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viernes, 30 de enero de 2015

"El gran hotel Budapest": algo más que gran curiosidad

Los seguidores de ese director icónico que es Wes Anderson están felices. Hablamos del filme titulado El gran hotel Budapest (2014), ejercicio manierista muy al estilo o autoría de su realizador, farsa de época donde lo excéntrico es el eje que da razón y sincretismo a la trama. El filme está tan bien narrado que su mundo interno, su “realidad ficticia”, es del todo coherente e increíblemente creíble. El guion es del propio Anderson y narra las aventuras a contracorriente de Gustave H., legendario conserje de un famoso hotel europeo del período de entreguerras, y de Zero Moustafa, botones de ese mismo hotel, quienes se convierten en amigos leales. La historia incluye el robo y de una pintura renacentista de incalculable valor. Eso es parte de una frenética batalla por una inmensa fortuna familiar dejada por una señora mayor. A Wes Anderson le cuesta un mundo dejarse seducir por la elipsis narrativa (resumir) y, por eso, el filme se le cae sin necesidad alguna, por perder tensión. Anderson es autor que lo quiere contar todo por una sola razón: entre más diga, más creatividad visual. En efecto, se trata de una película visualmente artística. El gran hotel Budapest se luce con un elenco de primera línea y con magnífica dirección actoral. Dentro de esa pasarela histriónica sobresalen Ralph Fiennes y Tony Revolori. Ahí se enmarca un filme de valiosos sentimientos e inteligente con sus conceptos (ideas en juego), con distintos narradores protagonistas, relatada por capítulos y con retrospecciones, sin perder su unidad.
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sábado, 24 de enero de 2015

"Escobar: Paraíso perdido": ¡grande el actor Benicio del Toro!

Anunciada en Costa Rica solo con el título de Escobar (2014), esta película francesa lleva un título más amplio: Escobar: Paraíso perdido, con buena dirección de Andrea di Stefano, actor italiano que incursiona como realizador. Toma la figura de Pablo Escobar y muestra sus quehacer como narcotraficante en Colombia. La bipolaridad en la conducta de Escobar queda clara con su extraña simbiosis de un sujeto religioso, simpático, amante de su familia, casi pueblerino y, a la vez, cruel, cínico, asesino y demagogo: narcotraficante con métodos de gánster. La figura de Pablo Escobar se amplía en esta película por la elocuente, espectacular, eléctrica y multifacética actuación de Benicio del Toro. El filme también narra la historia de un joven canadiense, Nico, quien, llegado a Colombia, se enamora de una sobrina muy querida por Pablo, llamada María. Sin sospechar nada, Nico entrará en una vorágine para él insalvable. Como Nico, la actuación de Josh Hutcherson es buena, pero siempre se verá opacado frente a Benicio del Toro o frente a Claudia Traisac, sólida actriz española en el papel de María. Con música oportuna y con fotografía exquisita, se completa un buen filme sin ser cine perfecto (pero no es momento de sacar pulgas). Lo mejor es su montaje, que le da brío al ritmo.

lunes, 12 de enero de 2015

"Elsa y Fred": La dolce vita, Fellini... y el amor sin edad

Nos llega un filme cálido y como lo es "Elsa y Fred" (2014). Esta película es la historia de dos personas octogenarias quienes descubren que nunca es tarde para amar. Elsa es una espontánea mujer jubilada con bastante sentido común, quien un día se encuentra con Fred, viudo rutinario y cascarrabias, quien del todo quiere estar solo.

"Elsa y Fred" versión
argentina del 2005
Elsa y Fred es refrito (“remake”) de un filme argentino del 2005, dirigido por Marcos Carnevale, con el mismo título. Esa versión del 2005 es perdurable, al igual que las actuaciones de Manuel Alexandra y de China Zorrilla (¡genial ella!).
"Elsa y Fred"
versión del 2014
La transcripción viene hoy de la mano de Michael Radford, director nacido en 1946, en la India (Nueva Delhi), realizador que, entre otros, ha logrado títulos como 1984 (1984); El cartero y Pablo Neruda (1994) y El mercader de Venecia (2004). Agreguemos a este actual refrito la presencia de un actor como Christopher Plummer (Fred), muy bueno, quien encarna el proceso de un hombre duro cuyas fibras emocionales cambian ante el amor a la vejez. Buena escogencia. También (sobre todo) hay que mencionar a Shirley MacLaine (Elsa), actriz que aún mantiene el encanto histriónico, capaz de hacernos sentir nostalgia cinéfila por sus trabajos con el gran director Billy Wilder. Son dos películas icónicas: El apartamento (1960) e Irma, la dulce (1963); sin dejar de mencionar su exitoso filme La fuerza del cariño (1982), de James L. Brooks. Con Elsa y Fred, esta gran actriz logra una composición noble y eximia de su personaje, dentro de distintos juegos emocionales y diversos matices.
El recuerdo
del cine de Fellini
Este refrito, como el original, se convierte en añoranza y homenaje que pasan por el recuerdo de una gran película: La dolce vita (1960), de Federico Fellini, con las actuaciones de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg.
Lo cierto es que Elsa y Fred, 2014, se cuaja a sí misma como una comedia romántica muy noble, hecha con criterio, capaz de bordear el drama sin causar desazones en el espectador. Peca, eso sí, por tener momentos convencionales y por mal manejo de las subtramas con ciertos personajes (los hijos). Sin embargo, los diálogos chispeantes, la química histriónica en pantalla, sus secuencias humorosas y su mensaje sobre el sentido del amor (de entrega al ser querido) hacen de Elsa y Fred una película de calidad por encima ante otros filmes muy publicitados que andan por ahí.
Para leer la crítica completa, haga CLIC en este enlace:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Elsa-Fred_0_1463053750.html

lunes, 5 de enero de 2015

"Más días para matar": Violencia por vicio. ¿Qué otra cosa?

