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domingo, 16 de noviembre de 2014

"Espejismo": sin sentido de lo “interior trágico”

A lo surreal echa mano el joven director costarricense José Miguel González para sacar la trama de su película Espejismo (2014), donde un joven pintor debe enfrentarse a su pasado, que le llega desde las sombras de la infancia y desde las cavernas del dolor, sin que haya nada platónico en ello. En un momento de su sufrimiento, más que de su vida, Daniel (así se llama el joven) se ve contrastado por una especie de “otro yo”, quien viene a espolear y exprimir su lado subconsciente. Varios sucesos establecen las coordenadas del proceso mental de Daniel: su infancia traumatizada por la muerte de sus padres, la enfermedad y muerte de la abuela amada que lo cuidó de niño, su propio crecimiento físico más que emocional y las presencias activas de sus amigos Andrés y Liz. Sin adelantar más acontecimientos de la trama, este filme tenía o tiene las condiciones para adentrarse en el drama psicológico; empero, por la razón que sea, ha caído donde no debía: en los pantanos del melodrama, fórmula evocadora de los sentimientos, donde se pierde la tragedia interior de los personajes. Poco a poco y no tan poco a poco, lo folletinesco se apodera de los acontecimientos narrados y el filme se acerca a un relato telenovelero. Igual con sus actuaciones: son deficitarias, por inexpresivas y falsamente trágicas, donde el actor principal Abelardo Vladich debió haber sido cambiado a las primeras de tanteo. ¡Qué mal, qué mal! Si el filme logra sostenerse con su ánimo es gracias a dos elementos realmente salvadores: la buena fotografía de Luis Salas, quien sí entendió bien el caminar de la procesión, y la articulada música de Edín Salas (lo mejor).

sábado, 15 de noviembre de 2014

"Muñecas rusas": la paradoja de Jürgen Ureña: ser o no ser

Decía Jean Renoir: “Todo lo que se mueve en una pantalla es cine” y, gracias a esa amplia definición, se me quita la duda de si la película Muñecas rusas (2014) es o no es cine, del costarricense Jürgen Ureña

Ureña demuestra que para hacer cine alternativo e inquietante no se necesita siempre de leyendas como Orson Welles o Serguéi Eisenstein. Ni siquiera se necesita una historia alambicada ni se tiene por qué ser original. Muñecas rusas solapa que el guion no es un género literario, por más que lo exija el mexicano Guillermo Arriaga. El guion, dice Fernando Trueba, es un instrumento de trabajo con el cual se construye la película y para que cada quien sepa lo que tiene que hacer. Punto. Así entendido, un guion solo es evaluable en la pantalla y, desde ahí, el de Muñecas rusas muestra que Jürgen Ureña y su equipo tienen talento para hacer una película “rara” (según el propio Ureña) a partir de cualquier minimalismo, aunque –aún así– me resultó película cansina. Sin embargo, acepto que este filme nunca pierde lo esencial de su propuesta. ¿Es Muñecas rusas cine experimental? Solo por ratos. Más bien es cine audaz que se sustenta en un mínimo narrativo para hallar imágenes provocadoras. Lo intenta. Creo que el cine experimental es más indescifrable, contracomercial y rupturista, porque se desprende de toda idea narrativa o relato. Pese al evidente deseo experimental de Jürgen Ureña, Muñecas rusas es siempre un filme más preocupado por la comunicación que por la creación. Eso no se lo quita de encima. ¿Falla? Sí, en este caso.
Su leve argumento no es original, cierto, ni tiene por qué serlo. Es mejor su tratamiento, importante para el cine costarricense. Es huella, pero tiene su trampa: repetir así o asá lo visual lleva al hartazgo (es la misma mona con distinto rabo, ¡y lo hace!). Así, Jürgen Ureña perdió la posibilidad de hacer un cine sin historia: no siempre el cine es narración y representación, aunque esto sea. También hay el llamado “cine de director”. En las películas de director, dice Glauber Rocha, la historia es únicamente uno de los elementos de la dirección. ¿Entonces? Entonces el director debe encargarse de crear un mundo de imágenes. Es lo que casi logra Jürgen Ureña y mi aplauso por ello. Es lo que no logró del todo y, creo, era su propósito. Es su paradoja. He elogiado los cortos de Ureña y ahora me place reconocerle su afán por el valor del riesgo, según la frase aquella de “No sé a dónde voy, pero sé que allí no iré”, que repetía el gran Nelson Pereira dos SantosEste filme de Ureña, con sus abstracciones, es útil para hacer crecer la “inteligencia cinematográfica” del espectador: de lo simple a lo complejo. El cine no debe ser siempre solo para que el público lo entienda. Eso es despreciar la inteligencia del otro: es populismo. 
Muñecas rusas no es película perfecta, ni siquiera es el mejor filme costarricense, por culpa de sus propias contradicciones, pero es importante acto agitador de nuestro cine: el de aprender mientras se realiza, lejos del verosímil aristotélico. Vi a espectadores salir de la sala, no pocos. A ellos les recuerdo la frase de Paul Valéry: “El (buen) gusto está hecho de mil disgustos”.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Rosado furia, del costarricense Nicolás Pacheco: sin garra


Sucede en la película Rosado furia (2014), dirigida por el costarricense Nicolás Pacheco

Para emanciparse del sector patronal, Susan hace lo de muchos trabajadores: llevar a su casa clientes de la empresa para la que ella trabaja. Susan se encarga de arreglar uñas. A eso le llaman “robar clientes”. Cuando Susan es descubierta, la despiden, y eso abre un boquete en su vida. Es un boquete inesperado que hace intemporal su existencia, porque esta se llena de presente; pero igual de pasado, con la idea de encontrar un futuro, esto es, otro futuro (distinto al que la espera). La idea es interesante y sugerente. Esta vez, el filme se ha exhibido en el marco del Festival Internacional de Cine en San José. Sin embargo, al final, uno queda con la sensación de haber visto una idea malgastada. Está bien la historia desde una perspectiva del realismo social o del naturalismo: la vida de una mujer al abandono de sí misma, sin más futuro que su propio determinismo. Tampoco está mal la mostración del entorno en que ella se mueve y es víctima social. Está bien la idea de conectar el presente de Susan con el pasado, o sea, con su madre, esfuerzo psicoanalítico, y con el hecho de ser ella misma una mujer a quien la sociedad ha despojado de su hijo. Por aquí vamos bien. Dentro de ese contexto y juego de intertextos, con tanto contenido social y tanto sustrato emotivo del personaje femenino, la pregunta es: ¿cómo es posible que haya salido una película tan superficial? 
Lo mejor:
actuación de Esther Low

