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lunes, 22 de agosto de 2016

"Ben Hur" 2016: transcurre del tedio al bostezo

Al cine de Hollywood le ha dado por cacarear lo mismo, tal su pérdida de imaginación. Hollywood ya no solo tocó fondo, sino que parece anclarse en él. En esa gran industria, el cine es tragado por una bacteria y se queda sin ideas. Por eso nos inundan con refritos (“remakes”), secuelas, precuelas, sagas alargadas de manera inútil a tres o cuatro películas y filmes derivados (“spin-off”) de otros. Lo que sea, el asunto es hacer dinero sin sudarse para nada el cerebro. Dentro de esa línea es que ahora nos “ataca” una nueva versión de la novela titulada Ben Hur, escrita por Lee Wallace. El filme trae el mismo título: Ben Hur (2016) y está dirigido por Timur Bekmambetov, director nacionalizado ruso y nacido en Kazajistán. Sin duda, Timur Bekmambetov es pésimo director de actores: el elenco de su Ben Hur pasa por la película, pero la película no pasa por el elenco. Podríamos decir que los histriones son los espectadores más cercanos a la trama, incapaces de expresar emoción alguna, sentimiento alguno o pasión alguna. Los domina la falta de convicción. Pasado el capítulo de las actuaciones, vemos que el lenguaje visual de la película nunca es el mejor, pese al apoyo tecnológico con que cuenta el filme. Agréguese el poco dominio del ritmo narrativo o del compás de los tiempos, lo que nunca fue solucionado en la etapa del montaje (edición). El señor Bekmambetov tampoco aporta novedades estilísticas y más bien su Ben Hur transcurre del tedio al bostezo, aún en la famosa carrera de coches con caballos. Lo que tenemos es especie de folletín religioso o de texto telenovelero, así de esquemático y superficial.

domingo, 21 de agosto de 2016

"La novia" , desde las bodas de sangre lorquianas

He aquí una película hecha con amor por la poesía y el teatro. El filme se titula La novia (2015) y es recreación merecedora y creativa –a la vez– de esa sensible pieza teatral y lírica titulada Bodas de sangre, de Federico García Lorca. Esta película cuenta con la acertada y fina dirección de Paula Ortiz, realizadora nacida en Zaragoza, en 1979. El guion destaca por la coherente y bien estructurada narración, sin perder nada del arte de la poesía. Los personajes están bien definidos, aunque debemos lamentar que las actuaciones no sean las mejores, porque los histriones principales (los del trío amoroso) no logran impactar con mayor fuerza dramática. Quien sí se luce con excelente actuación es Leticia Dolera (la madre del novio): ella carga sobre sí el dolor histórico de las mujeres en la sociedad rural. La trama es conocida por muchos espectadores y, pese a ello, el filme logra cautivar con el tratamiento dado en pantalla a la historia, fórmula exacta para un texto de García Lorca. De allí ese tono poético y dramático a la vez, más la rica presencia de la música, el baile y el canto premonitorio. Leonardo es el hombre hecho exaltación más que fogosa, como el galope tendido de su caballo, quien busca a la mujer amada y huye con ella el mismo día de la boda, cuando ella se ha casado con el amigo de ambos. Ella es dilema, es la encarnación de la duda antes que la palabra dada en una boda y de la pasión antes que la ley. El novio es el joven alegre y confiado que los hechos llevan a la tragedia inusitada. Todo el diseño artístico está asumido con harto cuidado: la atmósfera reúne a la Muerte (campesina pobre), a la Luna y al Cuchillo, signos de la tragedia.

jueves, 18 de agosto de 2016

"El buen amigo gigante": mejor en la versión doblada

De origen noruego, el escritor Roald Dahl murió el 23 de noviembre de 1990 a los 74 años. Nos legó una importante cantidad de narrativa y de poesía, más para niños que para adultos. Muchos de sus cuentos han sido llevados al cine. Ahora es Steven Spielberg quien toma uno de los relatos de Dahl y lo ofrece con tonos sentimentales dentro del llamado género fantástico. 
Esta es su película El buen amigo gigante (2016), que con otro tipo de relato busca repetir lo que se había logrado con el cálido filme E.T. (1982). El argumento comienza mostrando un orfanato en Londres. Una niña llamada Sofía camina por ahí entre su desvelo y sus fantasías. Esa noche, ella incumple la orden de no atravesar la cortina que va al balcón. Al hacerlo, se encuentra con un gigante que se la lleva a sus tierras. Luego, Sofía descubre que se trata de un gigante muy buena persona, cariñoso, protector y a quien ella llamará BAG (“Buen Amigo Gigante”). Su figura grande no es solo la de un hombre bondadoso, sino que es –además– muy simpático, sobre todo cuando habla, porque altera cuanta palabra dice, siempre con resultados cómicos. Les garantizo a los lectores que la versión doblada al castellano es la mejor alternativa para ir a ver este filme. Los diálogos doblados por el mexicano Alejandro Villeli son muy simpáticos. El problema de El buen amigo gigante es que no logra plantear un conflicto que realmente le dé tensión a la narración del filme: todo es demasiado apacible y no hay ninguna “zona oscura”, con asepsia total, pasada por agua bendita. La animación por captura de movimiento es excesiva, sí, tanto que desanima lo animado, al igual que el exceso de música de John Williams, que empalaga. Producto menor dentro de la filmografía de Spielberg, quien, aún así, tiene la habilidad de plasmar un filme con sabor humano pese al exceso de tecnología, con la ayuda de la niña actriz Ruby Barnhill.

miércoles, 17 de agosto de 2016

"Jason Bourne": la CIA en la picota: cruel e imperial

“Jason Bourne” desliza texto sobre el machismo político y cruel de la CIA. 