Decía el escritor español Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) que el cine empezó como acabará: ¡a tiro limpio! La frase viene al recuerdo porque estamos a punto de darle la razón luego de ver una película ultraviolenta, sin más gramática que los balazos y las muertes en serieOtro día para matar (2014), dirigido por Chad Stahelski y David Leitch. 

El filme es bastante escaso en coherencia interna, donde los malos son de la mafia rusa o son latinos topadores y los buenos son héroes estadounidenses, capaces de poner orden en su país con cualquier crueldad. Entre esos héroes, la película se concentra en uno llamado John Wick, encarnado muy de manera estólida y robótica por Keanu Reeves, a quien difícilmente se le mueve una ceja con su actuación como asesino de asesinos. Si alguna vez Bertolt Brecht dijo que Hollywood era un mercado de mentiras, con Otro día para matar bien podemos decir que también lo es de la tonta violencia como mercancía, sin importar la trama de la película, a lo sumo con algún cuido coreográfico en su pasarela de muertes con personajes psicópatas. La crónica cinematográfica del Hollywood actual no pasa por la crónica cultural. Un filme como Otro día para matar es prueba de ello. El ritmo del filme es atropellado. La música aturde. Mucho descuido del plano y más de las secuencias. Movimientos de cámara artificiosos. Banalización de personajes a meras máquinas para hacer muertos. Actuaciones degradadas. Burda copia de un cómic gótico. Diálogos que son pura paja. Película incapaz de narrarse a sí misma. Que quede claro: no es por la violencia, sino por su tratamiento lumpesco.
Para leer la crítica completa, clic en:

domingo, 4 de enero de 2015

Éxodo: dioses y reyes: Ridley Scott y el bostezo bíblico

Ridley Scott vuelve a contarnos una historia que casi todos conocemos desde niños: la de Moisés enfrentado al poder de un faraón. Son dos visiones de mundo entre dos personas que se criaron juntas. Cada una se dice la voz de un dios. Así, Ridley Scott nos da su versión del hecho fundacional del pueblo hebreo con su película Éxodo: dioses y reyes (2014), con la opulencia que él cree debe dársele a un drama bíblico, donde los dioses son protagónicos y los humanos sus víctimas. Éxodo: dioses y reyes se delimita a ser excesivo espectáculo visual, muy de brocha gorda, con pinceladas que –en vano– intentan retratar a sus distintos personajes. Es así cómo el mejor momento visual deviene en el peor enunciado narrativo: las famosas plagas de Egipto, todo ello con eficacia visual, pero sin drama alguno en pantalla. Sin peso dramático, los actores Christian Bale (Moisés) y Joel Edgerton (Ramsés) parecen maniquíes en ventana de tienda. La fotografía de Dariusz Wolski cede ante el logro digital y la música del conocido Alberto Iglesias cansa con sus imitaciones de la de Vangelis. Ni hablar del montaje, parece hecho a manotazos. Éxodo: dioses y reyes ha generado polémicas religiosas. ¿Para qué?, si está tan claro que se trata de una pésima película. La única fe que despierta este filme es la del bostezo, ¡y por 151 minutos!
Con todo, (yo) rescato un diálogo válido para el actual conflicto palestino-israelí: el faraón, con el cuerpo de su hijo muerto en brazos, le dice a Moisés: “¿Qué clase de pueblo adora a un Dios que es capaz de matar a niños recién nacidos?”, y Moisés de manera distante responde: “ningún niño hebreo murió”.

martes, 30 de diciembre de 2014

Volvamos al buen cine: "Grandes héroes": Disney /Marvel

"El festín": corto excelente
Después de ver un cortometraje finamente narrado, aperitivo con gran manejo de la elipsis narrativa, titulado El festín (2014), vino el plato fuerte con la película Grandes héroes (2014), dirigida por Chris Williams y Don Hall, filme de exquisita arquitectura cinematográfica.

Se trata de la primera película de la cofradía Disney basada en personajes de Marvel, con animación de punta. El resultado ha sido de plena sensibilidad fílmica y de ejemplar virtuosismo narrativo. Es trabajo que roza la excelencia. Grandes héroes es película que nos enseña a imaginar con imágenes y a ser felices en el proceso, entre la aventura robótica, con bien diseñados superhéroes (de amarlos), con antagonistas interesantes y con bien lograda visión humanista. En lo formal, la perfección de los movimientos, la “expresiva expresión” de los rostros de los personajes, la composición de los planos, el montaje de las secuencias, la atmósfera y el ritmo hacen que uno no quiera desprenderse de la película. La historia sucede en la metrópolis de San Fransokyo. Allí vive un niño genio en temas de la físico-matemática, Hiro, con su hermano mayor, Tadashi, y disfruta de los amigos de este. Un día, Tadashi le enseña a Hiro su trabajo para la escuela donde él estudia. Ahí se da lo más adelantado de la tecnología. Se trata de un robot llamado Baymax, dulce y noble como un cachorro: humanista. 
Luego, cuando Hiro logra otro invento sorprendente, capaz de dar mucho poder a quien lo posea, las fuerzas del bien y el mal entran en juego. Para salvar a la población de los malos, Hiro y Baymax transforman al grupo de amigos en banda de superhéroes de última tecnología. Ellos están decididos a que triunfe el bien. Esta película es “enérgica fusión de arte y corazón”, escribió alguien por ahí. Agreguen: amorosa simpatía y humor gustoso. 
Para LEER la crítica completa haga CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Grandes-heroes_0_1460254001.html

