Al fin se estrena la película costarricense Tres Marías (2012), que viene gestándose de años atrás, escrita y dirigida por el chileno Francisco González, radicado en Costa Rica. Se exhibe dentro de la vehemente corriente del realismo naturalista (drama social). La escogencia del blanco y negro como expresión visual del filme, con tenues o sutiles intrusiones del color (sobre todo del rojo), más que asunto fotográfico es afán narrativo en Tres Marías. Así, refleja el mundo sombrío de personajes desclasados, víctimas del desorden social. Tres Marías pone el dedo en la úlcera, la revuelve y nos la dispara al rostro. Lo hace con dignidad artística. Diría, incluso, que lo hace con exceso de primerísimos planos, que nos resultan invasivos. Esto reta a los actores y ellos salen bien parados de dicho lance, sobre todo quienes encarnan a las tres Marías de la historia. Igual sucede con planos en contrapicada (del suelo hacia arriba), con muchos encuadres angulados y con otras decisiones formales del director. Se trata de una sola historia: la necesidad económica que lleva a unos jóvenes a asaltar un restaurante chino, con un aborto de por medio. Esa historia se muestra desde perspectivas: tres mujeres diferentes quetienen en común el nombre y el proceso de degradación. El lenguaje aquí es duro y lumpesco. Recomedada. (wvs)
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