruye sobre la armonía en la Naturaleza, desde la amistad de un pequeño vikingo, Hipo, con su dragón, Chimuelo, a quien Hipo le ayuda a restablecerse de una seria lesión. Entre los dos, logran cambiar la mentalidad de un rudo pueblo vikingo, cuyo objetivo es cazar dragones. Es lo que le mete cuerpo al cúmulo de emociones de la trama. Cómo entrenar a tu dragón es cinta cuyas emociones provienen de personajes sensibles dentro de una historia con exquisita imaginación. Es lo que debe transmitir un filme que no solo sea derroche de tecnología para manipular al espectador. Su 3D se coloca en la mirada del espectador y ofrece ángulos riesgosos para mostrar los sucesos. Sus logros formales están en función de acercarnos a un universo tan del género fantástico como de la literatura infantil, pues se basa en las letras de la escritora Cressida Cowell. Va, pues, mi recomendación para ver esta "peli", de contenido ventajoso y de firme hechura formal. Le perdonamos sus extravíos narrativos y le agradecemos sus gramos de apreciable locura.

sábado, 27 de marzo de 2010

¿Quién le teme a Peter Brook? ¿Sáenz?

Don Pedro Brook es alguien importante en el teatro, aunque lo más importante sobre el teatro se cuajó con Aristóteles y su Poética, escrita en el siglo IV a. C., reflexión estética a través de la tragedia, la epopeya, la comedia y la poesía yámbica. Después de eso, todo es jalar la misma cadena con distintas aguas y tomar nombre, como don Pedro, mejor conocido como Peter Stephen Paul Brook (Londres, 1925), uno de los directores más renombrados del teatro contemporáneo. Sin embargo, en Costa Rica, con el FÍA, el crítico de La Nación, Andrés Sáenz, no le temió al nombre de Peter Brook y no se le revelaron los arcanos de la existencia terrenal en la puesta escénica titulada Warum Warum, con la actriz Miriam Goldschmidt, o sea, Brook no le abrió los cielos a Sáenz, así como Messi no inmuta al Paté Centeno. Dice don Andrés que creyó que la actriz conjuraba los espíritus de distintos autores, como las brujas del cuento de la tía Panchita (digo yo), con textos de contenidos inconexos, dichos de manera confusa y con un humor que para Sáenz resultó obvio y superficial. Puro domingo 7. ¿Metateatro? Más bien no-teatro, dice don Andrés: ¿Quién le teme a Peter Brook? (wílliam venegas)
La crítica completa puede encontrarla en
con el título de Su Santidad Peter Brook

jueves, 25 de marzo de 2010

Cierran 'En Otro Prisma' a Cheko en canal 2

Por disposición de la empresa Repretel (administradora de canal 2, que decidió no renovar el contrato) el programa En Otro Prisma dejará de transmitirse por ese medio. Saludos a Cheko, ejemplo de tenacidad en lo suyo: el rock nacional. Sin mezquindades, los roqueros nacionales le deben mucho a Sergio Cheko Araya.

En Otro Prisma empezó el 9 de julio del 2003 en Telepaz canal 52, pasó a ExtraTV en mayo del 2005, ahí estuvo hasta julio del 2006. Desde agosto de ese año hasta noviembre del 2008 en Conexión TV y de ahí hasta marzo del 2010 por canal 2. Dice Sergio Cheko Araya: "Lo sostuve al aire siete años, contra todo, con pocos recursos y apostando por el rock en español y la música nacional (¡qué quijotada!). También con gente muy valiosa a mi lado y en este capítulo destaco a mis amigos Félix Solano, Rándall Alfaro y Eric Gassmann, quienes desde que ingresaron fueron pilares en la realización de esta etapa y prueba es que hoy, al finalizar, siguen conmigo." Agrega: "Les cuento que el proyecto continuará por Internet, nuestras redes sociales y por nuestro canal de youtube, así como la apetura de nuestra página oficial, con la necia idea de aportar algo En Otro Prisma para la gente que tiene otros gustos en este país. Quienes me conocen saben lo que siento en este momento y lo que significa En Otro Prisma para mí".

martes, 23 de marzo de 2010

Un viejo vuelve a la U y salta un melodrama

La cinta mexicana El estudiante (2009) es la ingeniosa historia de un hombre de 70 años, Chano, quien decide volver a las aulas universitarias, ante el asombro de todo el mundo, y quien logra establecer la más fructífera relación con los jóvenes mediante la lectura y dramatización de El Hombre de la Mancha: don Quijote.