He aquí una película vibrante y ansiosa de principio a fin por lo que es: cine de acción, con algunos pocos diálogos útiles que se cuelan por ahí, entre el alud de secuencias dinámicas. Se trata del filme Jason Bourne (2016), de nuevo con Matt Damon dirigido por Paul GreengrassTambién tiene algunos esbozos sobre el deber de los humanos por conocerse a sí mismos, sobre todo cuando otros les han robado su identidad, su personalidad y su historia. Igual, evidencia los juegos políticos (¡el poder!) por parte de una potencia como es Estados Unidos, cuya central de inteligencia (CIA) tiene en sus manos las artes sucias del caso. Hasta ahí en términos conceptuales. Lo cierto es que el personaje creado por el escritor Robert Lundlum, el espía Jason Bourne (producto de un experimento militar), en la trama de esta película está menos desmemoriado que nunca, o sea, ha recuperado tanto el conocimiento de sí mismo que ahora sólo busca vengarse. Al frente tiene a la CIA con todo el poder tecnológico. De nuevo, como Jason Bourne, Matt Damon se muestra parco y a la vez intenso, ¡muy bien! Al frente, como jefe de la CIA, hay un actor de esos que con el ala matan: Tommy Lee Jones. A lo interno de la CIA, aparece una agente sagaz y bella, encarnada de manera apacible y firme por esa actriz de moda que es la sueca Alicia Vikander. Ella lo hace bien Se nota la habilidad del director Greengrass para manejar personajes y ambientes en medio de la acción febril.

domingo, 14 de agosto de 2016

"El valle de los carneros" ("Carneros"): cine valioso

La relación entre ser humano y Naturaleza es yunque donde se forja el carácter de un valioso filme: la llegada de un filme islandés a un par de salas del país es motivo de alegría cinéfila, y mejor si esta película tiene esa alta calidad de que hace gala. Se titula El valle de los carneros (2015), filme dirigido con adhesión emotiva por Grímur Hákonarson, también guionista. Esta película se anuncia con un título menos atractivo de un solo vocablo: Carneros, a la larga para corresponderles al nombre original islandés, Hrútar, y a su traducción en inglés: Rams. Palabras más, vocablos menos, lo importante es que estamos ante un filme de calidad sorprendente. Con una fotografía espléndida a su favor, el director Grímur Hákonarson ofrece una relación directa entre el paisaje de un frío poblado islandés y la personalidad de sus habitantes, imbricación notable donde el páramo con sus lluvias de nieve da lugar a la fuerza humana que allí habita. Es cuando el elenco destaca con rigor dramático y se encarna en sus personajes como solo es posible en la mejor tradición dramática del cine. Destacan los actores Siguröur Sigurjónsson y Theodór Júlíusson, cuyos personajes (hermanos) tienen catorce años de no dirigirse la palabra y recurren a métodos más bien cómicos para comunicarse. El valle de los carneros muestra similitudes entre la vida humana con la de ovejas y carneros, como si fuesen metáfora una de la otra, así hasta que un día las autoridades del gobierno llegan con sus heraldos y son malas noticias: una incurable peste se ha apoderado del ganado ovejero. Solo hay una salida: matar a machos y hembras con sus críos. El filme tiene un ritmo reposado en apariencia, porque su intensidad le bulle adentro del ánimo de los personajes. La mano del director Grímur Hákonarson deja fluir los acontecimientos que crecerán como cabeza de agua. Es cuando Carneros se torna filme más emocional, cuyo final es canto al amor humano, mientras su espléndida música ha preparado el terreno para ese silencio frío y humanista con que se cierra esta excelente película. No se la pierdan.

lunes, 8 de agosto de 2016

"Escuadrón Suicida", Supermán, Bacon y Montaigne

Lo más aburrido de la película Escuadrón suicida (Suicide Squad, 2016), dirigida por David Ayer es su comienzo: la exposición de sus personajes por “flash- backs”. Se trata de un esbozo, sin ninguna profundidad de conductas. Luego nos enteramos de que Supermán ha muerto, así, a brocha gorda, sin pinceladas de emoción alguna, y la sociedad estadounidense se siente desprotegida. Al punto, aparece una mujer manipuladora, fría, negra y capaz de asesinar en nombre del “bien”. Con esas características, resulta personaje muy mal diseñado. Es plano y harto superficial, concebido por el filme de manera racista y misógina; sin embargo, es peor la actuación de Viola Davis, a quien le resbala el personaje. Es ella quien convence al gobierno de Estados Unidos para integrar un escuadrón con sujetos paranormales, villanos de la más alta villanía, crueles por naturaleza, para que, obligados por razones determinadas, actúen en defensa de su país y del mundo (para el filme es lo mismo). Luego vemos, durante el trayecto narrativo, distintos procesos dramáticos a partir de esos personajes “malos” convertidos en salvadores del mundo. El relato se sostiene con ellos, pero están tan mal definidos y peor interpretados que queda poco por esperar. Dentro de la tesitura de la película se cumple la advertencia de Francis Bacon: “El malo, cuando se finge bueno, es pésimo”. La historia es débil, sin un punto dramático sólido y con cierto humor barato y metido a la fuerza. El filme se queda a medio camino entre su corrección visual (colorida esta vez) y la pretensión de contar bien su historia (lo que no logra por ausencia de una estructura coherente). Por ahí, el filme subraya sus errores y no lo mejor de sí mismo. Como decía Montaigne: “Nadie está libre de decir bobadas, lo malo es decirlas con énfasis”. De ahí su repertorio de canciones sin relación con el argumento, como tiradas con arco y sin puntería. Está mejor su música incidental o mimética. El exceso de planos para algunos personajes contrae el sentido coral del filme. La dirección de arte y la fotografía salvan al filme del desastre.

