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lunes, 22 de agosto de 2016

"Ben Hur" 2016: transcurre del tedio al bostezo

Al cine de Hollywood le ha dado por cacarear lo mismo, tal su pérdida de imaginación. Hollywood ya no solo tocó fondo, sino que parece anclarse en él. En esa gran industria, el cine es tragado por una bacteria y se queda sin ideas. Por eso nos inundan con refritos (“remakes”), secuelas, precuelas, sagas alargadas de manera inútil a tres o cuatro películas y filmes derivados (“spin-off”) de otros. Lo que sea, el asunto es hacer dinero sin sudarse para nada el cerebro. Dentro de esa línea es que ahora nos “ataca” una nueva versión de la novela titulada Ben Hur, escrita por Lee Wallace. El filme trae el mismo título: Ben Hur (2016) y está dirigido por Timur Bekmambetov, director nacionalizado ruso y nacido en Kazajistán. Sin duda, Timur Bekmambetov es pésimo director de actores: el elenco de su Ben Hur pasa por la película, pero la película no pasa por el elenco. Podríamos decir que los histriones son los espectadores más cercanos a la trama, incapaces de expresar emoción alguna, sentimiento alguno o pasión alguna. Los domina la falta de convicción. Pasado el capítulo de las actuaciones, vemos que el lenguaje visual de la película nunca es el mejor, pese al apoyo tecnológico con que cuenta el filme. Agréguese el poco dominio del ritmo narrativo o del compás de los tiempos, lo que nunca fue solucionado en la etapa del montaje (edición). El señor Bekmambetov tampoco aporta novedades estilísticas y más bien su Ben Hur transcurre del tedio al bostezo, aún en la famosa carrera de coches con caballos. Lo que tenemos es especie de folletín religioso o de texto telenovelero, así de esquemático y superficial.

domingo, 21 de agosto de 2016

"La novia" , desde las bodas de sangre lorquianas

He aquí una película hecha con amor por la poesía y el teatro. El filme se titula La novia (2015) y es recreación merecedora y creativa –a la vez– de esa sensible pieza teatral y lírica titulada Bodas de sangre, de Federico García Lorca. Esta película cuenta con la acertada y fina dirección de Paula Ortiz, realizadora nacida en Zaragoza, en 1979. El guion destaca por la coherente y bien estructurada narración, sin perder nada del arte de la poesía. Los personajes están bien definidos, aunque debemos lamentar que las actuaciones no sean las mejores, porque los histriones principales (los del trío amoroso) no logran impactar con mayor fuerza dramática. Quien sí se luce con excelente actuación es Leticia Dolera (la madre del novio): ella carga sobre sí el dolor histórico de las mujeres en la sociedad rural. La trama es conocida por muchos espectadores y, pese a ello, el filme logra cautivar con el tratamiento dado en pantalla a la historia, fórmula exacta para un texto de García Lorca. De allí ese tono poético y dramático a la vez, más la rica presencia de la música, el baile y el canto premonitorio. Leonardo es el hombre hecho exaltación más que fogosa, como el galope tendido de su caballo, quien busca a la mujer amada y huye con ella el mismo día de la boda, cuando ella se ha casado con el amigo de ambos. Ella es dilema, es la encarnación de la duda antes que la palabra dada en una boda y de la pasión antes que la ley. El novio es el joven alegre y confiado que los hechos llevan a la tragedia inusitada. Todo el diseño artístico está asumido con harto cuidado: la atmósfera reúne a la Muerte (campesina pobre), a la Luna y al Cuchillo, signos de la tragedia.