Es como si a la película le hubiese dado aprensión de profundizar en su propia denuncia. Debió haber sido una película para desgarrarnos con pincel, no a brocha gorda. El guion se concentra del todo en su personaje femenino, al que le faltan matices en su diseño; pero la muy buena actuación de Esther Low sirve para transmitir el conflicto diseñado por la película. Ella, solo la actriz, sí resuelve lo suyo con garra. Con una pésima mezcla de sonido, vemos cómo Rosado furia se va destiñendo. Sobre esto, el propio director dice: “La película se llama en inglés KnockOut Pout, que es el nombre de un tono de rosado de esmalte de uñas. O sea, Rosado furia es el nombre de un color, que es como la pintura de guerra de la protagonista contra el mundo.” Empero, conforme transcurre, la película se distancia de lo trágico, incapaz de narrarse a sí misma desde la ruptura social, el sino sexual y la tragedia alcohólica. Hay juegos atractivos con el tiempo y el monólogo interno; aún así, el filme resulta emocionalmente hueco y reiterativo en lo cinematográfico. Alguien me dijo que pensara en su coherencia narrativa, pero esto no es sinónimo de calidad. Se trata de una temática desaprovechada, porque el filme pudo tener un mejor resultado. Lamento no poderles recomendar esta producción.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Interestelar: un director echa fama y se pone a dormir

Con la ciencia-ficción, cada director prestigioso quiere tener su propio filme. Ello ha de estar presente en las intenciones de un buen realizador como lo es Christopher Nolan. De primera entrada, Interestelar no es lo que los partidarios críticos o acríticos de Nolan esperan o dicen que es. Ni en calidad visual ni en arqueo narrativo. Más bien, si consideramos el nombre del autor, es cine frustrante y hasta su propuesta más débil

Nada es lo que parece: depende de la dimensión.
 Con Interestelar, Christopher Nolan intenta repetir la experiencia de Stanley Kubrick: la de llevar un gran espectáculo a una altura muy culta. Sin embargo, a Nolan el texto se le enredó demasiado y es un despelote, guirigay o galimatías entre lo complejo y lo complicado. La alta tecnología del Hollywood actual es bien aprovechada por Nolan de la mitad de la película hacia el final; pero la hondura psicológica que busca darle a su relato es lastre aburrido de ahí hacia el principio, tanto que yo solo quería que los personajes se callaran un rato. Esa pedantería de Nolan lo lleva a atiborrar su película de vaguedades mediante diálogos cansinos, los que alargan el filme y también la paciencia de uno. Luego hay riqueza visual, aunque las vaguedades aún afloran. Cada vez hay más riqueza visual, cierto, pero poco novedosa, para llegar a un final hasta previsible (al menos lo fue para mí) sobre el origen de una nueva humanidad. En el filme, es valiente la propuesta de que los seres humanos ya agotamos el mundo en que vivimos; ¡es cierto!: solo estamos chupando el final, pese a la majadería humana de reproducirse, pero esto mismo se queda corto como concepto dentro de la narración. Con Interestelar, Nolan no es ningún innovador genial. Conoce su oficio y lo cumple bien, como para no defraudar del todo. Hasta falla con la dirección de actores, y mucho, sin excepción alguna, por lo que se debilita la ciencia-ficción especulativa.

domingo, 2 de noviembre de 2014

El médico... pero NO el médico a palos de Molière

De primera entrada, he de confesarles algo: me encantan los médicos de las películas de vaqueros, esos que sacan balas emborrachando pacientes y alcoholizando la propia herida. También hay médicos a palos, como el pobre y vagabundo de Sganarelle en la conocida comedia de Molière. Imposible no citarlo. El público recuerda mucho a Patch Adams, encarnado por Robin Williams. Es de no acabar, pero lo importante es que el cine se ha servido de la medicina y de los médicos para hablar de algo importante: cultura, arte y ciencia, con Frankenstein incluido. Ahora me ha sorprendido de la mejor manera un filme alemán que nos llega con el escueto título de El médico (2013), dirigido con buen gusto, criterio estético y eficacia por Philipp Stölzl, a quien se le debe la versión fílmica de esa joya epistolar de la literatura romántica, titulada Las desventuras del joven Werther, de Goethe. Philipp Stölzl toma otro éxito editorial moderno, escrito por Noah Gordon, y logra verter los distintos aspectos de la novela mediante una muy cuidadosa puesta en imágenes: con minuciosidad de relojero. 


Lo asombroso del filme El médico es cómo logra articular un relato tan disímil y darle la más justa coherencia. Lástima las actuaciones: no son convincentes a la altura del filme, excepto Stellan Skargard, cuyo personaje es de poco tiempo en escena. 

No sé si será muy académico afirmar que esta película, dentro de su arte, es una arqueología de la mirada médica, según el concepto de Michel Foucault: la primera tarea del médico es política. //// 

"Relatos salvajes"... Humor corrosivo. Peliculón y más...