martes, 23 de diciembre de 2014

Maikol Yordan y yo: río revuelto, ganancia de pescadores

El crítico versus el director
El tema del cine costarricense está en pañales, no solo por su producción, más cuantitativa que cualitativa, sino por la propia formación del público. Las mejores películas fracasan en taquilla y los exhibidores se apresuran a sacarlas de sus salas de cine ("lo que no da plata, que se vaya"). Los distribuidores se limitan a levantar los hombros. De pronto aparecen filmes de mediocres a malos que resultan éxitos de taquilla y los exhibidores -felices- cuentan ganancias mientras se ufanan de que ellos "protegen el cine costarricense". Sofisma. Queda algo pendiente: la cultura del país es baja con el arte y cine en general y, por ende, con el cine propio. No hay vuelta que darle.
Portada de La Teja.
Martes 23 de diciembre, 2014.
https://www.facebook.com/lanacioncr/posts/10154974760355051
   La andanada de insultos que he recibido, en redes sociales, solo por mi crítica adversa a una película mala (Maikol Yordan de viaje perdido) es muestra de ello: pachucadas peores que las dichas en un estadio futbolero. No importa. No es el asunto. El asunto es que el crecimiento del cine tico debe pasarse por el mejoramiento de la cultura y del gusto de muchos costarricense. No es tarea fácil. Lo de ahora, entre Maikol Yordan y yo, es asunto pasajero que aprovecha, incluso, la prensa, unos en papel, otros por la red. Sin quererlo, mi opinión contraria lleva gente al cine mientras me acusan, incluso, de antipatriota. ¡Cosas veredes! Río revuelto, ganancia de pescadores.

domingo, 21 de diciembre de 2014

"Maikol Yordan de viaje perdido": chicle re-masticado

La primera película costarricense es El retorno (1930), dirigida por A.F. Bertoni, y en ella se muestra la separación de un joven de su hogar para ir del campo a la ciudad, donde se degrada. El retorno es película silente. Ahora el grupo llamado La ½ Docena retoma el viaje de un campesino a la ciudad con el filme Maikol Yordan de viaje perdido (2014), dirigido por Miguel Gómez 

Al contrario de El retorno, cine mudo, en este filme de La ½ Docena se habla más de lo prudente: exceso de palabrería que va en detrimento de la fluidez del relato que, de por sí, es anécdota sin riesgos temáticos. La película define su estilo: es rosario de chistes. Algunos son gozosos; pero, en general, salen mecanizados o con piloto automático. Aquí, Maikol es una caricatura del campesino y el argumento más bien resbala en lugar de “transcurrir”. Maikol vuelve al campo para luego sacarse un viaje a Europa. En su momento, el discurso de que es mejor vivir en Calle Lencha de San Rafael del Monte que en Europa no pasa de ser frío enunciado. El viaje a Europa es encadenamiento de chistes verbales. El texto narrativo es un pretexto. La película Maikol Yordan de viaje perdido busca risas de los espectadores a partir de diseñar un campesino estúpido y soso, capaz de hablar más que un heredero inconforme. Inaceptable sesgo ideológicoEso le permite al “actor” Mario Chacón sacar su personaje de manera monotemática y le permite a la película alivianarse. Hay algunas bien logradas panorámicas, pero el filme cae en la rutina del personaje y de su díctum: domina lo visual y cansa, mientras las actuaciones van de mal en peor. Como director del filme, Miguel Gómez se limita a dirigir como si fuese concierto en una sola cuerda: no existe mayor estructura dramático-narrativa. La fotografía es tan funcional como la música: sin estrategias propias. Esta es otra mala película costarricense que busca imponer la noción de que la estulticia es divertida. Hay cierta perversión en ello.
Para leer la crítica completa, clic en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Maikol-Yordan_0_1458654191.html

lunes, 15 de diciembre de 2014

"Hobbit 3" con cinco ejércitos y "Magia a la luz de la Luna"

Estamos ante el cierre de una trilogía visualmente brillante: El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos (2014), con una lucidez escénica que ni siquiera el autor literario de esta gran aventura en la Tierra Media, el sudafricano J.R.R. Tolkien, hubiese imaginado. 

El director neozelandés Peter Jackson ha logrado una película delirante. En ella, el movimiento escénico es más importante que la propia historia, cuando los Enanos reclamaron su patria al dragón Smaug, quien estaba dormido sobre inmenso tesoro de oro y joyas. Ausente, Smaug acciona una alienante fuerza. Es simple: sin el dragón en esa montaña solitaria, la avaricia se apodera no solo del vencedor rey enano Thorin, sino también de la más distinta gama de reinos que quiere para sí tanto tesoro. Así, La batalla de los cinco ejércitos es cine de entretenimiento, buen pasatiempo, donde se mezclan de manera alterna las batallas campales con las luchas individuales de los diferentes personajes entre sí: esto traga mucho tiempo escénico, pero da secuencias exquisitas. La dirección artística del filme sobresale y, de ahí, se nutre la dirección dramática, como si se invirtieran los términos de la sintaxis del cine. Se trata de película para darnos cuenta que en Peter Jackson está muy presente el cine de Stanley Kubrick (Espartaco) y el de Akira Kurosawa (Ran).

Sin caer en lo superficial, Woody Allen viene ahora con una comedia romántica suspicaz y agradable. Se trata de Magia a la luz de la Luna (2014)
Colin Firth encarna al mago chino Wei Ling Soo, que de chino tiene bien poco. En realidad, este “chino” se llama Stanley Crawford, personaje gruñón y arrogante. Stanley se enfrenta al empirismo en su profesión, a los espiritistas, a la metafísica y religiones. Un día, es llamado para desenmascarar a una joven vidente llamada Sophie Baker, quien con sus dones estafa a familias adineradas. El encuentro entre Stanley y Sophie es el meollo de la trama y el romance se complementa con buen humor.Con gentil dirección de arte, Woody Allen se coloca en la Europa de 1928 para narrar una historia que va desde el arte de la magia a las artimañas de la citada médium. No es otra cosa que “comedia de salón”: con Magia a la luz de la Luna se demuestra que las mejores películas de Woody Allen son, ¡léase!, las de Woody Allen, un capítulo por sí solo en el cine.

martes, 9 de diciembre de 2014

"El círculo de amor se rompe": desde la Bélgica flamenca

Johan Heldenbergh y Verle Baetens
FILME PARA NO IGNORAR: 

Los amantes del drama en el cine han de estar de aplausos, porque de Bélgica nos llega filme que cumple bien como drama. Se trata de El círculo de amor se rompe (2012), dirigido con eficacia por Felix van Groeningen (de la región flamenca).