miércoles, 3 de agosto de 2016

"Juventud", "Youth", buen cine de Paolo Sorrentino

Rubén Darío escribió, no sin amable pesar: “Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver!”
y, como historia inspirada por ese gran poeta del modernismo, el director napolitano Paolo Sorrentino acude a determinado tratamiento visual para darnos un relato fascinador en cine: Juventud (2015). Esta película también es comercializada por su título original (italiano) o por el asumido en inglés, a saber: La giovinezza (por un lado) y Youth (por el otro). Uno podría pensar que Sorrentino busca la perfección estética con este filme suyo: logrado anhelo por la belleza visual, a tal punto su cuido. Es como si Sorrentino fuese aquel personaje bien logrado, en cine, por el también italiano Luchino Visconti con su filme Muerte en Venecia (1971), según el cuento escrito por el germano Thoman Mann. Uno siente el celo formal o la obsesión de Sorrentino encuadre a encuadre, plano a plano, en la estructuración de secuencias y en la concentrada atención a la “unicidad mutua” de la imagen con el diálogo. Igual se deslizan las imágenes por el pentagrama de David Lang, responsable de la música. Sin afán peyorativo, se podría acusar a Paolo Sorrentino de esteticista. También los diálogos refuerzan ese rostro del viejo movimiento inglés (esteticismo), aquí renovado por la fuerza creativa del cine. En su búsqueda de la belleza, también hay una aguda inteligencia conceptual sobre el arte de vivir los últimos años de la vida, sea cual sea la respuesta individual al fenómeno de la vejez. Las excelentes actuaciones de Michael Caine y de Harvey Keitel son parte infatigable del carácter seductor de esta película. Agreguen la noble presencia de Rachel Weisz y la buena actuación de la infatigable Jane Fonda (¡vaya!); eso más la porfiada belleza física de la modelo Madalina Ghenea (la que le permite a otros acusar de machista a esta película). Sin duda que Sorrentino ha de estar muy agradecido con su director de fotografía (Luca Bigazzi) y al montaje (entre lo pausado y lo dinámico). Consciente de que muchos críticos objetan la calidad de este filme, por mi parte lo recomiendo con entusiasmo.

lunes, 1 de agosto de 2016

"La vida secreta de tus mascotas": ¡Top Secret!

Los largometrajes animados por computadora nacieron en 1995, con el filme Historia del juguete (Toy Story, de John Lasseter). Desde esa inolvidable película, por el río de la animación han corrido buenas aguas (en general). Hoy aparece el filme titulado La vida secreta de tus mascotas (2016, The Secret Life of Pets”, de Chris Renaud, Yarrow Cheney) y lo hace con buena presencia, aunque no es filme tan cálido como la mayoría del público lo esperaría al hablarse de mascotas. Aquí los animales son presentados como sujetos de doble conducta: una cuando están con sus amos y otra cuando quedan solos en sus casas. Al menos así están diseñados para este filme. El desarrollo de acontecimientos y la evolución de personajes calzan muy bien con dicho diseño. Por supuesto que hay pleitos entre ellos, a partir de sus contradicciones. Sin embargo, cuando llega la hora de unir esfuerzos, las mascotas del caso son como bueyes jalando la misma carreta. Por aquí va la trama: las mascotas deben unirse para poder enfrentarse a otros animales pandilleros de las más distintas especies que, más bien, son pérfidos. Es imposible no comparar este filme con Toy Story, solo que esta vez tenemos animales en lugar de juguetes. Ahora sobresale el conejo Snowball como el “malo”, bien diseñado con sus barullos emocionales y de final impredecible (Eugenio Derbez lo dobla en la versión en español, genial). La calidad de ejecución visual es buena sin ser más que eso. Se falla con el exceso de música, ¡cansa aunque venga ordenada de la mano del excelente Alexandre Desplat!

martes, 26 de julio de 2016

"Cazafantasmas", ahora son ellas: ¡cuatro mujeres!


A los cazafantasmas los conocimos en dos películas, una en 1984 y su secuela en 1989, dirigidas por Ivan Reitman. Sin embargo, parece que los varones no han sido los mejores cazafantasmas, porque los espectros siguen haciendo de las suyas. Así, la nueva tarea de atraparlos ha sido dada esta vez a cuatro avispadas mujeres, encarnadas de manera más bien floja por las actrices Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon. Este nuevo filme, Cazafantasmas (2016, Ghostbusters) no es más que previsible reinicio de lo mismo (“reebot”), con cuatro mujeres como heroínas. El filme presenta raudo a sus distintos personajes, pero sin mucho diseño en ellos, lo que debilita cualquier posible mejor caracterización. Esta crisis de diseño es más grave con el personaje del “malo” de la película, nunca bien definido, tan sólo para justificar la producción que él hace de fantasmas groseros. Está mejor logrado el personaje del secretario o recepcionista de las cazafantasmas (Chris Hemsworth). Los fantasmas están bien logrados gracias a coloridos efectos visuales. Los mejores son los espectros que se roban el auto de las cazafantasmas: ¡la juerga que se arman con dicho auto! Lo malo está en que Cazafantasmas recurre, con innecesaria insistencia, a estarse refiriendo a la película original. No había por qué. Incluso, hasta la presencia de actores de dichos filmes (“cameos”) nos resulta empalagosa. Ello hace que este nuevo filme no logre romper su cordón umbilical: el mejor homenaje era hacer una buena película.