 El estudiante, de Robert Girault, director y coguionista, es más bien melodrama con tintes de comedia, con el menoscabo sustancial de querer sacar lágrimas en los espectadores a punta de pellizcarles los sentimientos. Digo “menoscabo”, porque no siempre tal actitud sintoniza con el discurrir narrativo, o sea, se sienten forzadas las situaciones, pero está claro que sí logra lo pretendido: el día que vi esta película, cerca de mí, dos muchachas lagrimeaban entre alborotos de sus narices. Adelante, otra lo hacía de manera más discreta. En el filme, hay que mencionar la habilidad del actor Jorge Lavat, capaz este actor de ser melodramático con solo la mirada o con solo la enunciación del texto, y de manera impecable cuando lo hace con todos los signos a que puede echar mano un buen actor. No hay que negar la bondad presente en esta película, entendida como fábula, con un final agridulce inesperado: el hombre, ante el reto de la vida, pasa por el reto sostenido ante la muerte. Es oscilante la película: hay secuencias de enorme deleite, otras son hilos sueltos, algunas pocas aburren y otras tantas son el mismo texto otra vez dicho. Es un filme del que uno puede gustar si nos dejamos llevar más por las emociones del texto que por el análisis riguroso de él. wílliam venegas

lunes, 22 de marzo de 2010

¿Cuáles son los secretos del libro de Eli?

Ha llegado un filme sugerente con fórmulas de una vieja película de vaqueros para ubicarse en el futuro, luego de que la Tierra ha sido prácticamente destruida por una guerra nuclear. Hablamos del filme El libro de los secretos (2009, The Book of Eli), dirigido como un concierto a cuatro manos y dos cerebros por los hermanos Hughes: Albert y Allen. El libro de los secretos no solo recupera visualmente las convenciones del cine del Oeste, sino que también ofrece su historia con el tono épico de los relatos de los vaqueros de antaño, con la convicción de que la justicia es capaz de triunfar en medio de las condiciones más adversas. Encarnado con solvencia por el actor Denzel Washington, el personaje de El libro de los secretos, Eli, tiene una misión dictada y es la de llevar a salvo un libro a un lugar siempre al oeste de la destrucción. En dicho sitio se ha de conservar la memoria de la humanidad: se trata del arte, del conocimiento científico y de las expresiones humanistas que se han salvado del apocalipsis nuclear. Como la crueldad persiste, el héroe debe oponerse a un malo astuto (buen trabajo del actor Gary Oldman) y, así, el filme se torna excitante, por momentos con suspenso filosófico y con bien lograda acción. wílliam venegas

viernes, 19 de marzo de 2010

Actriz se accidenta en ensayo y más...

Los conflictos andan tras Mariano González (foto). Primero fue la actriz Ana Saravia quien sufrió un accidente durante el ensayo de una obra, dirigida por Claudia Barrionuevo, en la Vargas Calvo. Con poca solidaridad, el Teatro Nacional (TN) zafó el bulto y a Mariano le tocó encarar la situación que aún se ventila en juzgados, lo que nunca debió haber sido. Ahora, en lugar de dar póliza de Riesgos, el TN la exige de antemano a la gente de teatro. Es una inversión de la realidad. Lo de la señora Saravia no se ha resuelto y, he aquí, que Mariano debe enfrentar situación semejante, con la Compañía Nacional de Teatro (a quien no quiere caldo, dos tazas). La actriz Luisa Echandi sufrió un accidente en uno de los ensayos de La ópera de los tres centavos, que dirige Juan Fernando Cerdas. Allí no hay pólizas tampoco, a los actores se les ha durado un mundo para firmarles contrato; ahora que los firman, Lina Barrantes –del Melico Salazar– no los refrenda porque estaba en el extranjero. Los contratos se atrasan tanto como las partituras para los músicos. ¡No están todavía! Sin contratos, el elenco ha venido ensayando, pero les dicen que no hablen de ensayos, porque sería ilegal: eso es tierra de nadie. En este momento son como amigos que quieren poner en escena a Bertolt Brecht y sus Tres centavos. Lo peor es que todo este relajo sea visto como “normal”… y ¡para peores se lesiona la joven Echandi! (foto tomada de Facebook). ¡A la grande…!
wílliam venegas