El espectro conceptual de la película es amplio y valioso, a partir de un guion que sabe desdoblarse de diferentes maneras con una trama (en apariencia) sencilla: la pareja feliz y enamorada que debe enfrentar la muerte de su única hija de seis años de edadEl filme traza su historia como si fuese rompecabezas que el espectador debe armar y hacerlo con distintas emociones. Pese al carácter fragmentario de lo narrado, hay un trabajo muy limpio en la continuidad de los acontecimientos: las partes saben cohesionarse muy bien como un solo cuerpo. Es evidente el buen trabajo de montaje. El papel de las distintas canciones es importante a lo largo del filme: ellas se imbrican. Las actuaciones son de altura y sorprende el trabajo de la niña Nell Cattrysse durante el tiempo de pantalla que se le concede. El compartir escénico de Verle Baetens (como la madre) con Johan Heldenbergh (como el padre) está bien integrado. Igual se debe alabar la fotografía para darnos el sentido de época y determinada emoción. Es cine de compromisos: político, religioso, sexual y ético.
Crítica completa en
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-circulo-amor-rompe_0_1455854504.html

domingo, 30 de noviembre de 2014

Primicia mortal (Nightcrawler): capitalismo y periodismo

La relación del cine con el periodismo es casi un género propio, donde el cine, desde una aparente posición de pureza ideológica (no tan cierta), se permite cuestionar la ética del periodismo 

Ahora nos llega la excelente película Primicia mortal (2014), ventajoso trabajo del director Dan Gilroy (su primer filme), quien se mete con bravura dentro de ese tema, pero con la capacidad de no detenerse ahí, gracias al guion audaz que él mismo ha escrito. La película denuncia la manipulación informativa de la televisión, cuando las noticias son “cosificadas” antes de salir al aire (la noticia como mercancía) La película muestra un mundo ácido y cruel donde se cocina la ética televisiva con fuego endiablado y donde solo falta el rabo por desollar, ello en nombre de la audiencia y de la competencia entre canales. Así, Primicia mortal deviene parábola de la sociedad actual, del capitalismo moderno que impone las reglas para triunfar individualmente y “salir adelante a como sea”. Al mostrar la búsqueda inclemente de la noticia morbosa por calles nocturnales, la película vive buenos momentos de tensión y es cuando más destaca el trabajo de montaje, porque sabe dar la puntada a tiempo. Primicia mortal es película que sabe burlarse del discurso frívolo para mostrar ese periodismo capaz de definirse como “una mujer que corre por las calles con la garganta ensangrentada”, porque al filme no le falta humor satírico. Lo que más perturba de esta película es su realismo: saber que todo eso es posible o poco alejado de nuestra realidad inmediata: “Ya no interesa la lealtad que sí se podía prometer a las anteriores generaciones”, lo dice el personaje principal (gran actuación de Jake Gyllenhaal), y nos involucra al decirlo. 
Para leer la crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Primicia-mortal_0_1454454619.html

domingo, 23 de noviembre de 2014

Los juegos del hambre: Sinsajo: Parte I, es "puro puente"

El afán comercial que hay tras la lucrativa decisión de los estudios de cine de hacer trilogías y de dividir la última película en dos, pone al crítico de cine en difícil situación, porque la primera parte de la tercera entrega es solo un puente entre lo que vino y lo que vendrá. Sucede ahora con Los juegos del hambre: Sinsajo: Parte I

De esa manera, Sinsajo se diluye como hecho narrativo. Por esa ruta, Sinsajo es filme cuya trama resulta más bien anecdótica, menos al final. Eso sí, debemos aceptar que se trata de una película muy bien lograda desde la dirección artística. Esto consigue darle sensación de proceso al relato con partes muy bien presentadas, como las imágenes del bombardeo con los habitantes del Distrito 13 encerrados, tan solo escuchando desde sus miedos. Las actuaciones son buenas, sobre todo las de Jennifer Lawrence, Julianne Moore y el finado Philip Seymour Hoffman. El problema es que por el tan mentado carácter puente del filme, el resto de los personajes solo tiene apariciones breves o muy breves, lo que determina la imposibilidad de juzgar las correspondientes actuaciones. Esta vez no tenemos ambientes coloridos. Ahora domina lo grisáceo o lo desolador, y el filme se acerca más a las áreas distópicas que, por lo general, están presentes en películas de ciencia-ficción. Con el final, parece que alguien oprimiera un botón de “pausa”, ¡nada más!
Para leer la crítica completa, dar CLIC:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-juegos-hambre-Sinsajo-Parte_0_1453054740.html

domingo, 16 de noviembre de 2014

"Espejismo": sin sentido de lo “interior trágico”

A lo surreal echa mano el joven director costarricense José Miguel González para sacar la trama de su película Espejismo (2014), donde un joven pintor debe enfrentarse a su pasado, que le llega desde las sombras de la infancia y desde las cavernas del dolor, sin que haya nada platónico en ello. En un momento de su sufrimiento, más que de su vida, Daniel (así se llama el joven) se ve contrastado por una especie de “otro yo”, quien viene a espolear y exprimir su lado subconsciente. Varios sucesos establecen las coordenadas del proceso mental de Daniel: su infancia traumatizada por la muerte de sus padres, la enfermedad y muerte de la abuela amada que lo cuidó de niño, su propio crecimiento físico más que emocional y las presencias activas de sus amigos Andrés y Liz. Sin adelantar más acontecimientos de la trama, este filme tenía o tiene las condiciones para adentrarse en el drama psicológico; empero, por la razón que sea, ha caído donde no debía: en los pantanos del melodrama, fórmula evocadora de los sentimientos, donde se pierde la tragedia interior de los personajes. Poco a poco y no tan poco a poco, lo folletinesco se apodera de los acontecimientos narrados y el filme se acerca a un relato telenovelero. Igual con sus actuaciones: son deficitarias, por inexpresivas y falsamente trágicas, donde el actor principal Abelardo Vladich debió haber sido cambiado a las primeras de tanteo. ¡Qué mal, qué mal! Si el filme logra sostenerse con su ánimo es gracias a dos elementos realmente salvadores: la buena fotografía de Luis Salas, quien sí entendió bien el caminar de la procesión, y la articulada música de Edín Salas (lo mejor).