domingo, 24 de julio de 2016

"Dos tipos peligrosos", el estilo de Shane Black

En el 2005 se estrenó una película que resultó graciosa parodia del mundo de detectives, ladrones y similares (incluido el mundillo del cine). Se titula Kiss Kiss Bang Bang. Era el primer filme como director de un reconocido guionista del cine de acción: Shane Black. Once años después, Shane Black repite como director y guionista en otra comedia semejante, que nos llega al país con el título de Dos tipos peligrosos (2016, The Nice Guys), para raspar el arte de lo absurdo con dos detectives privados sin licencias. Black repite su estilo con acento paródico punzante. Otra vez sus personajes son un par de investigadores más bien torpes y va de nuevo con sucesos embrollados adrede, esta vez desde el ámbito de la investigación privada ante el submundo prostibulario y de la pornografía como negocio lucrativo. El humor es más contenido ahora, pero no por eso es menos eficaz como elemento de crítica social, donde la muerte de una actriz porno, la desaparición de una joven y la presencia de políticos hablan de asuntos que huelen demasiado mal en los clubes nocturnos. Los personajes que se encuentran por accidente los encarnan Russell Crowe y Ryan Gosling. El primero con excelente actuación y el segundo no tanto, aunque con secuencias muy bien logrados. Gosling es quien lleva el peso irónico del drama social del caso. Por secuencias, rinde homenaje a las teleseries de los años 70, como esa tan buena que fue Starsky y Hutch. Además, Dos tipos peligrosos goza de diálogos mordaces y de lograda ambientación de época, de los antros mafiosos y de lo que ahí se ve y se planea.

martes, 19 de julio de 2016

"Los ilusionistas 2": gallo viejo con el ala mata...

Los ilusionistas (2013) se reduce a la truculencia de la magia, conejos más, conejos menos. Aquí está la secuela: Los ilusionistas 2 (2016) y la dirección pasó del francés-parisino Louis Leterrier a manos del realizador californiano Jon Chu. Sobre la base de lo mismo, esta secuela está narrada con limpieza artesanal y deviene en cine entretenido y hemos de disfrutar de las exageraciones de la magia. Los ilusionistas 2 va más allá: el arte de estos nuevos nigromantes, los Cuatro Jinetes, debe vencer cualquier tecnología de los tiempos actuales: propio de la ficción del romanticismo, porque la magia es capaz de vencer cualquier raciocinio tecnológico o informático. Es notorio que Los ilusionistas 2, como el primer filme, toma ideas de ese leído cómic titulado Mandrake el mago (creado por Lee Falk y Phil Davis en 1934), aventuras de un ilusionista con sus amigos: el fortachón Lotario, el maestro Therón, el chef Jojo, el galáctico Magnon y las princesas Narda y Karma. Las actuaciones son buenas: los actores disfrutan de sus papeles y sobresalen los veteranos con sus personajes, como lo son Michael Caine y Morgan Freeman (“gallo viejo con el ala mata); sin embargo, el centro de atención del filme son los trucos de la película. El filme puede ser superficial en cuanto a personajes y acontecimientos, pero entretiene bien, aunque es bueno recordar lo que se dice en la propia película: mientras más cerca mires, más lejos estás de descubrir el truco. Esta crítica también está sacada de un sombrero de mago (salió en lugar de un conejo).

"La leyenda de Tarzán": recreación de David Yates

Lex Barker
Johnny Weissmuller
Así, de primera entrada, dos realidades son fáciles de señalar a propósito de la película La leyenda de Tarzán (2016), dirigida con “garbo salvaje” (oxímoron) por el inglés David Yates. Primero, la narración tan redonda que ofrece al espectador y, segundo, su pompa visual. El escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs (1875–1950), nacido en Chicago, fue el creador del personaje Tarzán, justo cuando el propio escritor y sus lectores apostaban a sus creaciones dentro de la ciencia-ficción, muchas de ellas como parte de la llamada literatura “pulp-fiction” (por el aspecto barato del papel). Fue en octubre de 1912 que apareció su novela Tarzán de los monos. Fue serie en literatura, en historietas, en radio y en televisión. El primer Tarzán del cine fue el actor Elmo Lincoln, en 1918. Como historieta o cómic, el primer dibujante de Tarzán fue el canadiense Harold Foster. Sin embargo, desde 1931, si hay una persona a quien la mayoría relaciona con Tarzán es al actor Johnny Weissmuller. He de confesar que crecí leyendo las revistas de Tarzán y viendo muchas de sus películas.  Me es inolvidable Lex Barker, mi Tarzán preferido, cuyo estilo intenta copiar ahora el actor Alexander Skarsgård en La leyenda de Tarzán. Para desgracia de esta película, este actor sueco es lo peor del filme, un desastre como el “hombre mono”: inexpresivo y nada creíble con su personaje. En general, la dirección de actores es muy mala: cada quien igual de acartonado. Pese a ello, el relato se muestra coherente y esferoidal con buen manejo del ritmo y de los tiempos narrativos, mediante la técnica de la retrospección siempre en momentos oportunos (ningún “flashback” fuera de base). Así, la historia tradicional de Tarzán se enlaza bien con su regreso de la “civilización europea” a la selva que lo vio crecer entre simios ‘manganis’.Está el asunto ideológico de siempre: el blanco que salva a los negros. ¡Es Tarzán! Esto casi resulta insalvable ahora; pero, al menos, el filme plantea bien y denuncia la codicia europea que llevó África a la pobreza actual: la explotación de sus minerales y la de sus habitantes (esclavismo). Como filme, La leyenda de Tarzán se apoya en el trucaje por computadora, que gusta a las nuevas generaciones y puede abrumar a quienes, como buenos viejos, decimos que todo tiempo pasado fue mejor, por lo que añoramos el grito de Johnny Weissmuller, el cual no es otra cosa que su versión de un canto tirolés.

jueves, 14 de julio de 2016

"La Era de Hielo 5: Choque de mundos"... cansa.

