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domingo, 28 de febrero de 2010

De "Invictus" a "Zona de miedo", ¿qué?

wílliam venegas
Poema humanista. Eso es la más reciente película del maestro Clint Eastwood, con el título de Invictus (2009), por los poemas que acompañaron a Nelson Mandela a lo largo de sus más largos 27 años de cárcel, en Sudáfrica. Era la época de la separación injusta de los negros con respecto a los blancos. Para los segundos todo el poder; para los primeros lo poco que quedara de la mesa de los blancos. Nelson Mandela fue signo, canto y líder de la caída del infame Apartheid. De manera clásica, sin aspavientos formales, con gran confianza en el contenido del drama y con sabiduría para narrar, Eastwood nos da una lección de buen cine, indaga en la complejidad humana (individual y social) y ajusta la cámara al ojo del intelecto humano. Se entiende que Mandela es hombre que nunca abandonó a su pueblo, nunca buscó el exilio cómodo. ¿Cómo Invictus no está por un Óscar y sí Zona de miedo (The Hurt Locker, 2009)? Con esta última, de Kathryn Bigelow, veo una cinta de acción bien lograda como tal, con buenos momentos de suspenso repetidos inútilmente. Es filme que peca por cobarde, por no decir lo que hay que decir, con un final del todo discutible, que hace del soldado gringo una elegía y –de la presencia militar en Iraq– una necesidad. El que tenga ojos que vea y piense, que de nada vale la mirada para un cerebro ciego.

sábado, 27 de febrero de 2010

Andrés Sáenz contesta a director de "La Llorona", Fernando Rodríguez

BAUTIZAR UNA MODA NO LA LEGITIMA
Andrés Sáenz (foto tomada de La Nación)
Crítico de teatro y música
Ofrezco disculpas a Fernando Rodríguez por la demora en contestar sus objeciones a mi crítica del montaje de su obra La Llorona, que él mismo llevó al escenario del teatro Variedades. De la respuesta de Fernando Rodríguez el lector podría deducir que si para mí el espectáculo de La Llorona no fue una experiencia artística valedera, ello se debió a una fijación en códigos teatrales heredados de la Póetica de Aristóteles y a mi desconocimiento de nuevas formas de hacer teatro, resumidas en el neologismo “narraturgia”, una hibridación de la narrativa y la dramaturgia.
Ahora, la Poética de Aristóteles sigue vigente y no requiere que yo la defienda, pero es necesario recordar que el filósofo analizó y organizó la práctica de los grandes dramaturgos para explicar por qué sus obras producían un determinado efecto estético sobre el espectador. Al estagirita también se debe la definición de lo que es propio de la épica o narrativa y de aquello que es específico del drama, bien que ninguno de los géneros es por completo excluyente del otro, como lo demuestran la figura del Mensajero en las tragedias clásicas y los extensos parlamentos narrativos en los autos de Calderón, y otros ejemplos que no es necesario mencionar aquí.
De modo que, en cierto sentido, “narraturgia” es una palabra reciente para un concepto consagrado históricamente. No obstante, a partir de la década de 1970 ha surgido una tendencia, propiciada por el dramaturgo alemán Heiner Müller y extendida a otras latitudes y dramaturgos, mediante la cual en las obras y montajes escénicos opera una disolución progresiva de lo dramático, es decir, la consistencia teatralmente específica de los personajes se diluye y de sujetos de la acción pasan a ser los portadores del discurso. En lugar de teatro de conflicto dramático, un teatro de voces.
En lo personal, me opongo a esta propensión discursiva en el teatro pues la estimo aburrida e ineficaz sobre el escenario, ante todo debido a que, en mi experiencia, los resultados artísticos casi siempre son latosos o insignificantes, cuando no inflados y pretenciosos.
Cuando veo una obra teatral procuro no prejuzgar ni imponer una “poética” al espectáculo. Al redactar mi comentario busco fundamentar la impresión que recibí, ya sea esta favorable o contraria. En ocasiones, quizá la fundamentación no sea válida para algunos, pero eso no cambia la impresión que recibí. Siento no haber podido comentar favorablemente La Llorona porque respeto el proyecto y las intenciones artísticas de Fernando Rodríguez, a quien considero un teatrista serio y responsable.

jueves, 25 de febrero de 2010

Actores, FIA y la póliza del INS, ¡se las trae!