miércoles, 17 de marzo de 2010

Reportaje de teatro reabre polémica brava

wílliam venegas El otro día escribí en una crítica de cine lo siguiente: "Es curioso ver cómo estas cintas de menor calidad son, muchas veces, más definidas en sus denuncias. Es un poco lo que pasa con el teatro costarricense. Eso que muchos llaman, despectivamente, teatro comercial o de segunda en las salas josefinas, esas comedias suelen ser arriesgadas en sus denuncias (los filazos políticos campean)". Dicha idea la amplié en un documental dirigido por María Lourdes Cortés, sobre este tipo de teatro en el país. Sostengo que dicho teatro es más desenfadado con sus críticas contra-lo-convencional, sin juzgarlo, por ello, como teatro bueno o malo. Eso lo acerca al gran público y es exitoso. Ahora, en La Nación se hace un reportaje sobre obras de teatro que pasan de 400 funciones en cartelera y el crítico D. Andrés Sáenz apunta contra ellas, más que sobre ellas. Señala que a dichas salas llegan "varios miles de clientes ávidos de diversión, que los teatros satisfacen mediante un menú de comedias saturadas de una fuerte salsa de lubricidad grosera, aliñada con expresiones soeces y mímicas vulgares"; hay más en palabras de D. Andrés Sáenz, quien acepta que él no hace críticas de esas escenificaciones donde se manifiestan "la ramplonería y la impericia histriónica". Enumera Orgasmos (Teatro Torres), Chico Loco (Teatro de la Calle 15), Dos arriba y una abajo (Teatro Arlequín), Papichulo (Teatro Molière) y Apartamento de soltero (La Máscara). Afirma que deforman el gusto de la gente y que requieren más bien de un estudio antropológico, sociológico y económico. Yo disiento de esa percepción academicista de D. Andrés. Eso sí, con tantas representaciones, estas escenificaciones van entrando en pérdida de disciplina escénica. Yo he visto la pieza Dos arriba y una abajo en tres ocasiones, y la primera tenía más rigor dentro de su afán lúdico y en su eutrapelia. Me encantan cuando se ponen irreverentes y chotean sobre lo que otros medios de comunicación callan. Yo develé con gusto la placa de las 500 funciones de esa obra en el Arlequín (foto: estoy con la actriz de la obra Mariela Álvarez y, atrás, el escenógrafo David Vargas).
El texto completo de D. Andrés Sáenz se puede leer en este sitio:
http://www.nacion.com/2010-03-15/Entretenimiento/NotasDestacadas/Entretenimiento2297346.aspx

lunes, 15 de marzo de 2010

Sandra Bullock ante un Chance panameño

DOS cintas comparten cartelera. Una de Hollywood en tono de melodrama. La otra es panameña, en arte propio de la sátira. La primera se titula Un sueño posible (2009), dirigida por John Lee Hancock: título azucarado. La panameña se titula Chance (2010), de Abner Benaim: título insuficiente.

Un sueño posible capta más la atención porque su personaje femenino lo encarna la actriz Sandra Bullock (foto), aquí con buena actuación, nada extraordinaria, aunque se cuidaron en mostrarla físicamente seductora. Esto es necesario para su papel de una mujer bastante adinerada y, por eso mismo, republicana, conservadora, de observancia cristiana y dispuesta a la caridad para sentirse bien. Ella, la señora encarnada por Bullock, un día decide proteger a un joven negro y pobre, analfabeto, abandonado, pero con buenas características para el “futbol americano”.  No hay denuncia de nada: al filme no le interesa, es aséptico en ello, nada que ver con una cinta como Preciosa. El asunto no es la justicia social, sino la caridad individual. Al final, este largometraje se convierte en placentero filme de deportes. Es una “peli” sin mordiente, a la larga bonita (no quiere decir que sea buena), como una serpiente coral de anillos coloridos, pero a la que le sacaron los colmillos. Todo lo contrario es lo que sucede con el filme panameño Chance: es cine comprometido, comedia de varapalos, que ridiculiza a una clase social burguesa, gobernante, consumista, conservadora, chanchullera e hipócrita y toma partido por la servidumbre humilde y pobre, quien ha de rebelarse ante el maltrato que sufre y lo hace con una violencia muy particular y, por ello, muy graciosa. Contenido y forma asumen el aire de un vacilón despiadado, bien llevado por su director Abner Benaim. Las actrices de Chance no tienen postulaciones al Óscar, pero trabajan mejor que Sandra Bullock.
wílliam venegas