Vuelven los personajes que buscan sobrevivir al congelamiento del mundo habitado en el Paleolítico. Ellos y sus descendencias; por ejemplo, Manny se ve en el dilema de que su hija quiere hacer vida aparte con su novio. Estamos ante La era de hielo 5 (2016), que llega con el subtítulo de Choque de mundos.La dirección de dicho filme viene a cuatro manos. Son las de Mike Thurmeier y Galen T. Chu. Por su parte, el irregular guion, del todo fragmentado, como si se tratara de jugar rayuela con humor ocasional y poco tino resulta película mal articulada y deficiente. El diseño de los personajes es deplorable. Sucede que estamos ante personajes conocidos, pero esta vez los han subrayado tanto en sus características, tanto, que parecen remedos o más bien caricaturas de sí mismos. Hasta el parlanchín simpático que es Sid nos agobia más que cualquier purgante. De humoroso lo diseñaron cursi esta vez. Hasta Scrat tras de su bellota, ya cansa con su habitual quehacer. De eso trata el argumento: la culpa es de Scrat y de su obsesiva cacería de la bellota, lo que provoca que un meteorito se dirija hacia la Tierra y la pueda destruir. Se acabará el mundo como se ha terminado en otras ocasiones y como dicen que va a suceder de nuevo por culpa del calentamiento global.

lunes, 11 de julio de 2016

"Julieta": Pedro Almodóvar pasado por lavado en seco

Está claro que Pedro Almodóvar es uno de los directores del cine español con mayor proyección internacional. El otro es Luis Buñuel. A don Pedro Almodóvar se le debe aplicar aquello de “no tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre”, porque con sus filmes hay picos altos, otros no tan altos y los hay de capa caída. Su más reciente filme, Julieta (2016), anda entre frío-frío y caliente-caliente, porque Almodóvar rehúye algo que es mundo propio en su filmografía: el cinismo, la puya, la irreverencia, el descaro, la provocación y el golpe bajo al hígado ajeno. 
Con Julieta, el esperpento desaparece y su melodrama se acerca, más bien, al drama agudo, pero sin ímpetu. Eso es Julieta: película que se diluye, que se disuelve o se derrite con el desarrollo de su historia. La película narra la historia de Julieta. Ella, antes de salir a Portugal con su compañero, se entera de algo sobre su hija Antía, a quien no ve desde años ha, cuando murió Xoan, esposo de Julieta y padre de Antía. Esto provoca que Julieta se dedique a escribir las memorias de su vida en una carta que, se supone, habrá de recibir Antía. Se trata de una retrospección y el argumento juega con los tiempos narrativos hasta llegar a su final abierto. Esa Julieta que escribe la encarna con sentimiento monolítico la actriz Emma Suárez, mientras la Julieta que es recordada –la de antes– está en manos de una actriz más joven, como es Adriana Ugarte, quien se muestra diversa, seductora y plural con sus emociones: excelente. Pero no es buena la articulación narrativa y no se justifican su débil entramado ni los notorios defectos de continuidad (“raccord”).

domingo, 3 de julio de 2016

"Warcraft: El primero encuentro de dos mundos"

Entre orcos y humanos, he aquí una película del género fantástico que se exagera a sí misma, tanto con su historia como en lo formal, y nos llega con el largo título de Warcraft: El primero encuentro de dos mundos (2016). Es filme del todo hiperbólico. Lo es, a tal punto, que resulta poco creíble por culpa de ser siempre incoherente y de asumir, con delirios de grandeza, una historia que da para poco, extraída de un videojuego exitoso, según escriben los entendidos en franquicias de juegos. El director Duncan Jones, hijo del cantante recién fallecido David Bowie, no se esmera en narrar un proceso dramático: ni siquiera se preocupa por manifestar alguna evolución dramática de sus personajes. Entonces, para cubrir las debilidades del guion (del que él es parte) el filme aburre con sus excesos de efectos visuales. Lo demás es rocambolesco, esto es, estamos ante distintos hechos con rostro de leyenda maravillosa, que al ser exagerados, cacareados y subrayados en pantalla, devienen en inverosímiles. El filme es un conjunto mal ordenado de sucesos.

lunes, 27 de junio de 2016

Una de las peores pelis que yo haya visto: "Contraataque"

La secuela Día de la Independencia: Contraataque (2016) es como ponerse a jugar tablero con figuras de ajedrez. Es así por múltiples razones que van desde el guion desorganizado de Carter Blanchard hasta la realización del director Roland Emmerich, quien creyó que sembraba árboles de arroz con pollo o algo así. 
La película es ampulosa a más y no poder, tanto que perdió el sentido de su propio tamaño, y tan llena de bulla que aturde al oído más virginal. Es fórmula narrativa de la llamada “space opera”, que se sostiene sobre una factura visual espectacular, aunque vacía de conceptos: "gato maullador no es buen cazador". En efecto, dentro de su propio bullicio, del burumbún de imágenes que van y vienen de manera atropellada, del disparar mucho y no pegar nada, de su demagogia política, de su estética afectada, de composiciones visuales inútiles, de movimientos de cámara sin comunicación alguna, dentro de todo eso, Día de la Independencia: Contraataque es filme vacío como cantimplora con hueco.

domingo, 26 de junio de 2016

"Yo antes de ti": con la valentía del melodrama tal cual...