jueves, 18 de agosto de 2016

"El buen amigo gigante": mejor en la versión doblada

De origen noruego, el escritor Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años. Nos legó una importante cantidad de narrativa y de poesía, más para niños que para adultos. Muchos de sus cuentos han sido llevados al cine. Ahora es Steven Spielberg quien toma uno de los relatos de Dahl y lo ofrece con tonos sentimentales dentro del llamado género fantástico. 
Esta es su película El buen amigo gigante (2016), que con otro tipo de relato busca repetir lo que se había logrado con el cálido filme E.T. (1982). El argumento comienza mostrando un orfanato en Londres. Una niña llamada Sofía camina por ahí entre su desvelo y sus fantasías. Esa noche, ella incumple la orden de no atravesar la cortina que va al balcón. Al hacerlo, se encuentra con un gigante que se la lleva a sus tierras. Luego, Sofía descubre que se trata de un gigante muy buena persona, cariñoso, protector y a quien ella llamará BAG (“Buen Amigo Gigante”). Su figura grande no es solo la de un hombre bondadoso, sino que es –además– muy simpático, sobre todo cuando habla, porque altera cuanta palabra dice, siempre con resultados cómicos. Les garantizo a los lectores que la versión doblada al castellano es la mejor alternativa para ir a ver este filme. Los diálogos doblados por el mexicano Alejandro Villeli son muy simpáticos. El problema de El buen amigo gigante es que no logra plantear un conflicto que realmente le dé tensión a la narración del filme: todo es demasiado apacible y no hay ninguna “zona oscura”, con asepsia total, pasada por agua bendita. La animación por captura de movimiento es excesiva, sí, tanto que desanima lo animado, al igual que el exceso de música de John Williams, que empalaga. Producto menor dentro de la filmografía de Spielberg, quien, aún así, tiene la habilidad de plasmar un filme con sabor humano pese al exceso de tecnología, con la ayuda de la niña actriz Ruby Barnhill.

miércoles, 17 de agosto de 2016

"Jason Bourne": la CIA en la picota: cruel e imperial

“Jason Bourne” desliza texto sobre el machismo político y cruel de la CIA. 

He aquí una película vibrante y ansiosa de principio a fin por lo que es: cine de acción, con algunos pocos diálogos útiles que se cuelan por ahí, entre el alud de secuencias dinámicas. Se trata del filme Jason Bourne (2016), de nuevo con Matt Damon dirigido por Paul GreengrassTambién tiene algunos esbozos sobre el deber de los humanos por conocerse a sí mismos, sobre todo cuando otros les han robado su identidad, su personalidad y su historia. Igual, evidencia los juegos políticos (¡el poder!) por parte de una potencia como es Estados Unidos, cuya central de inteligencia (CIA) tiene en sus manos las artes sucias del caso. Hasta ahí en términos conceptuales. Lo cierto es que el personaje creado por el escritor Robert Lundlum, el espía Jason Bourne (producto de un experimento militar), en la trama de esta película está menos desmemoriado que nunca, o sea, ha recuperado tanto el conocimiento de sí mismo que ahora sólo busca vengarse. Al frente tiene a la CIA con todo el poder tecnológico. De nuevo, como Jason Bourne, Matt Damon se muestra parco y a la vez intenso, ¡muy bien! Al frente, como jefe de la CIA, hay un actor de esos que con el ala matan: Tommy Lee Jones. A lo interno de la CIA, aparece una agente sagaz y bella, encarnada de manera apacible y firme por esa actriz de moda que es la sueca Alicia Vikander. Ella lo hace bien Se nota la habilidad del director Greengrass para manejar personajes y ambientes en medio de la acción febril.

domingo, 14 de agosto de 2016

"El valle de los carneros" ("Carneros"): cine valioso

La relación entre ser humano y Naturaleza es yunque donde se forja el carácter de un valioso filme: la llegada de un filme islandés a un par de salas del país es motivo de alegría cinéfila, y mejor si esta película tiene esa alta calidad de que hace gala. Se titula El valle de los carneros (2015), filme dirigido con adhesión emotiva por Grímur Hákonarson, también guionista. Esta película se anuncia con un título menos atractivo de un solo vocablo: Carneros, a la larga para corresponderles al nombre original islandés, Hrútar, y a su traducción en inglés: Rams. Palabras más, vocablos menos, lo importante es que estamos ante un filme de calidad sorprendente. Con una fotografía espléndida a su favor, el director Grímur Hákonarson ofrece una relación directa entre el paisaje de un frío poblado islandés y la personalidad de sus habitantes, imbricación notable donde el páramo con sus lluvias de nieve da lugar a la fuerza humana que allí habita. Es cuando el elenco destaca con rigor dramático y se encarna en sus personajes como solo es posible en la mejor tradición dramática del cine. Destacan los actores Siguröur Sigurjónsson y Theodór Júlíusson, cuyos personajes (hermanos) tienen catorce años de no dirigirse la palabra y recurren a métodos más bien cómicos para comunicarse. El valle de los carneros muestra similitudes entre la vida humana con la de ovejas y carneros, como si fuesen metáfora una de la otra, así hasta que un día las autoridades del gobierno llegan con sus heraldos y son malas noticias: una incurable peste se ha apoderado del ganado ovejero. Solo hay una salida: matar a machos y hembras con sus críos. El filme tiene un ritmo reposado en apariencia, porque su intensidad le bulle adentro del ánimo de los personajes. La mano del director Grímur Hákonarson deja fluir los acontecimientos que crecerán como cabeza de agua. Es cuando Carneros se torna filme más emocional, cuyo final es canto al amor humano, mientras su espléndida música ha preparado el terreno para ese silencio frío y humanista con que se cierra esta excelente película. No se la pierdan.