Se alborotó el panal y el tema del FIA se fue por buena vertiente: por los derechos laborales de los actores y actrices y por la poliza de riesgos que debe comprar la gente de teatro en el INS para poder actuar. Yo me acuerdo, cuando construíamos la casa hogareña, que a los trabajadores –además de asegurarlos– hubo que comprarles esa póliza (¡por dicha!, pero esto es otro cuento). Sé que al jardinero de la casa y a otros trabajadores ocasionales hay que tenerles esa póliza de riesgos profesionales, incluso a las señoras o muchachas que limpian casas por horas. Esa póliza no las compran los trabajadores ni las trabajadoras en ninguna parte. Ahora resulta que, por una justa demanda de la actriz Ana Saravia (foto), ahora los histriones deben asegurarse y tener esa póliza del INS. ¿Ehhhhhhh? Si no, no les dan trabajo en las instituciones oficiales de Cultura, como en el Teatro Nacional. No sé si todos los músicos de la Sinfónica deben tenerla o si deben igual haberla los funcionarios adscritos a cualquier cosa del ministerio de doña Nené. De Estado solidario, olvidémonos. De Estado neoliberal, acordémonos. Ahora: ¿Echarle la culpa a Ana Saravia y su demanda, como se hace en algunos comentarios al artículo de Leonardo Perucci? ¡Increíble!
wílliam venegas

miércoles, 24 de febrero de 2010

Leonardo Perucci: pagar para trabajar

Creo que jamás la cultura ha caminado mas huérfana y desamparada que en la saliente administración de los Arias. Se han confabulado factores tan diversos que van desde una inepcia ministerial a los cada día más desenfadados intentos de convertir a nuestra solidaria y socialdemócrata Costa Rica en el tropical paraíso del desenfreno neoliberal. Es causal –y no casual– los intentos de desbaratar instituciones y trabajadores de la cultura. Estos, en su desempeño se han acostumbrardo a pensar, razonar, humanizar, compartir y solidarizar, entre otras muchas cualidades. Estos aparecen hoy como enemigos del libre mercado, de la venta acelerada del país a los mejores postores y de la imposición arbitraria del ente gubernamental.
Ellos cual Prometeos desencadenados pueden con su arte enseñarle al pueblo a defender sus conquistas mediante el arte maravilloso de la palabra, la música y la danza. Por eso es que hay que combatirlos y una de las maneras es contratando entes y personas que no sienten ningún arraigo con esta tierra generosa y solidaria, y cuyo trabajo está más regido por los intereses del mercado, o sea, ganar mucho dinero, sin importarles lo que realmente el país necesita artística y culturalmente hablando.
Recientemente se anunció que la obra que se presentaría como al gran aporte nacional al FIA, sería Los Velásquez, obra argentina que no ha sido estrenada nunca antes, ( me pregunto... ¿será esto una premonición para lo que se viene?..., ojalá que no), bajo la dirección de un profesional de sobrio curriculum y con un elenco nacional. Me tocó en suerte ser llamado a formar parte de ese privilegiado elenco. A la hora de hablar de honorarios, comienzan los problemas: 7 horas de ensayo pagadas como si fueran 3, y un monto por función que no se corresponde ni con los tiempos, ni la inflación, ni el desgaste que provoca trabajar con un director que quiere 30 ensayos de 7 horas para una obra que normalmente se haría en 30, pero de tres horas.
Y más encima, para poder trabajar y que el Teatro Nacional me extienda un contrato, tengo que pagar de mi bolsillo un Seguro de Trabajador Independiente y un Seguro de Riesgos Profesionales en consecuencia que he aportado desde hace 25 años a la Caja Costarricense del Seguro Social lo que me ha correspondido. O sea a estas alturas del partido, con más de 50 años de exitosa carrera, con 5 Premios Nacionales de Teatro en Costa Rica..., este humilde servidor que lo ha dado todo por la cultura de este país..., tiene que pagar por trabajar.
Hoy aparecen cifras en los periódicos de las enormes cantidades que se desembolsan para quienes manejarán el Festival. Si las comparamos con las que recibimos los trabajadores me puede dar un ataque de risa, nerviosa , por supuesto. El país esta en venta..., las carreteras, los puertos y ahorita el Ferrocarril..., los sindicatos son intervenidos, las voces disidentes se acallan..., señores..., la indiferencia popular tiene un límite...., solo falta que la cachimba se llene de tierra para que los vendepatrias reciban su merecido.
Espero que doña Laura ponga fin a esta verdadera debacle que estamos viviendo los trabajadores del sector cultura por la ineptitud de los dirigentes actuales para quienes una cartera Louis Vuitton o unos zapatos Prada parecen ser más importantes que el desarrollo cultural que nuestro pueblo necesita...
Culturalmente hablando,
Leonardo Perucci.-
San José 24 de Febrero 2010.