No cabe duda: tenemos una sociedad violenta, no solo por los altos índices de criminalidad, sino también porque se sustenta en una sinuosa estructura de poder, apabullante, donde los sectores privilegiados simplemente nos manejan como marionetas. Somos algo así como las piezas del famoso retablo de maese Pedro, titiritero, quien despertó en el gran don Quijote uno de sus enojos más conocidos. Este pasaje generó una de las ilustraciones más famosas de Gustavo Doré, con manos que mueven los hilos a su gusto desde arriba. Esta introducción no me resulta gratuita cuando pienso en las intenciones de un gran director, Damián Szifron, quien nos sorprende ahora con la película Relatos salvajes (2014), con seis historias unidas por su esencia. Szifron nos recuerda que somos marionetas de poderes fácticos. Vivimos un orden que nos hace creer que somos parte de las decisiones sociales, lo cual es absolutamente falso. Relatos salvajes, desde su guion inteligente, es “un solo discurso”. Esto se solapa con seis argumentos disímiles, pero no disparejos, con el más acertado diseño de personajes, con riguroso planteamiento de situaciones y con diálogos hábilmente colocados. Lo demás es esa fina huella en la mirada del director, la de saber narrar con gran habilidad de cámaras y con suspicacia para hacer –de las imágenes– la fiel expresión de las moralejas. En ello, Damián Szifron ha contado con la invalorable ayuda de otros dos grandes del cine: con Gustavo Santaolalla en la música (excelente) y Javier Juliá en la fotografía (impecable). Al fino diseño de personajes corresponde un elenco en estado de gracia. Es injusto destacar a un solo actor o a una sola actriz. No lo haré: el aplauso es colectivo, ¡tremenda dirección actoral! La sensación de humor corrosivo que genera Relatos salvajes será perdurable en el cine.

viernes, 10 de octubre de 2014

De mujer a mujer, a correr por las dos y divertirse en teatro

No hay duda: la comedia teatral Taxi, ¡corre por tu mujer!, escrita por el inglés Raymond George Alfred Cooney, conocido como Ray Cooney, con el título original de Run for your wife, se defiende sola con su buen humor, con su cómico estilo para estructurar un enredo específico: el de un sujeto con dos esposas y, a la par, las tribulaciones de un amigo suyo solidario y chispa como nadie. Agreguemos que si la puesta en escena está planteada con grato alborozo, como lo ha hecho Mauricio Astorga (director), entonces el público tiene buenas razones para ir y disfrutar del espectáculo. Astorga, ayudado por una grata y funcional escenografía, ha sabido mover muy bien sus hilos al presentar situaciones de distintos lugares en un solo sitio escénico, sin romper la coherencia ni la gracia teatrales. Punto alto. Otro lo son las actuaciones: la identificación con los personajes es total y se transmite gratamente al espectador, sobre todo de parte de las actrices Sofía Chaverri y Natalia Pereira. Como actor, Mauricio Astorga, con su personaje, lidera bien el compás del trabajo escénico total. Freddy Víquez tiene "don" para la comedia y, sin duda, se roba los momentos que más disfruta el público. Eso sí, lamento que Astorga haya decidido envolver al personaje homosexual dentro de la tesitura de una "loca": hay que detener esto de hacer del homosexual un punto homofóbico de burla (sucede, lo crea o no Astorga y lo cuestione yo o no). En algunas escenas, el movimiento de actores, más que apresurado, se ve atropellado, pero lo cierto es que la comedia logra su objetivo eutrapélico: resulta -en general- de buen ver (de buen oír, si pensamos en su "banda sonora") y queda uno satisfecho.

martes, 7 de octubre de 2014

"Perdida", reciente éxito del buen director David Fincher

Las películas del director David Fincher van al cuerpo. Esta vez nos referimos a su más reciente filme, titulado Perdida (2014, Gone Girl), cuyas imágenes parecen diseñadas con astucia de buen arquitecto

Se basa en la novela homónima de Gillian Flynn (también guionista). Ella dice: “Hay muchas mujeres que luchan tanto como los hombres por ser buenas, pero que no pueden: hacen el mal y son violentas”; este concepto le vino a Fincher como anillo al dedo. En efecto, con el filme Perdida tenemos una relación tortuosa de amor y odio en una pareja casada, donde el sexo amoroso y la violencia castrante pueden darse por gotas iguales entre él, llamado Nick, y ella, llamada Amy. Cuando este matrimonio celebra su quinto aniversario, Amy se esfuma sin razón aparente. De ahí, comienza a develarse una realidad bastante distinta a la que se creía y las marañas internas empiezan a mostrarse. Se piensa que Amy fue asesinada y el sospechoso inmediato es Nick. Para la policía esa es la pista, por lo que investiga al estilo cajonero de cualquier programa televisual. Con burla, el mismo filme menciona La ley y el orden. Mientras más se oscurece el panorama, más aparece la prensa como animal carroñero, capaz de hacer –de cualquier drama– una simple mercancía. En este punto, David Fincher sí carga tintas. La trama en manos de dicho director le sirve de pretexto para indagar en la ambivalencia del bien y el mal. Lo hace con autoría: es tensa denuncia de la locura en la sociedad contemporánea.
Si quiere leer la crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Perdida-Fincher_0_1443655635.html

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lo económico en el sexo enajena: es teatro color de piel

Gustavo Rojas y Andrea Oriza
en uno de los desnudos de Ilegal
Ilegal es propuesta riesgosa. Esto es bueno cuando se hace teatro a sabiendas de que en un escenario se inventa la libertad. El texto, interesante, le pertenece al dramaturgo Luis Araújo, quien, con la conducta humana, señala hasta dónde son alienantes las relaciones de mercado, las que convierten en mercancía la condición humana. Es el destino trágico, cargado de determinismo, de una mujer prostituta, inmigrante y sin protección social. Es ella ante hombre-animal de rapiña. Este tiene dinero para dar rienda suelta a sus perversiones ante el desamparo de la mujer. (Ella: Yo vendo lo que tú compras; Él: Yo compro lo que está en venta). El actor Gustavo Rojas logra darle intensidad a su personaje, lo llena de matices, convence con él y con su carnalidad descarnada. La actriz Andrea Oriza no le soporta el tren dramático y solo por momentos logra sacudirnos con la supuesta angustia de una mujer-víctima. La música y la escenografía se dan como signos valiosos para darle ímpetu a los acontecimientos. Los desnudos de actor y actriz no siempre son oportunos, por momentos son vacíos y, en otros, más bien contaminan la naturaleza dramática del texto: "es bueno el culantro, pero no tanto". Pese a esto, es de elogiar el gusto e instinto del director Jaime Hernández para llevar este tema de impacto social a buen puerto dramático.