lunes, 8 de agosto de 2016

"Escuadrón Suicida", Supermán, Bacon y Montaigne

Lo más aburrido de la película Escuadrón suicida (Suicide Squad, 2016), dirigida por David Ayer es su comienzo: la exposición de sus personajes por “flash- backs”. Se trata de un esbozo, sin ninguna profundidad de conductas. Luego nos enteramos de que Supermán ha muerto, así, a brocha gorda, sin pinceladas de emoción alguna, y la sociedad estadounidense se siente desprotegida. Al punto, aparece una mujer manipuladora, fría, negra y capaz de asesinar en nombre del “bien”. Con esas características, resulta personaje muy mal diseñado. Es plano y harto superficial, concebido por el filme de manera racista y misógina; sin embargo, es peor la actuación de Viola Davis, a quien le resbala el personaje. Es ella quien convence al gobierno de Estados Unidos para integrar un escuadrón con sujetos paranormales, villanos de la más alta villanía, crueles por naturaleza, para que, obligados por razones determinadas, actúen en defensa de su país y del mundo (para el filme es lo mismo). Luego vemos, durante el trayecto narrativo, distintos procesos dramáticos a partir de esos personajes “malos” convertidos en salvadores del mundo. El relato se sostiene con ellos, pero están tan mal definidos y peor interpretados que queda poco por esperar. Dentro de la tesitura de la película se cumple la advertencia de Francis Bacon: “El malo, cuando se finge bueno, es pésimo”. La historia es débil, sin un punto dramático sólido y con cierto humor barato y metido a la fuerza. El filme se queda a medio camino entre su corrección visual (colorida esta vez) y la pretensión de contar bien su historia (lo que no logra por ausencia de una estructura coherente). Por ahí, el filme subraya sus errores y no lo mejor de sí mismo. Como decía Montaigne: “Nadie está libre de decir bobadas, lo malo es decirlas con énfasis”. De ahí su repertorio de canciones sin relación con el argumento, como tiradas con arco y sin puntería. Está mejor su música incidental o mimética. El exceso de planos para algunos personajes contrae el sentido coral del filme. La dirección de arte y la fotografía salvan al filme del desastre.

miércoles, 3 de agosto de 2016

"Juventud", "Youth", buen cine de Paolo Sorrentino

Rubén Darío escribió, no sin amable pesar: “Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver!”
y, como historia inspirada por ese gran poeta del modernismo, el director napolitano Paolo Sorrentino acude a determinado tratamiento visual para darnos un relato fascinador en cine: Juventud (2015). Esta película también es comercializada por su título original (italiano) o por el asumido en inglés, a saber: La giovinezza (por un lado) y Youth (por el otro). Uno podría pensar que Sorrentino busca la perfección estética con este filme suyo: logrado anhelo por la belleza visual, a tal punto su cuido. Es como si Sorrentino fuese aquel personaje bien logrado, en cine, por el también italiano Luchino Visconti con su filme Muerte en Venecia (1971), según el cuento escrito por el germano Thoman Mann. Uno siente el celo formal o la obsesión de Sorrentino encuadre a encuadre, plano a plano, en la estructuración de secuencias y en la concentrada atención a la “unicidad mutua” de la imagen con el diálogo. Igual se deslizan las imágenes por el pentagrama de David Lang, responsable de la música. Sin afán peyorativo, se podría acusar a Paolo Sorrentino de esteticista. También los diálogos refuerzan ese rostro del viejo movimiento inglés (esteticismo), aquí renovado por la fuerza creativa del cine. En su búsqueda de la belleza, también hay una aguda inteligencia conceptual sobre el arte de vivir los últimos años de la vida, sea cual sea la respuesta individual al fenómeno de la vejez. Las excelentes actuaciones de Michael Caine y de Harvey Keitel son parte infatigable del carácter seductor de esta película. Agreguen la noble presencia de Rachel Weisz y la buena actuación de la infatigable Jane Fonda (¡vaya!); eso más la porfiada belleza física de la modelo Madalina Ghenea (la que le permite a otros acusar de machista a esta película). Sin duda que Sorrentino ha de estar muy agradecido con su director de fotografía (Luca Bigazzi) y al montaje (entre lo pausado y lo dinámico). Consciente de que muchos críticos objetan la calidad de este filme, por mi parte lo recomiendo con entusiasmo.