martes, 23 de febrero de 2010

FIA y el descaro de la Ministra de los Arias

Uno lee los artículos periodísticos (entrevista incluida) publicados en La Nación de hoy (23 de febrero) y se asombra del descaro y del desenfado con los que la señora Ministra de Cultura, Nené (foto), acepta algo que es la realidad. Este Gobierno de la dupla Arias también le entra a privatizar la cultura, ahora con el Festival Internacional de las Artes (FIA), entregado a una empresa española en la danza de los dólares fatuos, porque uno nunca sabe qué se paga, qué dólar se queda dónde ni quiénes se embarran con la mantequilla. Le estamos entregando el alma al diablo transnacional, ahora con el teatro como con las carreteras, con Riteve, con los muelles de Limón (en la más vulgar y dictatorial intromisión de los Arias en el movimiento sindical del país, con el apoyo de periódicos que aún condenan la injerencia de gobiernos de izquierda en los sindicatos, ¡paradoja!). La pregunta es: ¿qué hacen los artistas?, ¿tendremos que ir a inyectarles hormonas para que se organicen y protesten? Estos actores de hoy ya no son como los de antes: aquellos que siempre sirvieron a las causas populares. Ahora se dividen, pelean, se bajan el piso y hay quienes hasta votaron por el partido burgués que nos gobierna con "arte despótico". (wílliam venegas).
Para quienes no hayan leído los textos, clic en:
FIA contrató productor sin estudio
http://www.nacion.com/viva/2010/febrero/23/viva2277112.html
María Elena Carballo: “La única empresa que consultamos fue Jeito”
http://www.nacion.com/viva/2010/febrero/23/viva2277741.html
También pueden leer Universidad en este sitio:
http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/mainmenu-cultura/1767-fia-aun-prepara-programacion.html

viernes, 19 de febrero de 2010

El FIA: ¿Ministra miope? ¡Polémica!

El que no llora, no mama...
(Texto en porfía llegado a... y resumido por este blog)
Jody Steiger y Amaranta Osorio ahora nos darán un minifestival dentro del FIA según La Nación del Sábado 13 de febrero
La reacción combativa y con justa razón del gremio artístico costarricense finalizó con un arreglo satisfactorio sobre todo para los actuales productores del Festival, quienes (¡¡ojo!!!), tuvieron el desafortunado desliz de "olvidar que los artistas nacionales normalmente participan en los FIA". ¡Claro! perdonen, olvidábamos que están las coproducciones, si así es como iban a participar los artistas nacionales. Lástima que no a todos nos tocará la maravillosa experiencia de ser iluminados por algún artista español o haber sido bendecidos por la varita mágica de Proartes.
Jody y Amaranta (imaginamos y esperamos, bajo asesoría de –la ministra– María Elena Carballo), dieron a los artistas nacionales una piñata y al gremio, el palo para reventarla. Es decir, que caímos en la trampa de tomar nosotros, como artistas, la responsabilidad de ejecutar un trabajo que ellos no solo no hicieron, sino que olvidaron plantear. Claro que estamos de acuerdo con que sea el gremio quien decida quién y cómo participa, pero no así. Atropellado, improvisado, sin ganas y por salir del paso.
Que quede claro también que la culpa no es de quienes fueron en representación del medio artístico. Simplemente es otro típico caso en el que las autoridades se aprovechan del entusiasmo del artista costarricense, quien con la voluntad de sacar todo adelante, resuelve infinitamente las incapacidades de los jerarcas ministeriales.
El FIA no respondió a las preguntas señaladas en la carta enviada a la señora (Jody) Steiger, en cambio, llevó muchos regalitos a la reunión.
A falta de 4 semanas nos preguntamos, entre otras cosas:
¿Cuándo y cómo se hará la convocatoria, cuánto tiempo estará vigente para la recepción de ofertas? ¿Cómo a estas alturas pueden detenerse a revisar videos y atestados de grupos? ¿Cómo pueden incluirlos en la programación impresa si requieren por lo menos 2 semanas para imprimir semejantes cantidades? ¿Cuándo se repartirán los impresos...?¿Cómo puede una empresa de sonido cotizar si no sabe exactamente qué va a amplificar y cuáles son los requerimientos técnicos de los grupos? ¿Cómo se van a contratar los grupos si deben tener: facturas timbradas, estar en comprarred, estar inscritos y al día en la Caja Costarricense del Seguro Social? (...)
A 4 semanas y media del inicio del FIA, el día viernes 12 de febrero, Jody Steiger olvida que los FIA anteriores fueron organizados por artistas y nos ataca nuevamente. Por un lado, mientras redacta una carta para conciliar con el medio cultural nacional, redacta otra para ser publicada en un medio masivo, donde achaca a Iván Rodríguez (músico) y Marianella Protti (actriz), parte del estado actual del FIA. Jody no tiene idea que en la producción del FIA figuran decenas de artistas que hoy día nos encontramos en las mismas esferas que ella desea conquistar, entre ellos: artistas plásticos, músicos, bailarines, titiriteros, actores, directores, productores, etc.
En esta nota, la señora Steiger se victimiza y pide a la comunidad artistica apuntar como culpable a Iván Rodriguez. (...)
Jody Steiger, Maria Elena Carballo y su prima Barrantes saben por qué más de 30 personas decidimos dar un paso al lado. En un acto sin precedentes y sin ningún tipo de coacción, los productores y colaboradores del FIA decidimos no volver a nuestros puestos en apoyo a la gestión del señor Rodríguez, en lealtad a su persona pero sobre todo, como protesta por la persecución que se hizo desde el Ministerio de Cultura a su persona, su gestión...por ende, a nosotros. Esto es lo que querían, tener el FIA para hacerlo a su manera y aqui lo tienen: ¡Háganlo!
No aceptamos bajo ninguna circunstancia, que nos culpen por lo que está pasando o pasará en el FIA. Hicimos nuestro trabajo de la manera mas fiel, honrosa y dedicada posible. El monto de nuestros contratos es un insulto a la par de lo que están pagando a los "nuevos productores", demandamos por tanto, un resultado no menos decoroso de lo que nosotros hicimos en ediciones pasadas.
Nos negamos, como exproductores del FIA, a ser responsables por la miopía de la Ministra de Cultura Maria Elena Carballo junto a su prima Lina Barrantes. Nos negamos a ser responsables de la soberbia de Jody Steiger al pretender hacer el FIA 2010 a su manera. Nos negamos a ser responsables por la ingenuidad de Amaranta Osorio, quien a pesar de sus credenciales fuera de nuestro país, no conoce este medio, tan atípico como maravilloso. Tiquicia es tiquicia.
(Firman)
Berny Abarca. Bulevar de las Artes 2004-2009
Anselmo Navarro. Director Bulevar de las Artes 2004-2009
Rebeca Otárola. Administradora Festival de las Artes 2004-2009
Daniel Aisemberg. Productor General Festival de las Artes 2004-2008
Marianella Protti Ramírez. Productora Artística 1997-2009
Alejandra Solórzado. Productora 2008-2009
Patricia Aguilar. Productora 2007-2009
Julieta Ortiz. productora. 2005-2009