martes, 23 de septiembre de 2014

"La colección" de Harold Pinter según el Teatro Estudio

Harold Pinter es un gran dramaturgo, no hay duda, y siempre sus textos son sugerentes para que alguien los lleve a escena y uno quiera verlos 

En Costa Rica, ahora, el grupo Teatro Estudio ganó un proyecto (Escena Viva) y acaba de cerrar temporada con la obra de Harold Pinter titulada La colección. Se trata de una comedia para desenmascarar los juegos de la hipocresía, sobre todo cuando hay asuntos amorosos de por medio. Son dos parejas. La esposa de una le cuenta a su marido que estuvo con un colega en determinado hotel. El marido busca al tipo y comienza un juego de mentiras que puede ser de verdades o uno de verdades que puede ser de mentiras. Pinter solo desnuda ese juego de apariencias. El problema de la puesta es escena del grupo es su falta de dinamismo, al punto que ni parece comedia ni se convierte en drama. Culpa de la deficiente dirección de mi amigo Leonardo Perucci
Su lentitud es ceremoniosa, de funeral, mientas los personajes se la pasan tomando licor sin que nunca se vean ebrios. La verdad es que las actuaciones, en su conjunto, son deficitarias, superficiales, sin retro-alimentación entre ellas: van de malas a peores, como si solo encarnaran una anécdota. Luis Carlos Vásquez es el peor, parece principiante asustado. Bernardo Barquero no corrige aún su pésima dicción. Tatiana Zamora solo flotó por ahí y Arturo Campos se esforzó, él solo. Interesante la escenografía, sin ser original con este texto; buen trabajo de luces, pero nunca fue acertada la banda sonora (no funcionó como subrayado). Resultado frustrado para un intento pinteriano.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Luego del 1, obvio, ahora el Volumen 2 de "Ninfomanía"

El filme ajusta el duelo entre coherencia y caos. Entre razón y pasión. Entre sexo y cultura. Orgasmo y arte. Clítoris y religión. Lo sagrado con la blasfemia. Metáforas del duelo entre este cine provocador con respecto al cine convencional de la gran industria.

Un promedio de cinco horas para una película es demasiado, así nos la dividan en dos partes. Estamos ahora con Ninfomanía Volumen 2 (2013) de Lars von Trier y sigue la misma trama: una mujer -Joe- se confiesa de ser hipersexuada, cada vez con menos culpa, pero en búsqueda de redención. Su deuteragonista es un viejo solterón -Seligman-, quien oye a dicha ninfómana con paciencia cuaresmal. En esta segunda parte, se impone la presencia sólida de la actriz Charlotte Gainsbourg. Ella le da peso dramático al filme, pero extraño a la actriz Stacy Martin de la primera parte, quien encarna dicho personaje -más joven- con sugerente erotismo. Ninfomanía Volumen 2 llega con ritmo más lento, con diálogos más académicos y con sucesos que se alargan más de la cuenta. Sucede que Von Trier  defenestra su trabajo con la aceleración final de la película: injustificado cambio narrativo, donde un personaje gira sin explicación para, así, imponer “lo trágico”. Hay momentos más bien cansinos, como la secuencia sadomasoquista, que solo define la buena actuación de Jamie Biell.
Para leer la crítica completa, CLIC en este enlace:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Ninfomania_0_1439256078.html

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Volumen 1. "Ninfomanía" del danés Lars von Trier

Con su cine y sus reglas del manifiesto Dogma 95, no sé si el realizador danés Lars von Trier es un provocador inteligente o un alborotador excéntrico. Lo cierto es que tanto Lars von Trier como su colega Thomas Vinterberg, con dicho manifiesto, proclamaron un arte alejado de los efectos especiales dominantes en el cine actual. Von Trier ofrece ahora una película de cinco horas promedio que ha sido dividida en dos partes para su explotación comercial: Ninfomanía (2013). Dicho filme es parte de una trilogía llamada “De la depresión”, pero a los cines de Costa Rica solo ha llegado ésta. Antes de Ninfomanía están Anticristo (2009) y Melancolía (2011). En todo caso, el “final” de Ninfomanía Volumen 1 no está nada mal: cierra bien una situación y abre expectativas sobre lo que vendrá (especie de celada narrativa). La película es la suma de situaciones distintas unidas por una mujer que le habla a un viejo solterón sobre su “yerro” de la hipersexualidad. Aún se discute sobre si la ninfomanía es obsesión, adicción o compulsión, pero en el filme comienza a verse como pecado, con alguna misoginia. Luego sentimos que se nos lleva hacia otra explicación, gracias a la presencia del viejo, quien contagia el tema del sexo con otros asuntos. Ese discurrir es lo mejor del filme, apuntalado con bien logradas imágenes (bien lograda la relación entre la música de Bach con los distintos tipos de acercamiento sexual). Todo ello dicho todo con naturalidad, sin pedantería intelectual. La relación entre culpa y ninfomanía se formula bien en esta parte, sin alardes freudianos para expresar la búsqueda incesante del erotismo y del orgasmo. Se trata de la mujer, a quien la sociedad le niega la sexualidad que sí le permite al hombre. Los diálogos son transgresores: nos hacen sentir ante un buen filme, aunque por secuencias resulte disperso.
Para leer la crítica completa:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Ninfomania-Cine-Von-Trier-misterio_0_1436856311.html

domingo, 31 de agosto de 2014

Pasemos a otra película: "Las vueltas del destino" o "Agosto"

Cuando una obra de teatro cambia su sintaxis para asumir la del cine, pierde densidad dramática, pero gana en expresividad visual. [No es una regla].No conozco el exitoso texto dramático de Tracy Letts titulado August: Osage County, pero siento que la película mantiene su tensión dramática. El propio Tracy Letts es quien ha escrito el guion del filme, dirigido por John Wells. En Costa Rica, esta película se titula Las vueltas del destino (2013). En otros países se presenta con el más escueto de Agosto. La historia narra el develamiento brutal del lado más oscuro en la personalidad colectiva de una familia disociada. Sucede al suicidio del señor de la casa, en Oklahoma, cuando saltan en la familia los instintos reprimidos y los reproches mal guardados. Lo mejor de la película es que cuando ese eje dramático llega a un punto alto y no baja más: mantiene un compás dramático siempre inquietante. Con música excelente de Gustavo Santaolalla, el elenco es aplastante con sus tensas y densas actuaciones (sobre todo, Julia Roberts). Las actuaciones exprimen con fibra las desventuras de los personajes. El director privilegia la búsqueda de la autenticidad sobre el efecto melodramático: hay rigor y honestidad en ello. Lo fallido es que el predominio del diálogo pesa mucho para decretar el contenido del filme. ¿Será por eso mismo que Meryl Streep, por momentos, subraya su personaje de manera teatral? Solo queda recomendarles este filme.