lunes, 1 de agosto de 2016

"La vida secreta de tus mascotas": ¡Top Secret!

Los largometrajes animados por computadora nacieron en 1995, con el filme Historia del juguete (Toy Story, de John Lasseter). Desde esa inolvidable película, por el río de la animación han corrido buenas aguas (en general). Hoy aparece el filme titulado La vida secreta de tus mascotas (2016, The Secret Life of Pets”, de Chris Renaud, Yarrow Cheney) y lo hace con buena presencia, aunque no es filme tan cálido como la mayoría del público lo esperaría al hablarse de mascotas. Aquí los animales son presentados como sujetos de doble conducta: una cuando están con sus amos y otra cuando quedan solos en sus casas. Al menos así están diseñados para este filme. El desarrollo de acontecimientos y la evolución de personajes calzan muy bien con dicho diseño. Por supuesto que hay pleitos entre ellos, a partir de sus contradicciones. Sin embargo, cuando llega la hora de unir esfuerzos, las mascotas del caso son como bueyes jalando la misma carreta. Por aquí va la trama: las mascotas deben unirse para poder enfrentarse a otros animales pandilleros de las más distintas especies que, más bien, son pérfidos. Es imposible no comparar este filme con Toy Story, solo que esta vez tenemos animales en lugar de juguetes. Ahora sobresale el conejo Snowball como el “malo”, bien diseñado con sus barullos emocionales y de final impredecible (Eugenio Derbez lo dobla en la versión en español, genial). La calidad de ejecución visual es buena sin ser más que eso. Se falla con el exceso de música, ¡cansa aunque venga ordenada de la mano del excelente Alexandre Desplat!

martes, 26 de julio de 2016

"Cazafantasmas", ahora son ellas: ¡cuatro mujeres!


A los cazafantasmas los conocimos en dos películas, una en 1984 y su secuela en 1989, dirigidas por Ivan Reitman. Sin embargo, parece que los varones no han sido los mejores cazafantasmas, porque los espectros siguen haciendo de las suyas. Así, la nueva tarea de atraparlos ha sido dada esta vez a cuatro avispadas mujeres, encarnadas de manera más bien floja por las actrices Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon. Este nuevo filme, Cazafantasmas (2016, Ghostbusters) no es más que previsible reinicio de lo mismo (“reebot”), con cuatro mujeres como heroínas. El filme presenta raudo a sus distintos personajes, pero sin mucho diseño en ellos, lo que debilita cualquier posible mejor caracterización. Esta crisis de diseño es más grave con el personaje del “malo” de la película, nunca bien definido, tan sólo para justificar la producción que él hace de fantasmas groseros. Está mejor logrado el personaje del secretario o recepcionista de las cazafantasmas (Chris Hemsworth). Los fantasmas están bien logrados gracias a coloridos efectos visuales. Los mejores son los espectros que se roban el auto de las cazafantasmas: ¡la juerga que se arman con dicho auto! Lo malo está en que Cazafantasmas recurre, con innecesaria insistencia, a estarse refiriendo a la película original. No había por qué. Incluso, hasta la presencia de actores de dichos filmes (“cameos”) nos resulta empalagosa. Ello hace que este nuevo filme no logre romper su cordón umbilical: el mejor homenaje era hacer una buena película.