martes, 16 de febrero de 2010

No es teta cualquiera, escribe wílliam venegas y comentarios

Cuando la película peruana La teta asustada (2009), escrita y dirigida por Claudia Llosa comenzó a ganar distintos premios desde el Festival de Berlín, la atención pública se centró en ella, a tal punto que el propio y lucrativo Hollywood ha decidido lavarse la cara un poquito, poniéndola de candidata al Óscar como Mejor Película Extranjera. No sé si ganará o no dicho premio, pero no importa, el Óscar es un asunto de los mercaderes del cine y para los medios de prensa que necesitan vender. La teta asustada, aunque está ahí, está por encima de las alfombras rojas y trajes de gala.
El filme es acercamiento visceral, intensamente intenso, a lo nuestroamericano, al indígena despojado de sus riquezas, de sus amores, de sus costumbres y hasta de sus dioses, que subsiste de manera silenciosa entre la humillación y y el despojo. De ritmo lento, con perfecto dominio de las pausas y del compás (buen cálculo de los tiempos cronológico y emocional), La teta asustada habla de lo que José Martí llamó “nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios”. Lo hace con una historia particular que se vuelve universal: la violación de las mujeres indígenas en manos de los inescrupulosos.
Es un relato sobre el silencio, sobre una etnia sojuzgada no ha mucho por el latifundismo feudal y hoy por la poderosa voracidad capitalista. Ello es retratado en la película con maestría, aquí el paisaje no es de tarjetas para el turismo, ¡qué va!, la excelente fotografía no se traiciona. Agreguen la fina y amorosa estructuración del relato, la música salida de las propias imágenes y la muy sincera actuación de Magaly Solier.
Dicha actriz encarna a una indígena con una papa en su vagina, quien sufre el dolor de la violación de las demás mujeres aborígenes, su madre incluida. Desde aquí, la película rezuma vitalismo en su dilación narrativa: todo viene desde adentro de su personaje (Fausta, nombre paradójico) y el largometraje es cine conceptual, donde las imágenes son ideas dignas del mejor ensayo.
Filme hecho con amor a la justicia, como aquella literatura del gran escritor boliviano Alcides Arguedas (1879-1946) con su libro titulado Raza de bronce (1919). La nominación al Óscar no le da prestigio a La teta asustada; es esta película quien le da honra al Óscar.

viernes, 12 de febrero de 2010

Director de teatro contesta a Andrés Sáenz (crítico de La Nación)

Del director de La Llorona, Fernando Rodríguez, en respuesta a la crítica de Andrés Sáenz publicada en el diario La Nación.