domingo, 14 de marzo de 2010

Lo siniestro es eso... ¡siniestro! con Scorsese

Es impresionante ver la manera cómo el gran realizador Martín Scorsese recrea los laberintos mentales dentro de los laberintos físicos de un hospital psiquiátrico, de manera imbricada, unos con otros, para dar lugar a una sólida narración en la película La isla siniestra (2010, Shutter Island). El tono policial se acentúa con su propio suspenso dentro de lo que se llama thriller psicológico, que también asume características cercanas a una espeleología mental, así de contundente es en su ánimo este filme, cuyo guion, de Laeta Kalogridis, se basa en la novela del escritor Dennis Lehane, autor de Río Místico, llevada al cine por Clint Eastwood. La paranoia sobre la cual se sustenta el argumento de esta película lo apaña a uno, lo agarra del cuello y eso sucede dentro de la más sólida corrección formal: siempre hay un pulido cuidado por el encuadre, por el plano y por el devenir de las secuencias. Debo mencionar como sorprendente y genial, el movimiento de los actores/personajes dentro del cuadro, de ellos dentro de la sobrecogedora composición de luz, color, ruidos, voces y silencios.
Recordemos que el cine es narración y representación. En La isla siniestra, los histriones llevan el relato por dentro, como la locura misma. Tal vez, hubiera sido mejor ver a Leonardo DiCaprio un poco más contenido en algunas secuencias. Lástima esa cara aniñada, de barba escasa, que carga como una maldición.
En ningún momento, ningún histrión se encuentra despegado ni desapegado del formidable planteamiento de situaciones que muestra este largometraje. Ben Kingsley y Max von Sydow logran darle sustancia de enigma a la trama. La atmósfera escénica es apabullante, con el aporte excitante de la música y de la fotografía. Scorsese hunde su mano en la llaga de la locura en una isla de canibalismo mental, siniestra.
william venegas

martes, 9 de marzo de 2010

¿Por qué 'Zona de miedo' ganó el Oscar? Y...

No es el Oscar un premio importante en términos artísticos. Es un premio publicitario para la industria hollywoodiana del cine. Es, además, un premio endogámico, como matrimonio entre familiares. Si en Estados Unidos hay premios válidos para el Sétimo Arte, pueden serlo el del festival de Sundance y el Spirits (el de este año lo ganó la película Preciosa). En cuanto al Oscar, no pretendamos que una Academia dominada por gente conservadora/protestante y republicana de ese país, premie un buen filme como Bastardos sin gloria o un filme real/naturalista como Preciosa (el dedo en la llaga de la realidad social allá, fuera del "american way of life"). Ni siquiera podían premiar a Avatar, película que, como escribe Rónald Díaz, (ver: http://www.laletramenuda.com/2010/03/avatar-ideologia-como-producto-de.html) deja mal parados a los contratistas militares gringos, vistos como mercenarios dispuestos a arrasar con los nativos de Pandora en su búsqueda implacable de riqueza. Agrega Díaz: "Es también un llamado a la insurgencia para derrotar a los soldados estadounidenses, cuyo paralelismo con Vietnam e Iraq es desde la óptica de los conservadores sinónimo de desprecio por las instituciones de su país y una muestra del más puro antiamericanismo". Además, Avatar es panteísta, al mejor estilo del boliviano Evo Morales, en su llamado a la humanidad para que comulgue con la Madre Tierra. Es filme antiimperialista que, incluso, se atreve a mencionar que uno de sus mercenarios viene de Venezuela (la de Chávez). En cambio, Zona de miedo (The Hurt Locker) es una apología velada de la presencia gringa en Iraq –discurso necesario en Estados Unidos–. Zona de miedo se presenta como historia, no como discurso; sin embargo, es discurso, incluso en lo que no dice (¡así es!). Zona de miedo es filme que se repite en su trama para hacer calar su texto (es su debilidad formal). Entendamos por qué un filme ganó el Oscar y los otros –mejores– no lo lograron.
Foto: la directora K. Bigelow, de Zona de miedo.