domingo, 24 de julio de 2016

"Dos tipos peligrosos", el estilo de Shane Black

En el 2005 se estrenó una película que resultó graciosa parodia del mundo de detectives, ladrones y similares (incluido el mundillo del cine). Se titula Kiss Kiss Bang Bang. Era el primer filme como director de un reconocido guionista del cine de acción: Shane Black. Once años después, Shane Black repite como director y guionista en otra comedia semejante, que nos llega al país con el título de Dos tipos peligrosos (2016, The Nice Guys), para raspar el arte de lo absurdo con dos detectives privados sin licencias. Black repite su estilo con acento paródico punzante. Otra vez sus personajes son un par de investigadores más bien torpes y va de nuevo con sucesos embrollados adrede, esta vez desde el ámbito de la investigación privada ante el submundo prostibulario y de la pornografía como negocio lucrativo. El humor es más contenido ahora, pero no por eso es menos eficaz como elemento de crítica social, donde la muerte de una actriz porno, la desaparición de una joven y la presencia de políticos hablan de asuntos que huelen demasiado mal en los clubes nocturnos. Los personajes que se encuentran por accidente los encarnan Russell Crowe y Ryan Gosling. El primero con excelente actuación y el segundo no tanto, aunque con secuencias muy bien logrados. Gosling es quien lleva el peso irónico del drama social del caso. Por secuencias, rinde homenaje a las teleseries de los años 70, como esa tan buena que fue Starsky y Hutch. Además, Dos tipos peligrosos goza de diálogos mordaces y de lograda ambientación de época, de los antros mafiosos y de lo que ahí se ve y se planea.

martes, 19 de julio de 2016

"Los ilusionistas 2": gallo viejo con el ala mata...

Los ilusionistas (2013) se reduce a la truculencia de la magia, conejos más, conejos menos. Aquí está la secuela: Los ilusionistas 2 (2016) y la dirección pasó del francés-parisino Louis Leterrier a manos del realizador californiano Jon Chu. Sobre la base de lo mismo, esta secuela está narrada con limpieza artesanal y deviene en cine entretenido y hemos de disfrutar de las exageraciones de la magia. Los ilusionistas 2 va más allá: el arte de estos nuevos nigromantes, los Cuatro Jinetes, debe vencer cualquier tecnología de los tiempos actuales: propio de la ficción del romanticismo, porque la magia es capaz de vencer cualquier raciocinio tecnológico o informático. Es notorio que Los ilusionistas 2, como el primer filme, toma ideas de ese leído cómic titulado Mandrake el mago (creado por Lee Falk y Phil Davis en 1934), aventuras de un ilusionista con sus amigos: el fortachón Lotario, el maestro Therón, el chef Jojo, el galáctico Magnon y las princesas Narda y Karma. Las actuaciones son buenas: los actores disfrutan de sus papeles y sobresalen los veteranos con sus personajes, como lo son Michael Caine y Morgan Freeman (“gallo viejo con el ala mata); sin embargo, el centro de atención del filme son los trucos de la película. El filme puede ser superficial en cuanto a personajes y acontecimientos, pero entretiene bien, aunque es bueno recordar lo que se dice en la propia película: mientras más cerca mires, más lejos estás de descubrir el truco. Esta crítica también está sacada de un sombrero de mago (salió en lugar de un conejo).