Alentado por el espacio que amablemente nos brinda William Venegas con este blog, me voy a valer de la reciente crítica de don Andrés Sáenz al espectáculo La Llorona (http://www.nacion.com/viva/2010/febrero/06/viva2252123.html),
salido de mi pluma como dramaturgo y de mi elucubración mental como director de escena, para poner un par de temas en la palestra de la discusión. Todo ello aclaro, sin ningún rastro de secreciones hepáticas en la intención. Respeto mucho a don Andrés y su acervo de conocimientos en el arte dramático.
En resumen, don Andrés resiente que tanto el texto como la puesta en escena de La Llorona restan credibilidad a la historia planteada porque no siguen los cánones teatrales. Cito textualmente: “El arte teatral y la dramaturgia tienen exigencias propias que, de no cumplirse, inducen al espectador a desinteresarse por lo que ocurre sobre las tablas, por más importante o pertinente que sea el presunto tema del espectáculo escénico”. Lo curioso es que al final dice: “En la función a la que asistí había poco público pero los aplausos al final se oyeron entusiastas”. Entonces pareciera que el único que se desinteresó fue el crítico. Pero bueno, eso es enano de otro cuento. Aquí lo que merece la pena analizar es esa fijación de mucha gente conocedora de teatro en pensar que el arte dramático tiene su propio código, heredado de la Poética de Aristóteles, imposible de variar sin invadir los preceptos de otros géneros: poesía, narrativa, danza, cine, y todos los que se quieran añadir.
Y en esa entropía que es la modernidad nos hemos perdido todos y nos olvidamos de las nuevas formas. Después de la comedia y la tragedia aristotélica, pasando por los autos sacramentales del Medioevo y los sainetes tan popularizados en el siglo XIX, el teatro de postguerra se nutrió de todas las fuentes artísticas para engrosar el género que ahora se conoce como teatro contemporáneo y del que lamentablemente los ticos conocemos muy poco. Allí, lo que identificamos como acción dramática se dispersa y en algunos casos se vuelve muy difícil de reconocer… y mucho más de escenificar. No hay espacio suficiente para hablar de todas las variantes de dramaturgia hasta hoy determinadas dentro del teatro contemporáneo, pero una de ellas se ha dado en denominar narraturgia. Que es, ni más ni menos, que la dramaturgia de textos narrativos. Son concebidas más para la literatura que para la puesta en escena. Es decir, son obras de teatro para ser leídas, más que representadas. Ahí ubicamos La Llorona y por eso coincido con el crítico en que la acción dramática convencional está ausente.
El maestro Sanchis Sinesterra ubica dos formas de llevar a escena textos narrativos: La dramaturgia fabular, que conserva la historia argumental en detrimento del discurso; y la dramaturgia discursiva, que es todo lo contrario. De ahí que de un mismo texto narrado puedan salir dos historias muy distintas. Aunque La Llorona nace ya como una obra dramática y no es una adaptación de un texto narrativo, en ella se privilegia el discurso y por eso resulta tan difícil de escenificar; pero esa característica, bajo ninguna circunstancia, la convierte en un texto no teatral como lo sugiere don Andrés. Básicamente es una nueva forma de escribir para el teatro.
Pero bueno, esta polémica está abierta en otros lugares del orbe donde otros dramaturgos (todos ellos jóvenes) son por un lado alabados por cultivar el género y por otra parte impugnados por quienes creen que lo que escriben no es susceptible de ser representado. Creo que una excepción a esta regla se da con Juan Mayorga, Premio Nacional de Teatro de España en el 2007 y con muchos de sus textos ampliamente representados en toda Europa. Por lo demás, dramaturgos como el mexicano Enrique Olmos de Ita, tratan de hacerse camino con textos narratúrgicos, aún con cierta dificultad de aceptación de los especialistas; no así de una gran parte de público, quienes casi siempre agradecen las innovaciones.
Ahora bien, esto de la aceptación de los textos narratúrgicos me lleva al otro punto de la crítica de Don Andrés ¿Deben estos textos ser representados? ¿Existen actores para representarlos y directores para montarlos? Quizá la respuesta en este momento de nuestro acontecer teatral sea negativa y por eso el crítico señala "El elenco estuvo formado por tres actores y una actriz, jóvenes que requieren mayor fogueo sobre las tablas…".
Pues sí, son actores jóvenes, y comparados con otros más avezados ¡Pues claro que les faltan tablas! Pero creo que lo destacable aquí, tanto para ellos como para quien los dirigió, es que aventurarse a montar textos de este tipo resulta un reto muy fuerte, justamente por su característica de innovación. Nuestros actores no están acostumbrados a las exigencias de este tipo de textos y eso los hace ciertamente inexpertos, pero no por su formación o su experiencia previa, sino por el género o la forma que cultivan, y eso merece de aclaración. De igual forma la puesta carece de los elementos tradicionales de una escenificación dramática porque se manejan otros códigos y la propuesta se soporta en otras premisas. A esa diferencia don Andrés la llama “falta de credibilidad”, yo la llamo estilo de puesta. Que puede gustar o no, pero que merece ser tratada como un teatro diferente, nunca como un “no teatro”, porque en esto de la contemporaneidad, las formas y los contenidos, más que en evolución, están en plena revolución.
Independientemente de estas discrepancias de opinión, agradezco a don Andrés su observación objetiva y libre de juicios de valor. Efectuó una manifestación de opinión calificada y muy respetuosa, que agradezco profundamente.

