Una película que sorprende. Hablamos de La ciudad de las tormentas (2010; The Green Zone), escrita y dirigida por Paul Greengrass. El guion le entra al tema áspero de la invasión a Iraq. Aunque se trata de un filme excelente, no solo en lo visual, sino también en la honradez de su contenido, la cinta no ha sido éxito de taquilla, pero sí de crítica en todo lado. ¡Y en este blog también! La ciudad de las tormentas tiene una tesis que no es ningún secreto. Era mentira que en Iraq había armas químicas ni era cierto que el régimen iraquí de Sadam fuese peligro para la paz mundial. Lo dice sin tapujos. El primer convencido de esta tesis lo es el siempre respetable actor Matt Damon, quien le da energía a su personaje con magnífica actuación. La ciudad de las tormentas es película del género bélico muy bien lograda, con recetas clásicas del género más una dinámica formulación del manejo de las cámaras. No se puede dejar a un lado el papel de un secundario de lujo, como lo es el actor Greg Kinnear, quien encarna al personaje cínico que ha de justificar la invasión a Iraq. Hay una imagen para cerrar con trancado el argumento: mientras uno ve un convoy de soldados estadounidenses que recorre tierras de Iraq, con explosiones de contexto, la cámara se acerca a los pozos petroleros que, hoy, han sido dados en concesión a las multinacionales petroleras. Yo salí aplanado del cine, sobre todo cuando pienso que sobre Irán se teje hoy una mecánica idéntica a la de ayer con Iraq. (wílliam venegas)Texto completo de la crítica en