sábado, 15 de noviembre de 2014

"Muñecas rusas": la paradoja de Jürgen Ureña: ser o no ser

Decía Jean Renoir: “Todo lo que se mueve en una pantalla es cine” y, gracias a esa amplia definición, se me quita la duda de si la película Muñecas rusas (2014) es o no es cine, del costarricense Jürgen Ureña

Ureña demuestra que para hacer cine alternativo e inquietante no se necesita siempre de leyendas como Orson Welles o Serguéi Eisenstein. Ni siquiera se necesita una historia alambicada ni se tiene por qué ser original. Muñecas rusas solapa que el guion no es un género literario, por más que lo exija el mexicano Guillermo Arriaga. El guion, dice Fernando Trueba, es un instrumento de trabajo con el cual se construye la película y para que cada quien sepa lo que tiene que hacer. Punto. Así entendido, un guion solo es evaluable en la pantalla y, desde ahí, el de Muñecas rusas muestra que Jürgen Ureña y su equipo tienen talento para hacer una película “rara” (según el propio Ureña) a partir de cualquier minimalismo, aunque –aún así– me resultó película cansina. Sin embargo, acepto que este filme nunca pierde lo esencial de su propuesta. ¿Es Muñecas rusas cine experimental? Solo por ratos. Más bien es cine audaz que se sustenta en un mínimo narrativo para hallar imágenes provocadoras. Lo intenta. Creo que el cine experimental es más indescifrable, contracomercial y rupturista, porque se desprende de toda idea narrativa o relato. Pese al evidente deseo experimental de Jürgen Ureña, Muñecas rusas es siempre un filme más preocupado por la comunicación que por la creación. Eso no se lo quita de encima. ¿Falla? Sí, en este caso.
Su leve argumento no es original, cierto, ni tiene por qué serlo. Es mejor su tratamiento, importante para el cine costarricense. Es huella, pero tiene su trampa: repetir así o asá lo visual lleva al hartazgo (es la misma mona con distinto rabo, ¡y lo hace!). Así, Jürgen Ureña perdió la posibilidad de hacer un cine sin historia: no siempre el cine es narración y representación, aunque esto sea. También hay el llamado “cine de director”. En las películas de director, dice Glauber Rocha, la historia es únicamente uno de los elementos de la dirección. ¿Entonces? Entonces el director debe encargarse de crear un mundo de imágenes. Es lo que casi logra Jürgen Ureña y mi aplauso por ello. Es lo que no logró del todo y, creo, era su propósito. Es su paradoja. He elogiado los cortos de Ureña y ahora me place reconocerle su afán por el valor del riesgo, según la frase aquella de “No sé a dónde voy, pero sé que allí no iré”, que repetía el gran Nelson Pereira dos SantosEste filme de Ureña, con sus abstracciones, es útil para hacer crecer la “inteligencia cinematográfica” del espectador: de lo simple a lo complejo. El cine no debe ser siempre solo para que el público lo entienda. Eso es despreciar la inteligencia del otro: es populismo. 
Muñecas rusas no es película perfecta, ni siquiera es el mejor filme costarricense, por culpa de sus propias contradicciones, pero es importante acto agitador de nuestro cine: el de aprender mientras se realiza, lejos del verosímil aristotélico. Vi a espectadores salir de la sala, no pocos. A ellos les recuerdo la frase de Paul Valéry: “El (buen) gusto está hecho de mil disgustos”.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Rosado furia, del costarricense Nicolás Pacheco: sin garra


Sucede en la película Rosado furia (2014), dirigida por el costarricense Nicolás Pacheco

Para emanciparse del sector patronal, Susan hace lo de muchos trabajadores: llevar a su casa clientes de la empresa para la que ella trabaja. Susan se encarga de arreglar uñas. A eso le llaman “robar clientes”. Cuando Susan es descubierta, la despiden, y eso abre un boquete en su vida. Es un boquete inesperado que hace intemporal su existencia, porque esta se llena de presente; pero igual de pasado, con la idea de encontrar un futuro, esto es, otro futuro (distinto al que la espera). La idea es interesante y sugerente. Esta vez, el filme se ha exhibido en el marco del Festival Internacional de Cine en San José. Sin embargo, al final, uno queda con la sensación de haber visto una idea malgastada. Está bien la historia desde una perspectiva del realismo social o del naturalismo: la vida de una mujer al abandono de sí misma, sin más futuro que su propio determinismo. Tampoco está mal la mostración del entorno en que ella se mueve y es víctima social. Está bien la idea de conectar el presente de Susan con el pasado, o sea, con su madre, esfuerzo psicoanalítico, y con el hecho de ser ella misma una mujer a quien la sociedad ha despojado de su hijo. Por aquí vamos bien. Dentro de ese contexto y juego de intertextos, con tanto contenido social y tanto sustrato emotivo del personaje femenino, la pregunta es: ¿cómo es posible que haya salido una película tan superficial? 
Lo mejor:
actuación de Esther Low

Es como si a la película le hubiese dado aprensión de profundizar en su propia denuncia. Debió haber sido una película para desgarrarnos con pincel, no a brocha gorda. El guion se concentra del todo en su personaje femenino, al que le faltan matices en su diseño; pero la muy buena actuación de Esther Low sirve para transmitir el conflicto diseñado por la película. Ella, solo la actriz, sí resuelve lo suyo con garra. Con una pésima mezcla de sonido, vemos cómo Rosado furia se va destiñendo. Sobre esto, el propio director dice: “La película se llama en inglés KnockOut Pout, que es el nombre de un tono de rosado de esmalte de uñas. O sea, Rosado furia es el nombre de un color, que es como la pintura de guerra de la protagonista contra el mundo.” Empero, conforme transcurre, la película se distancia de lo trágico, incapaz de narrarse a sí misma desde la ruptura social, el sino sexual y la tragedia alcohólica. Hay juegos atractivos con el tiempo y el monólogo interno; aún así, el filme resulta emocionalmente hueco y reiterativo en lo cinematográfico. Alguien me dijo que pensara en su coherencia narrativa, pero esto no es sinónimo de calidad. Se trata de una temática desaprovechada, porque el filme pudo tener un mejor resultado. Lamento no poderles recomendar esta producción.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Interestelar: un director echa fama y se pone a dormir