martes, 9 de febrero de 2010

Sergio Román responde en foro de "Oppenheimer presenta" y comentarios:

Sergio Román Armendáriz responde en el Foro de Oppenheimer presenta / CNN, (emisión 276):
El futuro del idioma español
Costa Rica, 29 de enero, 2010.-
Felicitaciones por tratar temas atinentes al idioma. La lengua no está separada del cerebro individual ni del contexto. El problema no es ser un país dependiente, el problema es que nos guste ser dependientes. Tal es el caso del bilingüismo tan publicitado que, en nuestros países de ancestro hispánico, está derivando hacia un bimudismo pues nadie puede ser tonto en español e inteligente en inglés. O eres tonto en los dos idiomas, o inteligente en ambos. O para repetir a Borges hablando de uno de estos individuos con apariencia cosmopolita que, además, pierden el español sin adquirir el inglés: "Era analfabeto en varios idiomas". Y en los EE. UU. de A. el bilingüismo obligatorio para los latinos, está derivando en un patético spanglish. Pero eso no debe asustarnos. Debe asustarnos que nuestros académicos pasaron del conservatismo a la permisividad. Para muestra, "guión", palabra que nunca tuvo problemas, porque es bisílaba (gui-ón), aguda terminada en n, y, por lo tanto se tilda, ahora, la Academia (de manera babélica) admite también la variante, sin tilde, esto es, "guion”, o sea, la palabra fue convertida, por real decreto, en monosílaba, y al hacerlo, la pronunciación empieza a sonar un poco "a la inglesa". Así los cursis aplaudirán a rabiar. (Otro ejemplo: Ahora podemos elegir a gusto, entre: exfuncionario , o ex-funcionario , o ex funcionario . ¡Viva el caos!). Estas soluciones no son tales. Sólo alientan la confusión, esto es, la incomunicación. Por eso, las califico de “babélicas”. /// ¿Por qué lo hace la Academia? ¡Quién sabe! Habría que observar atentamente, de ahora en adelante, no sólo los procesos electorales, sino los procesos de selección de quienes integran las Academias, en especial, la de los Estados Unidos, por razones obvias y para que no nos sorprendan con seudo-salomónicos “domingos 7”. /// El tema del programa del Sr. Oppenheimer era El futuro del idioma español. A propósito, un joven en este foro señala que sólo un dos por ciento de los menores de 16 años de edad respeta las comas y los acentos. Pues bien, ese dos por ciento constituye el futuro del español, base humana para sostener una industria cultural globalizada no a gusto y sabor de las corporaciones y de los empresarios y de los que ejercen el travestismo lingüístico, sino a gusto y sabor de quienes, repitiendo a Rubén Darío, aún rezamos a nuestro Dios, en español (con letra “ñ” incluida, y con la respectiva prosodia).
Sergio Román Armendáriz,