Lo bueno de la película Yo antes de ti (2016) es su actitud valiente para mostrarse como melodrama tal cual. Su acato amoroso consagra una rebosada técnica evocadora de sentimientos. Lo hace sin perder su lógico equilibrio y con alguna tragedia interior, lejana del drama apabullante. Ello es mérito de la directora Thea Sharrock a partir de un éxito editorial de la escritora inglesa Jojo Moyes (nacida en 1969), también guionista de este filme. El filme ubica su argumento dentro del arte de los amores imposibles, esos que se alejan en contra de la voluntad de los enamorados. El relato amoroso tan solo fluye y supera el esquema ceniciento de la muchacha pobre que se enamora y enamora al galán adinerado y cuadrapléjico. En ese punto, como buen melodrama, más bien podríamos hablar de que este filme tiene escasa elaboración psicológica de los personajes. Buenas actuaciones, para un melodrama así bien entendido. Lo malo: una banda sonora que parece ir contra viento.

martes, 21 de junio de 2016

Luego del éxito de Nemo llega ahora "Buscando a Dory"

Ya sabemos que la aleta derecha de Nemo, el querido pez payaso, es más pequeña por culpa del ataque de una barracuda. También sabemos que su padre, Marlin, lo cuida en demasía. Ello es parte de una historia que es aún película seductora: Buscando a Nemo (2003), del genial estudio Pixar. También ahí conocimos a Dory, pez cirujano de serios problemas con su memoria más pronta: su memoria inmediata. Como aquella película de Nemo fue tremendo éxito comercial, no es sorpresa que hoy los mismos personajes se reúnan en filme también de arte valioso. Se trata de Buscando a Dory (2016), dirigida por Andrew Stanton y Angus MacLane, que algunos juzgan como secuela de Buscando a Nemo, sin que lo sea del todo: esta aventura de Dory tiene sus propias bases, tiene la coherencia de su propio universo y el desarrollo de su argumento se abastece por sí mismo, aunque haya lógicas referencias a la película citada. Es lo mejor de su guion, mientras la puesta visual muestra muy bien la atmósfera y lo escénico, ahí en donde se mueven personajes bien diseñados. Sin ponernos infumables, uno siente que en Buscando a Dory, con destreza narrativa, el desarrollo de lo trágico tiende al buen humor y que, a la inversa, igual funciona. De pronto lo homérico resulta igualmente shakesperiano. Por eso, el filme es meticuloso con sus elementos visuales.

martes, 14 de junio de 2016

"Amor por sorpresa": el regreso de un buen director

El estreno de la película Amor por sorpresa (2015) nos trae un valor agregado: el regreso al cine de un buen director, el holandés Mike van Diem, de quien conocimos, en 1997, una excelente película titulada CarácterEl director ahora pasa a los tonos románticos de la comedia como género. Lo hace sin renunciar a esa especie de crueldad que hay en la sátira. Ello es lo que hace aún más atractivo el argumento y la buena puesta visual del filme: su malicioso humor negro, entendido este como ese humor provocado por situaciones que, en otros contextos, más bien darían lástima, ternura o, incluso, terror. La trama nos muestra a un multimillonario de la realeza parasitaria: Jacob, quien es incapaz de decirle a su madre lo que siente cuando ella se está muriendo. Bien diseñado el personaje con su apatía, este acude a una empresa que ayuda a morir a las personas (las mata) con contrato firmado por ambas partes. No hay vuelta atrás una vez que se firma. El problema es que Jacob conoce a Anna, quien anda en las mismas, y la realidad les juega una mala pasada. Lo anterior es previsible, pero el filme lo narra con gusto, buen planteamiento de situaciones y elegante desarrollo de los diálogos. Esto reforzado con extraordinaria banda sonora, siempre oportuna y de calidad musical: Mozart, Bach, Vivaldi y otros más, bien ubicados por Brian Byrne. Sin ser diva, la actuación de Georgina Verbaan es seductora. La acompaña Jeroen van Koningsbrugge de manera cumplidora, sin sobresalir frente a la mencionada actriz, pero entre los dos logran el disfrute de esta divertida aventura romántica. Hay que ver esta película antes que Hollywood haga un refrito y la eche a perder.

domingo, 12 de junio de 2016

"El conjuro": la misma mona con otro rabo, y bien

Esta vez no tenemos el buen manejo de los aplausos que vimos en la primera película del 2013. Sin
embargo, con El conjuro 2 (2016), igual se luce el director James Wan para producir en los espectadores esa sensación primaria que es el miedo. Esta secuela, en lo básico, repite conceptos y el arte visual de la primera película. Es como estar al frente de lo mismo, pero con distinta rabadilla. El conjuro 2 nos lleva esta vez a territorio británico, en 1977, con la misma insistencia de que se basa en hechos reales, pero presentados con tal embriaguez de ficción que resulta difícil tragarse esa afirmación. El director Wang, nacido en Malasia, tiene soluciones visuales por montones para asustar a la platea. Otra vez se trata de una casa poseída. Es un espíritu o un espanto del más allá que ha regresado para encontrarse con su familia. Cuando el espíritu comienza a manifestarse de manera violenta, tienen que traer desde Amityville, Estados Unidos, al matrimonio de Ed y Lorraine Warren. Son los mismos de la primera película. Solo que la actuación de quienes los encarnan se ve menos convincente: Patrick Wilson y Vera FarmigaQuien sí sobresale es la jovencita actriz Madison Wolfe, quien se pone en la piel de la niña poseída. El conjuro 2 apenas esboza conceptos y los diálogos son apenas conductores hacia lo vertical del filme: lo visual.

"El maestro del dinero": cine valiente con su denuncia

Uno siente complacencia cuando un filme se atreve a decir verdades que el propio sistema oculta. No sucede muy a menudo, pero hay películas hechas con intrepidez. Incluso, uno se queda sin entender cómo han logrado colarse dentro de las redes del paradigma que las produce. En este momento, esa sensación nos la produce un filme transgresor nada demagógico, dirigido por la muy conocida Jodie Foster, que nos llega con el título de El maestro del dinero (2016). A primera mano, la gracia de dicha película parece estar con su directora y con su elenco: George Clooney, Julia Roberts y la llamativa actriz que es la irlandesa Caitriona Balfe, más conocida por su trabajo en la teleserie OutlanderFoster lleva su película hacia la denuncia social como acto de veracidad y, por eso, el filme es poco creativo en términos formales: no hay ningún gesto formal que nos distraiga de lo que está en juego. Aquí se busca afilar la guillotina para ajusticiar actos de corrupción del sistema. Se trata del capitalismo parasitario propio de la economía neoliberal. Se trata de Wall Street. También se trata de la televisión, de ese ente informativo capaz de manipular la opinión pública a su antojo. El personaje contrastante es Kyle Budwell, especie de Robin Hood actual, quien decide vengar a los estafados por Wall Street y comienza por apoderarse de un canal de televisión. Aquí viene la mejor actuación del elenco, la del joven inglés Jack O’Connell.

domingo, 5 de junio de 2016

"Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras"

Leonardo, Michelangelo, Donatello y Rafael nos evocan el arte del Renacimiento, pero los seguidores de historietas (cómics) prefieren referirse, con esos nombres, a cuatro tortugas mutantes, quelonios hermanos y antropomorfos, ninjas a la vez, entrenados por su maestro Splinter, rata grande y sabia.