Para leer la crítica completa, haga clic en
http://www.nacion.com/ocio/cine/Drama-agosto_0_1434856564.html

martes, 19 de agosto de 2014

"Paraíso: Amor" y "Los indestructibles 3": agua y aceite.

Meritoria película: Paraíso: Amor (2012), dirigida por el austriaco Ulrich Seidl. Es primera película de una trilogía, cada una con su unidad dramática propia (entendible por sí sola)

LAS otras de este triple estudio se titulan Paraíso: Fe (2012) y Paraíso: Esperanza (2013). El director Seidl nos habla sobre esas carencias sentimentales capaces de punzar o de angustiar al más entonado. Como pintura realista, pero con colores más bien pálidos y con cierta llamativa quietud, Paraíso: Amor relata la conducta de las llamadas “sugar mamas”, quienes van de Europa a Kenia en búsqueda de sexo, tras el mito fálico del negro africano. Tras la desolación de los personajes, algo queda claro: el amor es inútil en la gran industria del turismo, mercancía transmutada en sexo, por lo que en la desnudez de una cama es inútil mirarse a los ojos. En Paraíso: Amor hay una buena actriz para el personaje principal: Margarete Tiesel.
Para leer la crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Eden-amor_0_1433456714.html



Testosterona idiotizada: Con esa frase podemos resumir la mala calidad de la película Los indestructibles 3, perpetrada por Patrick Hughes

AQUÍ, actores pésimos encarnan a un grupo de “machos” capaz de matar y matar, y de hacerlo con gusto. La trama es lo de menos. Lo único que interesa es el zipizape ruidoso e ilógico que se arma por cualquier cosa. El peor actor, si le cabe la palabra, es Sylvester Stallone. Es posible que este tipo de cine tan violento tenga su cofradía de seguidores por ahí, con gustos fascistoides. Los indestructibles 3 es cine en estado de coma, cuya narración va a puros manotazos de ahogado. Uno se queda sin entender cómo alguien paga por ver este “churro” o, peor, que alguien cobre por exhibirlo.
Para leer la crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Indestructibles_0_1433656676.html

jueves, 14 de agosto de 2014

"Hércules" y "La eterna noche de las doce lunas

He aquí otra película de superhéroes, pero esta no sucede en Nueva York ni en Chicago. Eso sí, llena de efectos especiales y con poco seso en el guion. En este filme, el superhéroe del caso no sabe que, más bien, él es un semidiós. Esta “peli” tiene como título Hércules (2014) y viene dirigida por Brett Ratner. Llega desde un cómic planteado por el británico Steve Moore. En esta la película, con ayuda de la pésima y hasta risible actuación de Dwayne Johnson, este “héroe” no pasa de ser un mercenario que vende su fuerza y estupidez. Lo único salvable en este filme tan mal dirigido es la música de Fernando Velázquez. Nada más. Asuntos como decorados, vestuario, composición en las batallas, sensación de movimiento y ritmo, con este Hércules son menos que baratijas. Este cine se llena de efes: filme feo, flojo, frágil, frío, falso, farsesco y farragoso.


He aquí un título poético y sugerente. Se trata del documental La eterna noche de las doce lunas (2013), de Priscila Padilla, colombiana estudiada en el Conservatoire Libre du Cinemá Francaise, en París, Francia. Al verlo, pronto nos damos cuenta de su valía poética, lleno de plasticidad visual y de solidaridad, pero confuso en su propuesta, por lo que las imágenes juegan hacia un lado y que se dice va por otro. Con este documental, los bueyes no jalan parejo. La eterna noche de las doce lunas muestra, en estampa costumbrista, el encierro ritual en una casita de barro, durante doce lunas (un año) de una niña en su tiempo de menstruación, cuando de muchachita pasa a mujer, esto en la comunidad wayúu, en la frontera colombo-venezolana. Fuera de su tratamiento lírico, La eterna noche de las doce lunas no tiene mayores logros cinematográficos: es pariente pobre del cine.

lunes, 4 de agosto de 2014

"Guardianes de la galaxia" y "Dos vidas": bien y distintas

Con más y más superhéroes del cómic, he aquí otro filme del género fantástico que –como tal– huele y sabe a historieta. Se titula Guardianes de la galaxia (2014), dirigido por James Gunn. Si algo hay que alabarle a esta película es su poco afán por tomarse en serio a sí misma, por lo que construye una aventura descuadernada cuyo sostén está en el humor, el buen humor, ese que transita a lo largo del argumento y aparece para tapar algunas fisuras narrativas. Aún con su demencia visual y artificioso trucaje, Guardianes de la galaxia, gracias a su fino humor y a sus bien diseñados personajes, se convierte en filme entretenido. Con su idea de presentar héroes con pinta de antihéroes, gana en peculiaridad.
Crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Guardianes-galaxia_0_1430656979.html