Lo más fácil es criticar después: Jaime Delgado y comentarios

Criticar después es útil para no reiterar errores. El asunto, en el PAC fue el exceso de confianza: siempre se creyó que los 600 mil votos del 2006 estaban seguros y que lo que había que hacer, era agregarles más gente. Segundo, siempre se creyó que el enemigo solo “eran los Arias”. Esto llevó a despreciar la fuerza cohesiva del gran capital entorno a Guevara. Además de creer que solo había un partido neoliberal que enfrentar. Tercero se despreció la fuerza cohesiva y política de los sectores que estuvieron con el No al TLC y que nunca iban a acompañar con entusiasmo a Otton, además, de que don Otton dijo cosas, salidas de tono, en campaña, sin la debida asesoría, que hizo que no acumulara confianzas en mucha gente, sobre todo del No al TLC. La elección demuestra, primero que el PLN tiene una maquinaria electoral que trasciende lo ideológico: a ellos les importa un bledo que la bandera tenga la mano y la florcita de la socialdemocracia internacional, cuando ya no son socialdemócratas; a ellos les importa un bledo vender el país, corromper a su gente y comprometer el futuro, pero hacerle creer a la gente que es la única forma de gobernar: a ellos lo que les interesa es gobernar y para ello se venden al gran capital y a los grandes intereses. Por eso es que entraron en contradicción con el Movimiento Libertario. Estos si son un partido ideológico, permanente, con proyecto político y clases sociales: a saber, son neoliberales de cepa, con grandes capitales, incluso inconfesables, detrás, con una bandera que blanden en todos los espacios donde están. Su lucha es ideológica y por ello, para ellos, lo de ayer fue una gran victoria. Y por esto, sobre todo por esto, era muy difícil hacer válida la tesis de la obligación moral y ética ineludible de los que estuvimos en el No al TLC de tener que votar por Ottón, pues muchos que estuvieron en contra del TLC votaron por Laura, a pesar de los Arias, a pesar de la corrupción, a pesar de …. con tal de parar a Guevara y el Movimiento Libertario.
Pero es el momento de empezar, tal vez no hoy, sino mañana … a cohesionar a toda esta gente que estuvo con el No al TLC y los que estuvieron con el Si pero que hoy son conscientes de que se embarcaron, alrededor de un nuevo liderazgo que convenza, cohesione y empuje. Efectivamente, el gran ganador de las elecciones fue el gran capital: pero esto no es nada nuevo, para ello apuesta a las elecciones como en un casino. El gran capital ha logrado mantener a un grupo en el poder de “empleados” que les serán serviles a sus intereses corporativos (eso que se llama en teoría estado instrumental. Segundo, tiene, el gran capital, además, una trinchera ideológica bien consolidada, el Movimiento Libertario, que con mucho cuidado fue construyendo y por ello le dio capital para que se constituyera. Esa trinchera ideológica tiene la tarea de servir de soporte y control del estado, para evitar que los empleados del gran capital, en el estado, hagan de este estado, lo que el gran capital no quiere que se haga de él.
Por tanto y qué nos corresponde, a quienes no somos “empleados” del gran capital y que nos ubicamos dentro de la “intelectualidad honesta” de este país: en primer término, ser muy conscientes de los errores cometidos; en segundo lugar, limpiar el panorama ideológico y político en la trinchera que nos queda: llámese PAC, o como sea, y tercero, evitar que las pasiones, los protagonismos, los mesianismos, las arrogancias y, etc. impidan la unidad de todo esto. Gracias amigos por darme esta oportunidad de poner en letras reflexiones todavía muy con la mano alzada.
Jaime.