Esos quelonios de poderes especiales regresan ahora con el filme titulado Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras (2016), dirigido por Dave Green, pero cuya mano más fácil de percibir es la de uno de sus productores: Michael BayLeonardo, Michelangelo, Donatello y Rafael viven en las alcantarillas de Nueva York, pero viven en condiciones que se las desearía cualquier pobre del mundo. Ahora los vemos salir de su inframundo para defender a Nueva York. Esta vez, nuestros amigos galápagos se enteran de que hay un plan para liberar a un criminal peligroso: Destructor. Los quelonios salen a cumplir la misión de evitar la fuga de Destructor con un carro de guerra: graciosa parodia de lo que vimos en Mad Max (2015). Aquello es una agitada batalla con las truculencias y fogonazos. El filme resulta pueril: es Hollywood que le compite a Hollywood con esa celeridad de imágenes en medio de situaciones y diálogos propios de la tontería pura. Sin embargo,  Por más que nos quejemos, debemos valorar bien el acertado trabajo en la dirección de arte, ciertos buenos trucos visuales y el papel de la música como compás de los sucesos. Esto permite darle una estrellita más al filme (sin contar la sonrisa y belleza de Megan Fox).

lunes, 30 de mayo de 2016

"La bruja": de lo religioso a lo pagano hay un solo camino

La bruja (2015), dirigida por el debutante estadounidense Robert Eggers, es película interesante que transita por el suspenso psicológico, en tanto hace del misterio un paradigma para la reflexión sobre el dogmatismo religioso, de estilo calvinista. Maneja muy bien su trama, lo hace con la densidad del enigma. Sucede en Nueva Inglaterra, 1630. Un hombre está a punto de ser repudiado por la iglesia a la cual pertenece. Se trata de un granjero inglés con una lectura rígida de los libros sagrados de su cristianismo dogmático y cuyo mundo se divide de manera enfermiza entre su dios y su demonio. El granjero abandona el pueblo con su familia (esposa y cinco hijos) y se refugia en la montaña, frente a un bosque inexplorado que él ve rostro del mal y prohíbe que su familia se adentre en él. No está de más contarles que su esposa es de religiosidad idéntica con su maniqueísmo sobre la salvación eterna. Por alguna razón, suceden de pronto cosas que la pareja no se explica, por lo que la paranoia religiosa se incrementa y las contradicciones adentro de la familia desbordan lo razonable. La buena labor fílmica del director Robert Eggers (también guionista) deviene en cine turbador o inquietante, desde el buen manejo de la voz en “off”, desde la música y desde una muy cuidada puesta en imágenes (puesta en escena), donde las viejas historias de hadas-brujas y sus aquelarres son referencias obligadas. La bruja es muy buena película que, en lo conceptual, discute sobre cómo el exceso religioso nos lleva exactamente a lo contrario: al paganismo.

domingo, 29 de mayo de 2016

Alicia a través del espejo: pésimo cine de Disney

No es nada extraño que los estudios Disney rodaran una secuela de su película Alicia en el País de las Maravillas (2010). Dirigida por Tim Burton, esa versión libérrima de la literatura del diácono, matemático y fotógrafo inglés Lewis Carroll fue, más bien, estar ante Alicia en un cine sin maravillas. 

Con la secuela, uno esperaba que Disney se lavara la cara. Sin embargo, ha sido peor el remedio que la enfermedad. Lo que Disney ha hecho es coger dos colmenas con el mismo palo, pero con peor resultado ahora. La dirección de esta secuela, titulada Alicia a través del espejo (2016), se la han dado a James Bobin, quien  ha trabajado con el mismo elenco, más el pésimo aporte del actor Sacha Baron Cohen (como el Señor Tiempo). Por supuesto que la sátira ha desaparecido del todo: esta cinta no es más que la suma arbitraria y estúpida de pequeñas aventuras unidas por un débil hilo argumental: devolverle la felicidad al Sombrero, lo que puede lograr la joven Alicia, quien es ahora capitana de un barco. Entonces somos testigos de cómo la adicción por la exageración visual va en detrimento de la lógica y de la fluidez del relato. Cansa esta película, así diseñada, estructurada, rodada y proyectada. Cansa porque aburre y, entre más narra, más aburre (de la mano a la boca se pierde la sopa). Dentro de ese vacío, las actuaciones son indiferentes, flojas y frías. Sin excepciones. Sus histriones se quedan con sus nombres y apellidos. No hay esfuerzo alguno por actuar bien y ya se sabe que quien por su gusto es buey, hasta la coyunda lame. No vale la pena ver este filme ni en video casero.

viernes, 27 de mayo de 2016

"Una segunda madre": las hijas del campo...