Con la ciencia-ficción, cada director prestigioso quiere tener su propio filme. Ello ha de estar presente en las intenciones de un buen realizador como lo es Christopher Nolan. De primera entrada, Interestelar no es lo que los partidarios críticos o acríticos de Nolan esperan o dicen que es. Ni en calidad visual ni en arqueo narrativo. Más bien, si consideramos el nombre del autor, es cine frustrante y hasta su propuesta más débil

Nada es lo que parece: depende de la dimensión.
 Con Interestelar, Christopher Nolan intenta repetir la experiencia de Stanley Kubrick: la de llevar un gran espectáculo a una altura muy culta. Sin embargo, a Nolan el texto se le enredó demasiado y es un despelote, guirigay o galimatías entre lo complejo y lo complicado. La alta tecnología del Hollywood actual es bien aprovechada por Nolan de la mitad de la película hacia el final; pero la hondura psicológica que busca darle a su relato es lastre aburrido de ahí hacia el principio, tanto que yo solo quería que los personajes se callaran un rato. Esa pedantería de Nolan lo lleva a atiborrar su película de vaguedades mediante diálogos cansinos, los que alargan el filme y también la paciencia de uno. Luego hay riqueza visual, aunque las vaguedades aún afloran. Cada vez hay más riqueza visual, cierto, pero poco novedosa, para llegar a un final hasta previsible (al menos lo fue para mí) sobre el origen de una nueva humanidad. En el filme, es valiente la propuesta de que los seres humanos ya agotamos el mundo en que vivimos; ¡es cierto!: solo estamos chupando el final, pese a la majadería humana de reproducirse, pero esto mismo se queda corto como concepto dentro de la narración. Con Interestelar, Nolan no es ningún innovador genial. Conoce su oficio y lo cumple bien, como para no defraudar del todo. Hasta falla con la dirección de actores, y mucho, sin excepción alguna, por lo que se debilita la ciencia-ficción especulativa.

domingo, 2 de noviembre de 2014

El médico... pero NO el médico a palos de Molière

De primera entrada, he de confesarles algo: me encantan los médicos de las películas de vaqueros, esos que sacan balas emborrachando pacientes y alcoholizando la propia herida. También hay médicos a palos, como el pobre y vagabundo de Sganarelle en la conocida comedia de Molière. Imposible no citarlo. El público recuerda mucho a Patch Adams, encarnado por Robin Williams. Es de no acabar, pero lo importante es que el cine se ha servido de la medicina y de los médicos para hablar de algo importante: cultura, arte y ciencia, con Frankenstein incluido. Ahora me ha sorprendido de la mejor manera un filme alemán que nos llega con el escueto título de El médico (2013), dirigido con buen gusto, criterio estético y eficacia por Philipp Stölzl, a quien se le debe la versión fílmica de esa joya epistolar de la literatura romántica, titulada Las desventuras del joven Werther, de Goethe. Philipp Stölzl toma otro éxito editorial moderno, escrito por Noah Gordon, y logra verter los distintos aspectos de la novela mediante una muy cuidadosa puesta en imágenes: con minuciosidad de relojero. 


Lo asombroso del filme El médico es cómo logra articular un relato tan disímil y darle la más justa coherencia. Lástima las actuaciones: no son convincentes a la altura del filme, excepto Stellan Skargard, cuyo personaje es de poco tiempo en escena. 

No sé si será muy académico afirmar que esta película, dentro de su arte, es una arqueología de la mirada médica, según el concepto de Michel Foucault: la primera tarea del médico es política. //// 

"Relatos salvajes"... Humor corrosivo. Peliculón y más...


No cabe duda: tenemos una sociedad violenta, no solo por los altos índices de criminalidad, sino también porque se sustenta en una sinuosa estructura de poder, apabullante, donde los sectores privilegiados simplemente nos manejan como marionetas. Somos algo así como las piezas del famoso retablo de maese Pedro, titiritero, quien despertó en el gran don Quijote uno de sus enojos más conocidos. Este pasaje generó una de las ilustraciones más famosas de Gustavo Doré, con manos que mueven los hilos a su gusto desde arriba. Esta introducción no me resulta gratuita cuando pienso en las intenciones de un gran director, Damián Szifron, quien nos sorprende ahora con la película Relatos salvajes (2014), con seis historias unidas por su esencia. Szifron nos recuerda que somos marionetas de poderes fácticos. Vivimos un orden que nos hace creer que somos parte de las decisiones sociales, lo cual es absolutamente falso. Relatos salvajes, desde su guion inteligente, es “un solo discurso”. Esto se solapa con seis argumentos disímiles, pero no disparejos, con el más acertado diseño de personajes, con riguroso planteamiento de situaciones y con diálogos hábilmente colocados. Lo demás es esa fina huella en la mirada del director, la de saber narrar con gran habilidad de cámaras y con suspicacia para hacer –de las imágenes– la fiel expresión de las moralejas. En ello, Damián Szifron ha contado con la invalorable ayuda de otros dos grandes del cine: con Gustavo Santaolalla en la música (excelente) y Javier Juliá en la fotografía (impecable). Al fino diseño de personajes corresponde un elenco en estado de gracia. Es injusto destacar a un solo actor o a una sola actriz. No lo haré: el aplauso es colectivo, ¡tremenda dirección actoral! La sensación de humor corrosivo que genera Relatos salvajes será perdurable en el cine.