"La leyenda de Tarzán": recreación de David Yates

Lex Barker
Johnny Weissmuller
Así, de primera entrada, dos realidades son fáciles de señalar a propósito de la película La leyenda de Tarzán (2016), dirigida con “garbo salvaje” (oxímoron) por el inglés David Yates. Primero, la narración tan redonda que ofrece al espectador y, segundo, su pompa visual. El escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs (1875–1950), nacido en Chicago, fue el creador del personaje Tarzán, justo cuando el propio escritor y sus lectores apostaban a sus creaciones dentro de la ciencia-ficción, muchas de ellas como parte de la llamada literatura “pulp-fiction” (por el aspecto barato del papel). Fue en octubre de 1912 que apareció su novela Tarzán de los monos. Fue serie en literatura, en historietas, en radio y en televisión. El primer Tarzán del cine fue el actor Elmo Lincoln, en 1918. Como historieta o cómic, el primer dibujante de Tarzán fue el canadiense Harold Foster. Sin embargo, desde 1931, si hay una persona a quien la mayoría relaciona con Tarzán es al actor Johnny Weissmuller. He de confesar que crecí leyendo las revistas de Tarzán y viendo muchas de sus películas.  Me es inolvidable Lex Barker, mi Tarzán preferido, cuyo estilo intenta copiar ahora el actor Alexander Skarsgård en La leyenda de Tarzán. Para desgracia de esta película, este actor sueco es lo peor del filme, un desastre como el “hombre mono”: inexpresivo y nada creíble con su personaje. En general, la dirección de actores es muy mala: cada quien igual de acartonado. Pese a ello, el relato se muestra coherente y esferoidal con buen manejo del ritmo y de los tiempos narrativos, mediante la técnica de la retrospección siempre en momentos oportunos (ningún “flashback” fuera de base). Así, la historia tradicional de Tarzán se enlaza bien con su regreso de la “civilización europea” a la selva que lo vio crecer entre simios ‘manganis’.Está el asunto ideológico de siempre: el blanco que salva a los negros. ¡Es Tarzán! Esto casi resulta insalvable ahora; pero, al menos, el filme plantea bien y denuncia la codicia europea que llevó África a la pobreza actual: la explotación de sus minerales y la de sus habitantes (esclavismo). Como filme, La leyenda de Tarzán se apoya en el trucaje por computadora, que gusta a las nuevas generaciones y puede abrumar a quienes, como buenos viejos, decimos que todo tiempo pasado fue mejor, por lo que añoramos el grito de Johnny Weissmuller, el cual no es otra cosa que su versión de un canto tirolés.

jueves, 14 de julio de 2016

"La Era de Hielo 5: Choque de mundos"... cansa.

Vuelven los personajes que buscan sobrevivir al congelamiento del mundo habitado en el Paleolítico. Ellos y sus descendencias; por ejemplo, Manny se ve en el dilema de que su hija quiere hacer vida aparte con su novio. Estamos ante La era de hielo 5 (2016), que llega con el subtítulo de Choque de mundos.La dirección de dicho filme viene a cuatro manos. Son las de Mike Thurmeier y Galen T. Chu. Por su parte, el irregular guion, del todo fragmentado, como si se tratara de jugar rayuela con humor ocasional y poco tino resulta película mal articulada y deficiente. El diseño de los personajes es deplorable. Sucede que estamos ante personajes conocidos, pero esta vez los han subrayado tanto en sus características, tanto, que parecen remedos o más bien caricaturas de sí mismos. Hasta el parlanchín simpático que es Sid nos agobia más que cualquier purgante. De humoroso lo diseñaron cursi esta vez. Hasta Scrat tras de su bellota, ya cansa con su habitual quehacer. De eso trata el argumento: la culpa es de Scrat y de su obsesiva cacería de la bellota, lo que provoca que un meteorito se dirija hacia la Tierra y la pueda destruir. Se acabará el mundo como se ha terminado en otras ocasiones y como dicen que va a suceder de nuevo por culpa del calentamiento global.

lunes, 11 de julio de 2016

"Julieta": Pedro Almodóvar pasado por lavado en seco

Está claro que Pedro Almodóvar es uno de los directores del cine español con mayor proyección internacional. El otro es Luis Buñuel. A don Pedro Almodóvar se le debe aplicar aquello de “no tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”, porque con sus filmes hay picos altos, otros no tan altos y los hay de capa caída. Su más reciente filme, Julieta (2016), anda entre frío-frío y caliente-caliente, porque Almodóvar rehúye algo que es mundo propio en su filmografía: el cinismo, la puya, la irreverencia, el descaro, la provocación y el golpe bajo al hígado ajeno. 
Con Julieta, el esperpento desaparece y su melodrama se acerca, más bien, al drama agudo, pero sin ímpetu. Eso es Julieta: película que se diluye, que se disuelve o se derrite con el desarrollo de su historia. La película narra la historia de Julieta. Ella, antes de salir a Portugal con su compañero, se entera de algo sobre su hija Antía, a quien no ve desde años ha, cuando murió Xoan, esposo de Julieta y padre de Antía. Esto provoca que Julieta se dedique a escribir las memorias de su vida en una carta que, se supone, habrá de recibir Antía. Se trata de una retrospección y el argumento juega con los tiempos narrativos hasta llegar a su final abierto. Esa Julieta que escribe la encarna con sentimiento monolítico la actriz Emma Suárez, mientras la Julieta que es recordada –la de antes– está en manos de una actriz más joven, como es Adriana Ugarte, quien se muestra diversa, seductora y plural con sus emociones: excelente. Pero no es buena la articulación narrativa y no se justifican su débil entramado ni los notorios defectos de continuidad (“raccord”).