domingo, 7 de marzo de 2010

Mel Gibson, armas nucleares, el teatro en Costa Rica y "Al filo de la oscuridad"

wílliam venegas
Los Estados Unidos parecen gallinas asustadas, pero llevan el zorro adentro. Hablaron de armas químicas en Iraq y nada había. Amenazan a Irán y Corea por investigaciones nucleares. Son capaces de impedir las investigaciones nucleares ajenas con sus propias bombas nucleares, made in U.S.A. Qué buena esa frase de buscar la brizna en el ojo ajeno con una viga en el ojo propio. Hoy, una floja película de acción, Al filo de la oscuridad (Edge of Darkness, 2010), de Martin Campbell, con Mel Gibson, habla de la ligazón entre políticos y fábricas de armas nucleares en Estados Unidos, a partir del asesinato de jóvenes pacifistas, una es hija de un policía encarnado por Gibson. Como el policía no puede hacer justicia, pues mata a los mafiosos de las armas. Es la discutible teoría de la venganza. La sangre corre y la corrupción política prevalece. Es curioso ver cómo estas cintas de menor calidad son, muchas veces, más definidas en sus denuncias que el gran cine hollywoodiano. No tienen nada que perder. Es un poco lo que pasa con el teatro costarricense. Eso que muchos llaman, despectivamente, teatro comercial o de segunda en las salas josefinas, esas comedias suelen ser arriesgadas en sus denuncias (los filazos políticos campean). Así sucede con Al filo de la oscuridad, pero su valentía ideológica no la salva de ser lo que es: una cinta de acción al uso con un personaje violento.

sábado, 6 de marzo de 2010

Alicia en el cine sin maravillas


wílliam venegas
Cuando en 1951 los estudios Disney decidieron llevar a la animación las dos novelas satíricas del inglés Charles Lutwidge Dodgson, conocido entre ustedes y yo como Lewis Carroll, el proyecto parecía una locura, pero tuvo un resultado maravilloso. Las novelas de Lewis Carroll son: Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo (o Alicia en el País del Espejo). Esa versión cinematográfica se apartó de los tonos cursis y “ternuristas” de Disney y, por eso, fue un fracaso económico.
Hoy, la cofradía Disney vuelve a la carga con esas dos novelas y una nueva versión con toda la parafernalia moderna: computación, tercera dimensión y actores reales. Eso, más la firma de un director extravagante, irreverente, oscuro, ambiguo y, por ello, famoso (Tim Burton), nos hacían relamernos como un gato. Pero... Alicia en el País de las Maravillas, la película burtoniana, no es chicha ni limonada. Al director le pusieron cadenas y doble llave. ¿Quiénes? Los estudios Disney para, así, mantener un filme cerca del tono familiar, sin ser procaz y lejos del bisturí de las censuras oficiales. Burton fue atrapado por la dictadura de los estudios cinematográficos.
Tampoco es un largometraje “ternurista”, porque mantiene algo de las marañas de las novelas con alguna creación visual de Burton. De todo un poco, como en las viejas pulperías de pueblo: ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. El resultado es una película con nada que desaprobar (tal vez, sus pésimas actuaciones) y sin nada especial que recomendar. La “peli” igual gusta como aburre, con logros visuales por encima del proceso narrativo y una brillante banda sonora, para agradarnos al oído cuando lo visual no lo logra. El filme da y quita, pero tampoco se vuelve cuita. Ante eso, les recomiendo que sí, que vean Alicia en el País de las Maravillas, pero la versión Disney de 1951, con merecidos dibujos animados y mejores complejidades.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cobran y no pagan en el Teatro Nacional