lunes, 8 de febrero de 2010

Un berrinchoso perdedor: Hernán Jiménez y comentarios

Escribe: Hernán Jiménez
Actor y cineasta

Dice Sobrado (del Tribunal Supremo de Elecciones) que hoy el pueblo de Costa Rica habló. Yo lo que vi fue una peli repetida en tele. Me sabía de memoria los actores, los puntos de giro, el instante preciso en que matan al malo, los diálogos buenos y los diálogos flojos, y, por supuesto, el beso al final. Me sabía de memoria el rostro de Ignacio y el peinado de Pilar. Recordaba con amplia lucidez la solemnidad de los discursos y las canciones pegajosas. Y el arreglo floral del Tribunal. Los miraba con mis manos en los ojos – dos o tres grietas entre los dedos – aterrado de un primer corte y luego un segundo que confirmaran lo que a la larga todos sospechábamos. Pero la ilusión es poderosa y yo escuchaba esperanzado, seguro de que un 11% de la población no nos representa a todos, aferrado a las ganas de que esa noche – por una vez en la vida – nos tocara celebrar. Pero la historia siguió su curso, por supuesto, porque las películas repetidas no alteran su desenlace. Luego todo acabó y rodaron los créditos: escrita y dirigida por los mismos, editada por los mismos, musicalizada por los mismos y financiada por ellos también. Cogí el control remoto y aniquilé aquel escándalo. Ya. Luego me invadió ese extraño sabor de boca. Ese silencio inquietante que queda cuando se apaga la tele, sobretodo cuando se ha visto mal cine. Cuando desaparece el ruido. Cuando invade la tristeza y esa vieja certeza, esa cruel certeza, esa invariable certeza de que todo sigue igual. Luego la voz que susurra mientras me lavo los dientes, “jódase y sepa perder”. Pero-- “Pero nada! Vaya acuéstese”. Un último vistazo por la ventana, como buscando la verdad, y a dormir. Dice Sobrado que hay que respetar la voluntad colectiva. Que hay que asumir la derrota con madurez y grandeza de espíritu. Pero yo quería ganar. Tengo un amigo de casi 70 años y dice que su vida entera ha sido marcada por el régimen de la derrota. A mí eso me da pavor. Yo no quiero que mi vida transcurra así. Me dan ganas de ganar. Como los que celebran en la Avenida Segunda. Qué ganas de lanzarse a la calle con una banderota y gritar con alegría, como esos rostros pobres, desamparados, olvidados y ultrajados que ganan cada cuatro años (o dos), que salen con algarabía a estrenar camisetas y romper la rutina del olvido. Porque ganaron. Porque hoy, a diferencia de aquellas 364 jornadas de horror, saborean el triunfo. Hoy ganó la democracia y, para ellos, eso es lo que vale. El pan del desayuno, ya veremos. Dice Sobrado que leerá los resultados de una votación en términos absolutos y relativos. Son absolutamente contundentes y relativamente gloriosos. Gloriosos para un proyecto de derecha que hoy se consolida y echa raíces poderosas en cada rincón de mi país, convirtiendo todo lo que tocan en progreso a-la-Goldman Sachs. Raíces ancladas en lo más profundo de nuestro ser. En lo más sagrado de nuestra tierra. En el seno de la Naturaleza. Y en un celular de primera, con cámara y todo. Son raíces que penetran en los sitios más inusitados. Guanacaste, Puntarenas y Limón vuelven a volcarse a favor de aquellos que los acorralan contra un muro de engaños desde hace décadas, “pero que esta vez no, esta vez es distinto”. ¿Cómo se puede vivir tan cerca del mar y estar tan jodido? De mi país, dice el Himno Nacional, que cuando alguno pretenda (su) gloria manchar, verá a su pueblo valiente y viril. Yo lo veo embobado, comparando anuncios de Rinso con los de Otto Guevara, pasmados con su guapura. Con un Fishmann de mentiras bailando chingo - biberón en mano. Una tal Laura que, contra todos mis esfuerzos, me cae bien y es ahora Presidenta a la sombra de un par de señores sacados de una caverna. Un jubiloso Kevin Casas que llegó a disfrutar de la fiesta patria . Un Ottón que insiste en hablar de refrigerios más austeros, con Big Cola en lugar de Coca. Y un par de nuevos señores que llegarán a la Asamblea de la mano de Jehová, en el mismo carro que Él y con gasolina del Estado. Así pinta nuestro panorama político. Yo por mi parte me niego a saber perder. Porque solo desaprendiendo tan arraigada costumbre veré el país que sueño. Y acá, desde la impotencia y la frustración, le ofrezco un abrazo solidario a todas esas voces que no callan aun cuando las derrotas definen el curso de sus vidas. A esos valientes que después de un 7 de febrero se arrollan las mangas y se ponen a trabajar. A esas poquísimas voces de compromiso, cordura e inteligencia en la actual y próxima Asamblea Legislativa. Son un ejemplo para mí, y juro no desfallecer hasta que mi propio trabajo sea digno de su lucha. Algún día.

Un día después de las elecciones: wílliam venegas y comentarios

Recuerdo la fábula de la luciérnaga y el león.
Del león que perseguía a un cocuyo o luciérnaga. La luciérnaga, cansada de huir, le pregunta al león: "¿Por qué me persigues si ni siquiera estoy en tu cadena alimentaria?"; a lo que el león contestó: "Porque pese a mi grandeza me molesta tu brillo; aún más, tu brillo es amenaza para mí como rey de la selva"; ¡eso es! Tenemos a nuestro favor el brillo de la solidaridad, de la equidad, del amor, de soñar con una sociedad más justa y en paz, en armonía con la Naturaleza. Por eso nos combaten los leones vanidosos, los detentadores del poder, los causantes de guerras y quienes ven a la Naturaleza con egoísmo. Son fuertes, y hay que vencerlos en pequeñas batallas que los debiliten. Por eso, tenemos la obligación de seguir adelante, aunque –como humanos– nos duelan las caídas, las coronas de espinas, las torturas y los fracasos. Es nuestro sino, drama y alegría, seguir adelante, aunque los demás no nos entiendan y nos quiera tentar el escepticismo. Duele perder una lucha electoral, pero hay que seguir, en defensa de los derechos de las minorías, de los marginados, de los más pobres y excluidos, de las mujeres, de la Naturaleza. Nos guste o no, esto es lucha de clases y quedan colinas por ganar. Aunque haya dolor anímico, tenemos que cumplir con inteligencia. Es nuestro el brillo de las luciérnagas. wílliam venegas