He aquí un filme de suspenso emotivo. Se titula Dos vidas (2012) y viene dirigido a cuatro manos: las de Georg Maas y Judith Kaufmann. Dos vidas recoge uno de los tantos momentos dolorosos luego del trauma de la Segunda Guerra Mundial. El tratamiento de la película es el del  “thriller psicológico”: la acción se conjunta con la tirantez emocional de los personajes, esto es, con lo que ellos sienten de manera agónica, lo que al fin marca la fuerza dramática del relato. Un poco de historia: Para contextualizar la película, su trama sucede cuando la Alemania nazi dio lugar al programa Lebensborn, diseñado para mantener el dominio y pureza de la raza aria. Entonces, los hijos de soldados alemanes con escandinavas (noruegas, en el caso del filme) les eran quitados a las familias y llevados a centros de “germanización”. A los niños y niñas se les cambiaban todos sus datos y después se daban en adopción a familias alemanas muy escogidas. Al terminar la guerra, a tales infantes se les llamó “hijos de la vergüenza”, porque era imposible recomponerles su pasado y devolverlos a sus familias originales. Vuelta al filme: Con esos datos, tenemos una película densa y tensa, que nos atrapa pronto y hace crecer en el espectador el suspenso vehemente muy bien manejado gracias a su buen ritmo, siempre creciente hacia un clímax con rigor dramático. Aparte de la lograda caracterización de época, se debe señalar la intensidad actoral de su elenco, sobre todo de Liv Ullmann.
Crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-vidas_0_1430856921.html

domingo, 27 de julio de 2014

"El planeta de los simios: Confrontación": cine como alegoría

En la memoria cinéfila perdura esa gran película titulada El planeta de los simios (1968), dirigida por Franklin J. Schaffner, convertida luego en saga exitosa, según la novela escrita por Pierre Boulle. En el 2001, otra versión apareció: relectura frustrada de Tim Burton. En el 2011, el mundo de los simios asomó de nuevo en filme de Rupert Wyatt. Precuela. Ahora seestrena la segunda película de esta nueva saga, con el título de El planeta de los simios: Confrontación (2014), con la atinada dirección de Mat Reeves. Su argumento enlaza bien y del todo con el filme del 2011.

La trama comienza cuando la llamada peste de los simios se ha convertido en pandemia (del final de la película anterior). Por otra parte, el chimpancé César es ahora indiscutido líder de la enorme población simia. No solo César tiene poder: a su sombra está un bonobo o chimpancé pigmeo, llamado Koba, quien sufre consecuencias emocionales de su tiempo en cautiverio. Desde ahí, el tratamiento se plantea como alegoría de la actual realidad humana y resulta bien lograda expresión del llamado género fantástico + acción + drama. También teoriza sobre el desatino de especies que se dicen con inteligencia superior. Las actuaciones, fotografía y música contribuyen a la creación de un “estado de ánimo” que se sostiene bien. Las secuencias con movimientos colectivos (sobre todo de simios) están cercanas a la perfección, con soporte digital. No hay más que decir: filme recomendado.

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lunes, 21 de julio de 2014

"Copia certificada" y "La mejor oferta": sorpresas gratas

Para que una película tenga calidad respetable solo necesita la inteligencia de su autor, su nervio creativo y su deseo para arriesgar. Pues bien, el director Abbas Kiarostami, iraní, tiene el valor de asumirse como tal con su película Copia certificada (2010), que llega con algún atraso a Costa Rica. 
Kiarostami indaga en conceptos vitalistas sin temor a ser culto: le exige al espectador, con manejo solemne en pantalla de las unidades dramáticas de espacio y tiempo, mientras los diálogos rompen esquemas narrativos. Con gran manejo del plano y contraplano, más otro mejor del plano-secuencia, nos vemos involucrados en esas discusiones sobre el papel del arte en la vida. De pronto, con mimetismo, esos conceptos se transfieren a la relación de pareja. Por supuesto que esta propuesta, a manera de ensayo, sería inexpresiva con malas actuaciones. No sucede así porque Juliette Binoche se apodera de su personaje con sutileza dramática en abanico de expresiones. A ella le corresponde el barítono inglés William Shimell con actuación justa.


El realizador italiano Giuseppe Tornatore logra una sentida fábula  para mostrar cómo es posible madurar durante la vida adulta. Se trata de la película italiana La mejor oferta (2013). Con un relato muy bien estructurado, pese a ese terco afán de Tornatore por narrarlo todo o casi todo. La mejor oferta narra la historia de un hombre solitario, huraño y hasta misántropo llamado Virgil (excelente actuación de Geoffrey Rush), experto en arte y agente de subastas, apreciado, pero igualmente estafador. Su vida transcurre al margen de cualquier sentimiento afectivo hasta que conoce a una hermosa y misteriosa joven. La aparición de esta joven, quien sufre de agorafobia, va a evolucionar el universo personal de Virgil, del todo. También el filme es el desarrollo de un proceso amatorio, donde, pese al manejo de ciertos lugares comunes, La mejor oferta se siente película más compacta y abre una situación de misterio. La mejor oferta privilegia la calidad, o sea,  de verdad quiere ser la mejor oferta en la cartelera fílmica.

lunes, 7 de julio de 2014

"Transformers 4": más tonta que las gallinas de noche

Batiburrillo. Suena bien esa palabra. Me resulta descriptiva para sintetizar la película Transformers: La era de la extinción (2014), dirigida por el explosivo Michael Bay. Batiburrillo: mezcla de cosas inconexas y que no vienen a propósito de nada. De verdad que esta película, también conocida con el título de Transformers 4, es arroz con mango como expresión verbal de algo descabellado, ilógico, incongruente y demás adjetivos que ustedes quieran desempolvar. Es paranoico juego visual y, además, sádico bullicio para agredir los sentidos del espectador, donde el montaje tan solo atropella su propio ritmo. Sucede cuatro años después del incidente de Chicago, cuando se supone que los Autobots y los Decepticons ya no están en la Tierra y por enredadas razones de corte político hay diseñadores humanos que buscan fabricar robots más avanzados como instrumentos de poder. No hay cuidado de nada: ni en el ritmo, ni en planos, ni en encuadres, ni en música, ni en definición de personajes, ni en dirección actoral, ni en planteamiento de situaciones, ni en desarrollo de diálogos. Sin ninguna estructura conceptual, Transformers: La era de la extinción es película más larga de lo debido y más tonta que las gallinas de noche, donde uno sale (peor en 3D) con el cerebro más golpeado que rodilla de zapatero.
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domingo, 29 de junio de 2014

"Jersey Boys: Persiguiendo la música"... ¡Clint Eastwood!