viernes, 10 de octubre de 2014

De mujer a mujer, a correr por las dos y divertirse en teatro

No hay duda: la comedia teatral Taxi, ¡corre por tu mujer!, escrita por el inglés Raymond George Alfred Cooney, conocido como Ray Cooney, con el título original de Run for your wife, se defiende sola con su buen humor, con su cómico estilo para estructurar un enredo específico: el de un sujeto con dos esposas y, a la par, las tribulaciones de un amigo suyo solidario y chispa como nadie. Agreguemos que si la puesta en escena está planteada con grato alborozo, como lo ha hecho Mauricio Astorga (director), entonces el público tiene buenas razones para ir y disfrutar del espectáculo. Astorga, ayudado por una grata y funcional escenografía, ha sabido mover muy bien sus hilos al presentar situaciones de distintos lugares en un solo sitio escénico, sin romper la coherencia ni la gracia teatrales. Punto alto. Otro lo son las actuaciones: la identificación con los personajes es total y se transmite gratamente al espectador, sobre todo de parte de las actrices Sofía Chaverri y Natalia Pereira. Como actor, Mauricio Astorga, con su personaje, lidera bien el compás del trabajo escénico total. Freddy Víquez tiene "don" para la comedia y, sin duda, se roba los momentos que más disfruta el público. Eso sí, lamento que Astorga haya decidido envolver al personaje homosexual dentro de la tesitura de una "loca": hay que detener esto de hacer del homosexual un punto homofóbico de burla (sucede, lo crea o no Astorga y lo cuestione yo o no). En algunas escenas, el movimiento de actores, más que apresurado, se ve atropellado, pero lo cierto es que la comedia logra su objetivo eutrapélico: resulta -en general- de buen ver (de buen oír, si pensamos en su "banda sonora") y queda uno satisfecho.

martes, 7 de octubre de 2014

"Perdida", reciente éxito del buen director David Fincher

Las películas del director David Fincher van al cuerpo. Esta vez nos referimos a su más reciente filme, titulado Perdida (2014, Gone Girl), cuyas imágenes parecen diseñadas con astucia de buen arquitecto

Se basa en la novela homónima de Gillian Flynn (también guionista). Ella dice: “Hay muchas mujeres que luchan tanto como los hombres por ser buenas, pero que no pueden: hacen el mal y son violentas”; este concepto le vino a Fincher como anillo al dedo. En efecto, con el filme Perdida tenemos una relación tortuosa de amor y odio en una pareja casada, donde el sexo amoroso y la violencia castrante pueden darse por gotas iguales entre él, llamado Nick, y ella, llamada Amy. Cuando este matrimonio celebra su quinto aniversario, Amy se esfuma sin razón aparente. De ahí, comienza a develarse una realidad bastante distinta a la que se creía y las marañas internas empiezan a mostrarse. Se piensa que Amy fue asesinada y el sospechoso inmediato es Nick. Para la policía esa es la pista, por lo que investiga al estilo cajonero de cualquier programa televisual. Con burla, el mismo filme menciona La ley y el orden. Mientras más se oscurece el panorama, más aparece la prensa como animal carroñero, capaz de hacer –de cualquier drama– una simple mercancía. En este punto, David Fincher sí carga tintas. La trama en manos de dicho director le sirve de pretexto para indagar en la ambivalencia del bien y el mal. Lo hace con autoría: es tensa denuncia de la locura en la sociedad contemporánea.
Si quiere leer la crítica completa, CLIC en:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Perdida-Fincher_0_1443655635.html

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lo económico en el sexo enajena: es teatro color de piel

Gustavo Rojas y Andrea Oriza
en uno de los desnudos de Ilegal
Ilegal es propuesta riesgosa. Esto es bueno cuando se hace teatro a sabiendas de que en un escenario se inventa la libertad. El texto, interesante, le pertenece al dramaturgo Luis Araújo, quien, con la conducta humana, señala hasta dónde son alienantes las relaciones de mercado, las que convierten en mercancía la condición humana. Es el destino trágico, cargado de determinismo, de una mujer prostituta, inmigrante y sin protección social. Es ella ante hombre-animal de rapiña. Este tiene dinero para dar rienda suelta a sus perversiones ante el desamparo de la mujer. (Ella: Yo vendo lo que tú compras; Él: Yo compro lo que está en venta). El actor Gustavo Rojas logra darle intensidad a su personaje, lo llena de matices, convence con él y con su carnalidad descarnada. La actriz Andrea Oriza no le soporta el tren dramático y solo por momentos logra sacudirnos con la supuesta angustia de una mujer-víctima. La música y la escenografía se dan como signos valiosos para darle ímpetu a los acontecimientos. Los desnudos de actor y actriz no siempre son oportunos, por momentos son vacíos y, en otros, más bien contaminan la naturaleza dramática del texto: "es bueno el culantro, pero no tanto". Pese a esto, es de elogiar el gusto e instinto del director Jaime Hernández para llevar este tema de impacto social a buen puerto dramático.

martes, 23 de septiembre de 2014

"La colección" de Harold Pinter según el Teatro Estudio

Harold Pinter es un gran dramaturgo, no hay duda, y siempre sus textos son sugerentes para que alguien los lleve a escena y uno quiera verlos 