domingo, 3 de julio de 2016

"Warcraft: El primero encuentro de dos mundos"

Entre orcos y humanos, he aquí una película del género fantástico que se exagera a sí misma, tanto con su historia como en lo formal, y nos llega con el largo título de Warcraft: El primero encuentro de dos mundos (2016). Es filme del todo hiperbólico. Lo es, a tal punto, que resulta poco creíble por culpa de ser siempre incoherente y de asumir, con delirios de grandeza, una historia que da para poco, extraída de un videojuego exitoso, según escriben los entendidos en franquicias de juegos. El director Duncan Jones, hijo del cantante recién fallecido David Bowie, no se esmera en narrar un proceso dramático: ni siquiera se preocupa por manifestar alguna evolución dramática de sus personajes. Entonces, para cubrir las debilidades del guion (del que él es parte) el filme aburre con sus excesos de efectos visuales. Lo demás es rocambolesco, esto es, estamos ante distintos hechos con rostro de leyenda maravillosa, que al ser exagerados, cacareados y subrayados en pantalla, devienen en inverosímiles. El filme es un conjunto mal ordenado de sucesos.

lunes, 27 de junio de 2016

Una de las peores pelis que yo haya visto: "Contraataque"

La secuela Día de la Independencia: Contraataque (2016) es como ponerse a jugar tablero con figuras de ajedrez. Es así por múltiples razones que van desde el guion desorganizado de Carter Blanchard hasta la realización del director Roland Emmerich, quien creyó que sembraba árboles de arroz con pollo o algo así. 
La película es ampulosa a más y no poder, tanto que perdió el sentido de su propio tamaño, y tan llena de bulla que aturde al oído más virginal. Es fórmula narrativa de la llamada “space opera”, que se sostiene sobre una factura visual espectacular, aunque vacía de conceptos: "gato maullador no es buen cazador". En efecto, dentro de su propio bullicio, del burumbún de imágenes que van y vienen de manera atropellada, del disparar mucho y no pegar nada, de su demagogia política, de su estética afectada, de composiciones visuales inútiles, de movimientos de cámara sin comunicación alguna, dentro de todo eso, Día de la Independencia: Contraataque es filme vacío como cantimplora con hueco.

domingo, 26 de junio de 2016

"Yo antes de ti": con la valentía del melodrama tal cual...

Lo bueno de la película Yo antes de ti (2016) es su actitud valiente para mostrarse como melodrama tal cual. Su acato amoroso consagra una rebosada técnica evocadora de sentimientos. Lo hace sin perder su lógico equilibrio y con alguna tragedia interior, lejana del drama apabullante. Ello es mérito de la directora Thea Sharrock a partir de un éxito editorial de la escritora inglesa Jojo Moyes (nacida en 1969), también guionista de este filme. El filme ubica su argumento dentro del arte de los amores imposibles, esos que se alejan en contra de la voluntad de los enamorados. El relato amoroso tan solo fluye y supera el esquema ceniciento de la muchacha pobre que se enamora y enamora al galán adinerado y cuadrapléjico. En ese punto, como buen melodrama, más bien podríamos hablar de que este filme tiene escasa elaboración psicológica de los personajes. Buenas actuaciones, para un melodrama así bien entendido. Lo malo: una banda sonora que parece ir contra viento.

martes, 21 de junio de 2016

Luego del éxito de Nemo llega ahora "Buscando a Dory"