Formidable denuncia del músico Ricardo Ramírez (Éditus)
Enviada por Evelyn Ugalde, premio García Monge a la difusión cultural (2010)
Editado por La huella del ojo
Se convirtió en proyecto tan exitoso que abrieron la opción de los conciertos al atardecer en el Foyer del Teatro Nacional... ¿y cómo no? si no se le paga a los artistas, ¡cuidado pierden! pero, ¡bueno! en lo personal me parece maravillosa la iniciativa de promover el arte a un precio súper accesible para el público, pero pretenden que los músicos no cobremos porque creen que vivimos del aire, que comemos flores (aunque muchos así lo hagan) y no se aseguran de contar con los fondos antes de mandar a hacer los artes.  ¿o es que cuando contratan los servicos de un abogado para que les inscriba una sociedad esperan que sea gratis porque sus intenciones son maravillosas? En el Teatro Nacional pasa en esos festivalitos organizados por gente que, por su ignorancia, cree que los músicos tocamos solo por amor y cree que el amor nos llena el refri, con el pretexto de que se cobra barato (¢500 a los nacionales, ¢5.000 a los turistas y –en el Foyer– ¢1.000 a los nacionales y a los turistas no sé) y todos los conciertos han estado Sold Out. Me parece que es el momento para que nos pongamos de acuerdo y no aceptemos tocar más sin que se nos pague lo mínimo razonable, ya que, ¡repito! me parece genial en todo sentido que se haya abierto el espacio del Teatro al Mediodía, pero ya que lo probaron y les funcionó que se preocupen por ir más allá, darle un porcentaje de la taquilla o conseguir patrocinios y pagarles a los músicos y –más bien– que doña Jody (Steiger) y el Ministerio de Cultura se sientan orgullosos y cierren este gobierno quedándole muy bien a los artistas que son la razón de ser de sus puestos. Lo más increíble es que a mediodía venden el paquete con almuerzo y ¿uds. creen que a los músicos nos han ofrecido un vaso de agua? Si hasta se me armó una bronca porque me negué a pagarles comisión por los discos que vendimos en el vestíbulo y como me enojé tanto a doña Jody le dió mucha pena y me devolvió la comisión de los discos que dos funcionarios del Teatro llegaron a quitarme. El Teatro al Mediodía ha sido un ejemplo excelente de que el arte debe ser para todos, pero que nadie se aproveche de nadie.

martes, 2 de marzo de 2010

Aviso en puente peatonal y teológico.

Hace mucho tiempo, leí un cartel que decía "Cristo viene", estaba yo chiquillo y le pregunté a mi mamá que cuándo venía. Me dijo que no sabía. Así de fácil se quitó ella de encima las especulaciones teológicas sobre el tema (ella sabía que –si no– seguiría preguntando). Cada vez que vengo de Tres Ríos por la pista, veo escrito en un puente peatonal lo mismo y me acuerdo de mi madre. Solo que el asunto ya no me preocupa como en la niñez. Es posible que antes lleguen extraterrestres o se escriban y coloquen más carteles con la frase persistente de que "Cristo viene". ¿No es, más bien, que ya había venido? Yo había leído que sí.
wílliam venegas

lunes, 1 de marzo de 2010

Preciosa: aleación perfecta y real/naturalista

wílliam venegas
No es frecuente encontrarse en el cine una tan perfecta aleación o amalgama entre forma y contenido, como la que vemos ahora en la contundente película Preciosa (2008), dirigida por Lee Daniel, yo diría que de manera inspirada. Es largometraje demoledor con su historia de Preciosa, jovencita negra y obesa, con dos hijos producto cada uno de la violación de su padre biológico, estupro consentido por la propia madre de Preciosa. Cuando la muchacha aprende a leer y escribir, a los 16 años, un mundo se le abre, no de esperanzas, sino que es un mundo capaz de retrotraer la crueldad vivida para descubrirle más desgracias a Preciosa.
Preciosa (Precious) –la paradoja como título– es filme que bebe de manera directa del naturalismo literario, vertiente posterior del realismo, capaz de poner el dedo en la llaga y desmitificar el estilo de vida estadounidense que, casi siempre, nos ofrece Hollywood.El doble objeto de seducción y reflexión que debe haber en el sétimo arte, se cumple en Preciosa de manera intensa, mientras el relato nos toma del cuello, nos quita el aire, nos hace oprimir las manos, tensar las piernas y nos abre inteligencia si somos capaces de ir más allá del sentir de la anécdota.
El mérito es del director Lee Daniel. Además de eso, ahí están dos extraordinarias actuaciones, como son las de Gabourey Sidibe (como Preciosa) y la de Mo'Nique (como la madre). Ellas hacen absolutamente creíbles las duras secuencias: con ellas, la narración deja de sentirse como ficción para ser real/naturalista.
CRÍTICA completa en
http://www.nacion.com/2010-03-01/Entretenimiento/NotasSecundarias/Entretenimiento2284406.aspx