En Costa Rica, ahora, el grupo Teatro Estudio ganó un proyecto (Escena Viva) y acaba de cerrar temporada con la obra de Harold Pinter titulada La colección. Se trata de una comedia para desenmascarar los juegos de la hipocresía, sobre todo cuando hay asuntos amorosos de por medio. Son dos parejas. La esposa de una le cuenta a su marido que estuvo con un colega en determinado hotel. El marido busca al tipo y comienza un juego de mentiras que puede ser de verdades o uno de verdades que puede ser de mentiras. Pinter solo desnuda ese juego de apariencias. El problema de la puesta es escena del grupo es su falta de dinamismo, al punto que ni parece comedia ni se convierte en drama. Culpa de la deficiente dirección de mi amigo Leonardo Perucci
Su lentitud es ceremoniosa, de funeral, mientas los personajes se la pasan tomando licor sin que nunca se vean ebrios. La verdad es que las actuaciones, en su conjunto, son deficitarias, superficiales, sin retro-alimentación entre ellas: van de malas a peores, como si solo encarnaran una anécdota. Luis Carlos Vásquez es el peor, parece principiante asustado. Bernardo Barquero no corrige aún su pésima dicción. Tatiana Zamora solo flotó por ahí y Arturo Campos se esforzó, él solo. Interesante la escenografía, sin ser original con este texto; buen trabajo de luces, pero nunca fue acertada la banda sonora (no funcionó como subrayado). Resultado frustrado para un intento pinteriano.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Luego del 1, obvio, ahora el Volumen 2 de "Ninfomanía"

El filme ajusta el duelo entre coherencia y caos. Entre razón y pasión. Entre sexo y cultura. Orgasmo y arte. Clítoris y religión. Lo sagrado con la blasfemia. Metáforas del duelo entre este cine provocador con respecto al cine convencional de la gran industria.

Un promedio de cinco horas para una película es demasiado, así nos la dividan en dos partes. Estamos ahora con Ninfomanía Volumen 2 (2013) de Lars von Trier y sigue la misma trama: una mujer -Joe- se confiesa de ser hipersexuada, cada vez con menos culpa, pero en búsqueda de redención. Su deuteragonista es un viejo solterón -Seligman-, quien oye a dicha ninfómana con paciencia cuaresmal. En esta segunda parte, se impone la presencia sólida de la actriz Charlotte Gainsbourg. Ella le da peso dramático al filme, pero extraño a la actriz Stacy Martin de la primera parte, quien encarna dicho personaje -más joven- con sugerente erotismo. Ninfomanía Volumen 2 llega con ritmo más lento, con diálogos más académicos y con sucesos que se alargan más de la cuenta. Sucede que Von Trier  defenestra su trabajo con la aceleración final de la película: injustificado cambio narrativo, donde un personaje gira sin explicación para, así, imponer “lo trágico”. Hay momentos más bien cansinos, como la secuencia sadomasoquista, que solo define la buena actuación de Jamie Biell.
Para leer la crítica completa, CLIC en este enlace:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Critica-cine-Ninfomania_0_1439256078.html

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Volumen 1. "Ninfomanía" del danés Lars von Trier

Con su cine y sus reglas del manifiesto Dogma 95, no sé si el realizador danés Lars von Trier es un provocador inteligente o un alborotador excéntrico. Lo cierto es que tanto Lars von Trier como su colega Thomas Vinterberg, con dicho manifiesto, proclamaron un arte alejado de los efectos especiales dominantes en el cine actual. Von Trier ofrece ahora una película de cinco horas promedio que ha sido dividida en dos partes para su explotación comercial: Ninfomanía (2013). Dicho filme es parte de una trilogía llamada “De la depresión”, pero a los cines de Costa Rica solo ha llegado ésta. Antes de Ninfomanía están Anticristo (2009) y Melancolía (2011). En todo caso, el “final” de Ninfomanía Volumen 1 no está nada mal: cierra bien una situación y abre expectativas sobre lo que vendrá (especie de celada narrativa). La película es la suma de situaciones distintas unidas por una mujer que le habla a un viejo solterón sobre su “yerro” de la hipersexualidad. Aún se discute sobre si la ninfomanía es obsesión, adicción o compulsión, pero en el filme comienza a verse como pecado, con alguna misoginia. Luego sentimos que se nos lleva hacia otra explicación, gracias a la presencia del viejo, quien contagia el tema del sexo con otros asuntos. Ese discurrir es lo mejor del filme, apuntalado con bien logradas imágenes (bien lograda la relación entre la música de Bach con los distintos tipos de acercamiento sexual). Todo ello dicho todo con naturalidad, sin pedantería intelectual. La relación entre culpa y ninfomanía se formula bien en esta parte, sin alardes freudianos para expresar la búsqueda incesante del erotismo y del orgasmo. Se trata de la mujer, a quien la sociedad le niega la sexualidad que sí le permite al hombre. Los diálogos son transgresores: nos hacen sentir ante un buen filme, aunque por secuencias resulte disperso.
Para leer la crítica completa:
http://www.nacion.com/ocio/cine/Ninfomania-Cine-Von-Trier-misterio_0_1436856311.html

domingo, 31 de agosto de 2014

Pasemos a otra película: "Las vueltas del destino" o "Agosto"

Cuando una obra de teatro cambia su sintaxis para asumir la del cine, pierde densidad dramática, pero gana en expresividad visual. [No es una regla].No conozco el exitoso texto dramático de Tracy Letts titulado August: Osage County, pero siento que la película mantiene su tensión dramática. El propio Tracy Letts es quien ha escrito el guion del filme, dirigido por John Wells. En Costa Rica, esta película se titula Las vueltas del destino (2013). En otros países se presenta con el más escueto de Agosto. La historia narra el develamiento brutal del lado más oscuro en la personalidad colectiva de una familia disociada. Sucede al suicidio del señor de la casa, en Oklahoma, cuando saltan en la familia los instintos reprimidos y los reproches mal guardados. Lo mejor de la película es que cuando ese eje dramático llega a un punto alto y no baja más: mantiene un compás dramático siempre inquietante. Con música excelente de Gustavo Santaolalla, el elenco es aplastante con sus tensas y densas actuaciones (sobre todo, Julia Roberts). Las actuaciones exprimen con fibra las desventuras de los personajes. El director privilegia la búsqueda de la autenticidad sobre el efecto melodramático: hay rigor y honestidad en ello. Lo fallido es que el predominio del diálogo pesa mucho para decretar el contenido del filme. ¿Será por eso mismo que Meryl Streep, por momentos, subraya su personaje de manera teatral? Solo queda recomendarles este filme.

Para leer la crítica completa, haga clic en
http://www.nacion.com/ocio/cine/Drama-agosto_0_1434856564.html