Ya sabemos que la aleta derecha de Nemo, el querido pez payaso, es más pequeña por culpa del ataque de una barracuda. También sabemos que su padre, Marlin, lo cuida en demasía. Ello es parte de una historia que es aún película seductora: Buscando a Nemo (2003), del genial estudio Pixar. También ahí conocimos a Dory, pez cirujano de serios problemas con su memoria más pronta: su memoria inmediata. Como aquella película de Nemo fue tremendo éxito comercial, no es sorpresa que hoy los mismos personajes se reúnan en filme también de arte valioso. Se trata de Buscando a Dory (2016), dirigida por Andrew Stanton y Angus MacLane, que algunos juzgan como secuela de Buscando a Nemo, sin que lo sea del todo: esta aventura de Dory tiene sus propias bases, tiene la coherencia de su propio universo y el desarrollo de su argumento se abastece por sí mismo, aunque haya lógicas referencias a la película citada. Es lo mejor de su guion, mientras la puesta visual muestra muy bien la atmósfera y lo escénico, ahí en donde se mueven personajes bien diseñados. Sin ponernos infumables, uno siente que en Buscando a Dory, con destreza narrativa, el desarrollo de lo trágico tiende al buen humor y que, a la inversa, igual funciona. De pronto lo homérico resulta igualmente shakesperiano. Por eso, el filme es meticuloso con sus elementos visuales.

martes, 14 de junio de 2016

"Amor por sorpresa": el regreso de un buen director

El estreno de la película Amor por sorpresa (2015) nos trae un valor agregado: el regreso al cine de un buen director, el holandés Mike van Diem, de quien conocimos, en 1997, una excelente película titulada CarácterEl director ahora pasa a los tonos románticos de la comedia como género. Lo hace sin renunciar a esa especie de crueldad que hay en la sátira. Ello es lo que hace aún más atractivo el argumento y la buena puesta visual del filme: su malicioso humor negro, entendido este como ese humor provocado por situaciones que, en otros contextos, más bien darían lástima, ternura o, incluso, terror. La trama nos muestra a un multimillonario de la realeza parasitaria: Jacob, quien es incapaz de decirle a su madre lo que siente cuando ella se está muriendo. Bien diseñado el personaje con su apatía, este acude a una empresa que ayuda a morir a las personas (las mata) con contrato firmado por ambas partes. No hay vuelta atrás una vez que se firma. El problema es que Jacob conoce a Anna, quien anda en las mismas, y la realidad les juega una mala pasada. Lo anterior es previsible, pero el filme lo narra con gusto, buen planteamiento de situaciones y elegante desarrollo de los diálogos. Esto reforzado con extraordinaria banda sonora, siempre oportuna y de calidad musical: Mozart, Bach, Vivaldi y otros más, bien ubicados por Brian Byrne. Sin ser diva, la actuación de Georgina Verbaan es seductora. La acompaña Jeroen van Koningsbrugge de manera cumplidora, sin sobresalir frente a la mencionada actriz, pero entre los dos logran el disfrute de esta divertida aventura romántica. Hay que ver esta película antes que Hollywood haga un refrito y la eche a perder.

domingo, 12 de junio de 2016

"El conjuro": la misma mona con otro rabo, y bien

Esta vez no tenemos el buen manejo de los aplausos que vimos en la primera película del 2013. Sin
embargo, con El conjuro 2 (2016), igual se luce el director James Wan para producir en los espectadores esa sensación primaria que es el miedo. Esta secuela, en lo básico, repite conceptos y el arte visual de la primera película. Es como estar al frente de lo mismo, pero con distinta rabadilla. El conjuro 2 nos lleva esta vez a territorio británico, en 1977, con la misma insistencia de que se basa en hechos reales, pero presentados con tal embriaguez de ficción que resulta difícil tragarse esa afirmación. El director Wang, nacido en Malasia, tiene soluciones visuales por montones para asustar a la platea. Otra vez se trata de una casa poseída. Es un espíritu o un espanto del más allá que ha regresado para encontrarse con su familia. Cuando el espíritu comienza a manifestarse de manera violenta, tienen que traer desde Amityville, Estados Unidos, al matrimonio de Ed y Lorraine Warren. Son los mismos de la primera película. Solo que la actuación de quienes los encarnan se ve menos convincente: Patrick Wilson y Vera FarmigaQuien sí sobresale es la jovencita actriz Madison Wolfe, quien se pone en la piel de la niña poseída. El conjuro 2 apenas esboza conceptos y los diálogos son apenas conductores hacia lo vertical del filme: lo visual.