Cine biográfico o “biopic”: nos llega uno de Clint Eastwood. Es cine biográfico con presencia protagónica de la música. Se titula Jersey Boys: Persiguiendo la música (2014) y narra la formación, crecimiento y decadencia de un grupo popular en Estados Unidos, por 1960, entre el rock y el pop: la banda The Four Seasons

Esta película tiene distintos momentos emocionales, con esa elegancia que suele dar Clint Eastwood a sus películas. Las diferencias emotivas se dan según el personaje que domine los acontecimientos narrados, a partir de cada uno de los cuatro miembros de la banda citada. Sin embargo, la película no llega a fragmentarse porque el temperamento del filme proviene de la sabia conjunción de los personajes. La diversidad es el elemento unificador del relato. Melómano como pocos, Eastwood le da a la música de la banda The Four Seasons más que presencia sonora: se trata de un elemento significante. Hace uso del narrador protagonista y no siempre funciona de manera adecuada: impone una ruptura emocional en el espectador y una redundancia entre lo que vemos y lo que nos dice tal narrador. En el "biopic", las actuaciones son cardinales; pero en Jersey Boys no mantienen la regularidad justa. Suben y bajan sin sustento. En todo caso Clint Eastwood logra muy buen filme con esta temática, como lo hicieron los hermanos Coen con Balada de un hombre común (2013). Es cine de autor, desde su pulida ambientación de época.

lunes, 23 de junio de 2014

"Cómo entrenar a tu dragón 2": Hipo y Chimuelo regresan

Los dragones vuelan de nuevo. Sus formas y movimientos son colorido ballet en las nubes
Se trata de la esperada película Cómo entrenar a tu dragón 2 (2014), secuela animada de Dean DeBlois, quien repite el éxito con: Cómo entrenar a tu dragón (2010). Cuando se hable de secuelas en el cine, siempre estará Cómo entrenar a tu dragón 2: se nos muestra con espléndidos logros visuales sobre la base de la novela de la británica Cressida CowellHan pasado cinco años. Ahora el deporte favorito en la isla de Berk son las carreras de dragones. Sin embargo, Hipo y su dragón Chimuelo andan lejos y exploran mundos nuevos, solo para enterarse que el universo pacífico de humanos y dragones está en peligro, lo que exige de Chimuelo un gran acto de valentía. No es cine simplón. Para nada. Aquí nada sobra ni nada falta. La verdad es que los guionistas tomaron importantes riesgos. Se la jugaron al hacer más compleja la historia y todo les salió bien al desgranar el relato sin que, en ningún momento, se pierda la unidad temática: es un argumento del todo creíble desde su afán imaginario. Es bueno anotar el atildado logro con los escenarios. Según el estado de ánimo del filme, pueden ser poéticos, coloridos, imponentes, sombríos, gélidos, cálidos, amorosos o tensos. Es perfecta la unidad. ¡Es hora de volar a lomo de dragones!
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lunes, 16 de junio de 2014

"Trascender" no trasciende y "Oculus" sí es buen terror

"Trascender", con Johnny Depp
** La investigación sobre el crecimiento de la conciencia, desde la conciencia propiamente dicha hasta la cósmica, pasando por la autoconciencia, ha sido un tema muy serio en la filosofía, pero también ha sido motor de relatos en el cine del llamado género fantástico, donde lo irreal se codea con lo real. Ahora vuelve el asunto con mucha especulación y bastantes incoherencias narrativas en la película Trascender (2014), dirigida por Wally Pfister. Es filme que no puede consigo mismo. Pronto, cualquier idea sobre una gran conciencia manipuladora del bien y del mal no pasa de ser simple apunte: la película se enreda en sus propios mecates. Le sucede entonces lo inevitable: pasa de un posible buen cine de ciencia-ficción a ser película de acción común y silvestre. Con personajes débilmente diseñados, las actuaciones resultan malas (sobre todo la de Johnny Depp), sin nada que salve la tanda. Tiene más emoción una visita al odontólogo que esta película.
Crítica completa:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-trascender_0_1420857952.html


Oculus, bien la actriz Katee Sackhoff
*** En Hollywood, el cine de terror ha venido a menos. Por eso, se debe aplaudir el esfuerzo del director Mike Flanagan por lograr un filme de terror con dignidad propia. Se trata de la película Oculus: El espejo (2013), inquietante. Este filme va bien desde el arranque, con una breve introducción que no solo describe el tono del relato, sino que funciona como signo explicativo de lo que veremos después. El argumento hilvana bien dos historias que se afectan una con la otra, así, con fino arte narrativo. Lo que mejor destaca en Oculus es en el manejo de su banda sonora: estratégica cuando mantiene el aire de suspenso de toda la película y táctica cuando subraya distintas secuencias de impacto. Oculus es película de logrado terror y mejor suspenso, desde lo real a las alucinaciones protagónicas y desde la certeza a lo incógnito.
Crítica completa:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Dentro-espejo_0_1421057920.html

martes, 10 de junio de 2014

"La vida de Adèle": sexo lésbico sin doblez alguna ni disimulos


He aquí cine elegante que, desde la dureza del drama, extrae lirismo para impactar con su historia. Se trata del filme La vida de Adèle (2013), dirigida por el franco-tunecino Abdellatif Kechiche (nacido en 1960). Multipremiada, esta cinta ha generado controversias por sus  logradas escenas de sexo lésbico, que, aunque filmadas con genitales falsos, han sido capaces de “molestar” a personas conservadoras, cuando lo cierto es que están ahí para acentuar emociones que el filme estila. Abdellatif Kechiche exprime todos los momentos de la trama y alarga las más distintas secuencias a favor de la prolijidad emocional. La vida de Adèle es adaptación libre de la novela gráfica titulada El azul es un color cálido, de Julie Maroh.
La película  narra la historia de Adèle, quien, en su primera experiencia amorosa con un muchacho, siente que su sexualidad la confunde. Cuando Adèle conoce a Emma, se siente atraída de manera inevitable. La película muestra cómo las contradicciones del amor de pareja, de lo erótico y de la convivencia no son exclusivas de la heterosexualidad. Es el meollo del drama. En lo formal, es filme muy cuidado, de exquisitez plástica y con espléndida dirección actoral, donde la joven actriz Adèle Exarchopoulos (como Adèle) está por encima de lo posible, con el gran contrapunto de Léa Seydoux (como Emma). Con diálogos inteligentes y viscerales, la banda sonora más parece llenarse de silencios. Estamos ante una película esplendorosa, con secuencias de sexo lésbico como expresión liberadora de la pasión humana.
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http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Adele-amor_0_1419858063.html

