Es película extraordinaria: La cinta blanca (2009), escrita y dirigida por el austriaco Michael Haneke. La acción sucede en un pequeño pueblo alemán. A lo largo de un opresivo blanco y negro, Haneke se adentra en la vivencia fanática del Evangelio cristiano, con un pastor luterano cercano a la rigidez calvinista y con el duque, grosero personaje feudal. Al espectador se le muestra la doble moral, el abuso de poder, la explotación sexual de la mujer, el desprecio a los minusválidos, el patriarcado insensato y la violencia sistemática. Los niños recibirán el maltrato para ejecutarlo con más saña aún: cría cuervos y te sacarán los ojos. Los grises de la fotografía son negros dramáticos. El drama es tragedia. Y colectiva. La estructuración del texto es superlativa, según los personajes. Las actuaciones son excelentes. El ritmo es solemne al principio, indicio de la tragedia. Es clínico al detallar los personajes y es tenso cuando uno descubre que las cintas blancas, símbolos de pureza de la fe cristiana, serán los pañuelos de las futuras esvásticas en los brazos de los jóvenes alemanes. (wvs). Crítica completa, puede leerla con este enlace:













