Con tono de comedia suave, el cine europeo apuesta a demostrar que, en estos tiempos, las personas adultas mayores son más revolucionarias o rupturistas que los jóvenes, porque estos últimos viven “acomodados”. Eso se disfruta con jocosidad en ¿Y si vivimos todos juntos? (2011), de Stéphane Robelin. En ¿Y si vivimos todos juntos? tenemos a cinco viejos amigos, dos mujeres y tres hombres, quienes, para evitar los asilos para la vejez, deciden vivir juntos. Los acompaña un joven estudiante de etnología. Ese desparpajo de personajes a la vejez es ejemplar y no solo gracioso. Su mirada limpia y libre ante el sexo, el arte, la política y para hablar sobre cualquier tema tabú ocasiona situaciones hilarantes y hace que el filme se comporte como fábula. Este tipo de cine no es pretencioso en lo formal: narra con agradable simpleza, sin aspavientos. Es sí, hay que ver a Geraldine Chaplin y Jane Fonda juntas. Ellas se entregan a sus personajes. Los actores adultos están muy bien cada uno en lo suyo e, igual, los tres juntos: Guy Bedos, Daniel Brühl y Claude Rich. Si usted va al cine y no sonríe durante esta película, es probable que usted esté muerto.
Para leer la crítica completa, haga CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Vivir-juntos_0_1362663777.html
Blog de wílliam venegas segura, crítico de cine, teatro y de otras huellas al ojo [Costa Rica]
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miércoles, 28 de agosto de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
"El conjuro": eso no pueden ser hechos reales, pero juega...
El cine de terror es vertiente del género
fantástico, pero tiene su propia historia de manera tan definida que se le ve como
un género en sí mismo. Dentro de esa tradición nos llega El conjuro (2013), cinta dirigida por James Wan.
Se dice que este filme está basado en hechos reales, pero se presentan de tal
manera que resulta difícil aceptarlo, lo cual nada tiene que ver con la calidad. Lo importante es que la trama sea coherente en sí misma al
recrear su universo o mundo narrado. Lo que se cuenta en el filme está bien narrado, gracias a la maña de un
director como Wan. Esta vez no se
trata de un exorcismo a una sola persona, sino de exorcizar una casa, sí, una
casa entera es la que está poseída. Es película fervorosa consigo misma: sabe meter miedo a las
personas más candorosas o incautas y atento suspenso a los espectadores más
escépticos o recelosos. Es posible que los juegos de los aplausos (se ven en distintas secuencias) sean de lo mejor del filme para crear
ansiedad o congoja en el espectador. Dentro del cine de exorcismos, El conjuro no está a la altura de
clásicos como El exorcista (1973; de William Friedkin); no obstante, es
película que sabe acumular terror y soltarlo por bocanadas, con ayuda de la
buena fotografía.
Se dice que este filme está basado en hechos reales, pero se presentan de tal
manera que resulta difícil aceptarlo, lo cual nada tiene que ver con la calidad. Lo importante es que la trama sea coherente en sí misma al
recrear su universo o mundo narrado. Lo que se cuenta en el filme está bien narrado, gracias a la maña de un
director como Wan. Esta vez no se
trata de un exorcismo a una sola persona, sino de exorcizar una casa, sí, una
casa entera es la que está poseída. Es película fervorosa consigo misma: sabe meter miedo a las
personas más candorosas o incautas y atento suspenso a los espectadores más
escépticos o recelosos. Es posible que los juegos de los aplausos (se ven en distintas secuencias) sean de lo mejor del filme para crear
ansiedad o congoja en el espectador. Dentro del cine de exorcismos, El conjuro no está a la altura de
clásicos como El exorcista (1973; de William Friedkin); no obstante, es
película que sabe acumular terror y soltarlo por bocanadas, con ayuda de la
buena fotografía.
Crítica completa, haga clic en:
jueves, 22 de agosto de 2013
Vuelta al cómic: "Wolverine" pierde las garras (no del todo)
No está mal la película Wolverine inmortal (2013), dirigida
de manera irregular por James Mangold, quien prefiere dejar las mejores
secuencias a los responsables del trucaje digital y a los garantes de las
peleas coreografiadas. En efecto, Mangold no le da personalidad de autor a esta
película, excepto al principio con dos buenas situaciones. Una es la condición
de ermitaño del héroe Wolverine, quien sufre solito sus angustias, que
pasan por sentimientos de culpa muy fuertes. El otro buen momento es cuando se muestra el bombardeo sobre
Nagasaki, cuando la humanidad fue humillada con la bomba atómica.El filme sale de Estados Unidos para ubicarse en Japón; sin embargo, se empantana con un relato de acción harto frecuente y con un tratamiento también usual, excepto por una larga secuencia en el techo de un tren-bala realmente formidable. Hugh Jackman parece un actor aburrido con su papel y en general, las actuaciones son malas, por lo que el filme pierde consistencia narrativa. Esta película se llena de samuráis encapuchados y hemos de lamentar que Quentin Tarantino no sea, entonces, el director.
lunes, 19 de agosto de 2013
"Un monstruo en París", bien lo vale en película seductora
Se dice que "París bien vale una misa", frase adjudicada al rey Enrique IV cuando tuvo que ocultar su condición de calvinista y pasar por católico con tal de reinar en Francia. Como al cine nada le es ajeno, París lo ilumina. Basta recordar aquella frase que el actor Humphrey Bogart dice en la película Casablanca (1942): "Siempre nos quedará París". Ahora el cine animado francés se luce con una refrescante historia de amor y terror, cuyos personajes se mueven en pictórica expresión del París del siglo pasado. El filme se titula Un monstruo en París (2011), dirigida por Bibo Bergeron. La trama es elegante mezcla de historias como las de King Kong y el conocido fantasma de la ópera. Su trama sucede en 1910, cuando el cine es dominado por la creatividad del cineasta Georges Méliès. La historia comienza en un cine y pasa por su cuarto de proyección. Luego, escarba en el avance de la investigación científica y saldrá el monstruo que ha de aterrorizar París, pero que cautivará a la noble Lucille, cantante en Montmartre. El célebre Jean Cocteau dijo alguna vez: "En París, todo el mundo quiere ser un actor; nadie se contenta con ser un espectador". Esto sucede con los personajes de la película, incluido el monstruo, por lo que el filme asume tonos musicales de profuso agrado. Si el escritor Guy de Maupassant habló de "la indefinible angustia" que le producía París, habría cambiado de criterio si hubiese visto esta cinta. Con Un monstruo en París, como decía el escritor noruego Knut Hamsum, "se posee París". ¡París bien vale un monstruo!Para ver la crítica completa, siga este enlace:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Paris_0_1360863933.html
lunes, 12 de agosto de 2013
Le toca al 999. Se cierra ciclo de números: 666, 777, 888, 999
Escribí cuando tuve el seguidor 666 y recordé aquello de que "El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre y su número es 666". Fue el 23 de diciembre del 2012, más o menos como sucede en la película española de Álex de la Iglesia: "El día de la Bestia".
Escribí cuando tuve el seguidor 777 y recordé que es número de perfección, el del árbol de la vida, que recuerda el título de esa película de Terrence Malick, y al famoso patrullero 777 que encarnó Cantinflas. Fue el 14 de marzo del 2013.
Escribí cuando tuve el seguidor 888, el 26 de mayo del 2013. La clave 888 está relacionada con cambios en nuestro ADN para integrar cambios energéticos universales e ir adaptándonos a nuevas energías.
Hoy, 12 de agosto del 2013, escribo por la llegada del seguidor 999. Se dice que este grupo numérico es el de la verdad y la justicia: rumiar lo que has aprendido para el crecimiento espiritual. Me gusta.
Escribí cuando tuve el seguidor 777 y recordé que es número de perfección, el del árbol de la vida, que recuerda el título de esa película de Terrence Malick, y al famoso patrullero 777 que encarnó Cantinflas. Fue el 14 de marzo del 2013.
Escribí cuando tuve el seguidor 888, el 26 de mayo del 2013. La clave 888 está relacionada con cambios en nuestro ADN para integrar cambios energéticos universales e ir adaptándonos a nuevas energías.
Hoy, 12 de agosto del 2013, escribo por la llegada del seguidor 999. Se dice que este grupo numérico es el de la verdad y la justicia: rumiar lo que has aprendido para el crecimiento espiritual. Me gusta.
Repito lo dicho en cada caso:
Me siento muy bien agradeciéndoles a mis amistades blogueras su paso desinteresado por este blog, por efímero que haya sido e, igual, la valiosa presencia de los más constantes.
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