miércoles, 4 de junio de 2014

Sobre teatro costarricense, hoy, como apuntes retomados

Apuntes recientes sobre teatro costarricense; glosa de hoy:

* Muy bien por el premio nacional a Óscar Castillo, actor de intensidad dramática que logró darle fuerza a un "Rey Lear" (2013), de Shakespeare, con el tono épico de la tragedia.

* El gran actor Pepe Vásquez logró darle un tono más lírico a su Lear, luego del retiro de Óscar Castillo, interesante, pero no contagió al elenco, tan solo a la buena actriz Laura Montero. Me quedo con Castillo.


* La versión de "El mercader de Venecia", también de Shakespeare, dirigida por
Luis Carlos Vásquez se llenó de ornamentos, pamplinas, coloretes y demás ocurrencias escénicas: aquello parecía una versión disminuida de algún carnaval de algún país pequeño, como Costa Rica.


* Claudia Barrionuevo dio muestras nuevas de sus pocos bríos para dirigir, así con su puesta en escena  de tres obras cortas bajo el título "La bruta espera", del argentino Julio Chávez. Es en la Vargas Calvo, y si no fuera por las actrices del caso, Tatiana y María Chaves, hermanas, quienes se lucen, eso habría sido desastre total.

lunes, 2 de junio de 2014

"Maléfica", a Disney le faltó poco para hacerla santa

El filme La bella durmiente (1959), fue el último de los estudios Disney entintado a mano. De ahí en adelante, para la cofradía Disney, Maléfica pasó a ser la villana más respetada del cine: hoy le dan protagonismo en la película que lleva su nombre, para honra y gloria de las “hadas malas”. Lo que Disney hace ahora es forzar más cuento de otro cuento y más cine de otro filme (“spin-off”: derivado). Dirigida por Robert Stromberg, la película Maléfica (2014), narra los antecedentes que llevaron al clásico pinchazo de Aurora, la noble princesa, e igual narra las secuelas de su despertar, cuando un beso es importante, pero no el beso tradicional del cuento. La película es tan visualmente desbordante que, por contrasentido, termina visualmente desbordada: es mucho con demasiado de lo mismo. Una vez que el filme se ve dominado por esa estética cursi, la narración pierde fuelle. Cuando ha transcurrido algún tiempo de metraje y el filme pretende meterse con los demonios internos de sus personajes, le es tarde: la película ya está consumida por la autocomplacencia. La superficialidad narrativa se le pega al diseño de los personajes y a las actuaciones. Aquí, mal destaca el carácter rígido de Maléfica. Igual, por ese tránsito, la actuación de Angelina Jolie se pasa de estólida.
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miércoles, 28 de mayo de 2014

"Italia 90": grata sorpresa de las manos de Miguel Gómez

En el Mundial futbolero de Italia 90, un grupo de jóvenes escribió una historia cardinal para el balompié costarricense. Ahora nos llega una agradable película  para relatarnos los antecedentes de esos hechos: lo sucedido antes de… De manera escueta, el filme se titula Italia 90 (2014) y viene dirigido por el también costarricense Miguel Gómez, de quien recordamos sus películas El cielo rojo (2008), El Sanatorio (2010) y El fin (2012). Con Italia 90 tenemos una hábil operación comercial, pero hecha con inteligencia. Con bien logrados momentos de tensión, que son los mejores de la música, Gómez establece un relato coral, donde las anécdotas en serie de algunos jugadores establecen la unidad del relato y su bien lograda coherencia.
Del drama personal al humor solidario, esta película nunca pierde su acento conmovedor. Logra convencernos de que la tarea de aquellos jóvenes no fue fácil. Ellos fueron pioneros, abrieron camino a las facilidades de las que hoy gozan el futbol costarricense y sus actuales jugadores. Los futbolistas del Mundial de Italia 90 llegaron al triunfo colectivo y personal desde sus propias carencias y por encima de ellas. El filme señala el pesimismo ajeno que pesaba sobre ellos, como la desconfianza de la prensa deportiva, la que incluso hizo escarnio anticipado de estos muchachos.

Elenco de actores como el equipo
de Costa Rica,
en charla antes del Mundial.
El papel importante de algunos jugadores líderes del grupo y la invaluable presencia del director técnico Velibor “Bora” Milutinović (excelente actuación de Luis Montalberth) fueron, a criterio del filme, los signos positivos que catapultaron a muchachos llenos de ansiedades, temores e incertidumbres. La visualización de lo anterior es lo mejor de la película. Es su parte más seductora, con secuencias muy bien logradas, donde el buen humor funciona como agudo contrapunto. Uno podría decir que el elenco se tomó su trabajo con tanta responsabilidad y cariño como lo hicieron en la cancha, en 1990, los futbolistas a los cuales encarnan. Además de Montalberth, es bueno el trabajo de Daniel Ross (como Claudio Jara) y es del todo seductor el de Ólger González (como Mauricio Montero). Es valioso su juego visual para aprovechar el material de archivo y las distintas texturas de las imágenes. La falla grave del filme está en la mezcla de sonido y la menor está en su simplicidad para enfrentar las relaciones de los jugadores con –por ejemplo– sus entornos familiares. Sea como sea, por sí misma, por lo que nos recuerda y cómo nos lo recuerda, Italia 90 es película recomendada. Es el nuevo sendero de Miguel Gómez.
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