"Lucha de clases”, por ahí va el tono de una buena película brasileña: Una segunda madre (2015). Dicho filme camina de la comedia al drama y del drama a la comedia, no siempre tan bien conjugados entre sí, pero con claridad narrativa (lo que se le agradece). En general, tiene buena dirección por parte de la realizadora Anna Muylaert. Este es su primer largometraje. La directora marca bien el equilibrio entre forma y contenido. Entonces podemos hablar de una realización más bien sencilla, sin mucho aspaviento, donde la cámara siempre encuentra el acomodo para ser expresiva. Al acierto de la fotografía se le unen el buen subrayado de la música y, sobre todo, las magníficas actuaciones, donde se luce Regina Casé, como Val, la empleada doméstica de una familia adinerada y burguesa. Dicha actriz aporta la mirada sulfurosa que busca la realizadora Muylaert. Así, Regina Casé es punto medular para entender que Una segunda madre es película que plantea la lucha de clases: su personaje, Jéssica, le exige a su madre, Val, una rebelión frente a sus patronos. El problema es que, por secuencias, la trama se acerca más al discurso social, lo que la afecta en su desarrollo dramático o en la oportunidad de comedia. Igual, es película que merece ser vista, que entretiene bien mientras nos dice sus cuatro verdades sobre el trato a quienes nuestro Joaquín García Monge llamó, en su novela, “las hijas del campo”.

miércoles, 25 de mayo de 2016

"X-MEN: APOCALIPSIS": cine manoseado y rutinario


Los cuatro guionistas que tiene X-Men: Apocalipsis se dedicaron, más bien, a “vaciar” ocurrencias en un libreto que nació enteco, esto es, débil y enfermizo. Se dedicaron a meter situaciones bastante forzadas, muchos sitios geográficos, a más personajes de la cuenta y a llenar de bullicio el metraje. 
En este caso, como en otros, los efectos visuales adquieren importancia exagerada: la truculencia vende. En términos de ideas, el filme no aporta mayor cosa al coreado tema del respeto a las divergencias. X-Men: Apocalipsis es cine convencional y con manoseado diseño de sus personajes, así ellos con sus poderes especiales. Por eso mismo es que la aparente complicación de la trama, que de ninguna manera es compleja, se resuelve con todos los efectismos fílmicos posibles, más una banda sonora crepitante y una incesante sobreexposición de sitios destruidos. Los personajes son presentados de uno en uno (como pasar lista en una escuela o colegio), cada cual con su “rollo”. Ni aún cuando pelean juntos se muestran grupales, que cada uno es cada cual. La trama comienza en el viejo Egipto, con un mutante que absorbe poder de otros y desea convertirse en dios universal. Esta parte es zonza o zopenca y está mal filmada. De lo que sigue, es lo que hemos comentado y el responsable del desastre es el director Bryan Singer. Ahí les queda: película sin suspenso, con menos tensión que el canto de un gallo en alguna madrugada y, para empeorar las cosas, muy larga para lo que ofrece.

martes, 17 de mayo de 2016

"Entonces nosotros": película mucho mejor que el título

El cineasta costarricense Hernán Jiménez le entra con entusiasmo a la que significa su tercera película: Entonces nosotros (2016), título que –dicho sea de paso– no me dice nada, ni antes ni después de ver el filme por dos veces. Entonces nosotros, con guion del propio Jiménez, es relato más bien simple, aunque no sencillo: tiene complejidad emocional. Se trata de una pareja joven (Diego y Sofía) que pasa un mal rato, sin que haya mayor análisis de la crisis entre ellos. Interesante, pese a inquirir poco en el drama interno de los personajes, el filme obtiene un buen diseño de tales: son sujetos comprensibles y se nos permite estar dentro de su liviana escaramuza de pareja, para lo cual se utiliza bien la ruptura de la llamada cuarta pared: la vida de los personajes nos domina. Para arreglar sus líos, la pareja decide viajar al idílico paisaje de una playa. Cuando uno tiene más años, sabe que eso es inútil y que –a lo sumo– es efímero apagafuegos, pero Diego y Sofía no lo saben. Ellos creen que el mar, las cervezas de tal marca, la fiesta, la luna, el sexo renovado y otros detalles les van a “atornillar” la relación. Punto de giro: he aquí que aparece una joven bella y animosa, Malena, quien enreda las cosas porque sí… y no se puede contar en esta crítica. La relación de los tres mejora el buen diseño de personajes. En tanto, la cámara alterna –con arte puntual– algunas tomas panorámicas con planos de personajes (algunos de tímida sexualidad). De manera imprevista, hay diálogos chispeantes que devienen el conflicto amoroso en asunto de contrastes para el espectador. Los diálogos llevan bien el relato y mantienen dadivosa coherencia con los acontecimientos, tanto del dilema principal como los de la subtrama de una fiesta báquica moderna por ahí. Entonces nosotros no es filme cursi. Hernán Jiménez, como buen director, es oportuno y cuidadoso con el tono de su filme. Lo es también con el ritmo y hay que aplaudir el trabajo en la sala de montaje (edición), porque hay excelentes soluciones visuales de postproducción. Entre los méritos están por igual las buenas actuaciones de las actrices Marina Glezer y Noelia Castaño (es difícil imaginar esta película sin ella: talento y encanto a la vez). Ambas contraponen bien sus condiciones histriónicas. Por su parte, Hernán Jiménez corrobora lo que hemos dicho antes: es buen director de actores, menos con él mismo, porque su actuación es –como en El regreso– el eslabón débil de la cadena. ¿Por qué tan necio? Esperemos que no sea vanidad. Da gusto recomendar cine costarricense cuando vale la pena y no como otras personas, quienes alegan que todo cine es bueno solo por ser del país. El de Hernán Jiménez es un cine al que no se le debe perder huella.

miércoles, 11 de mayo de 2016

"Toque de lo alto": le falta 'toque' de algún lado

Dentro de la tendencia creciente del cine costarricense, en términos de cantidad, se anuncia “la primera película cristiana hecha en el país”, con el título de Toque de lo alto (2016), dirigida por José Mario Salas. Es posible que el concepto de ‘película’ le sea anchuroso, e igual lo vamos a utilizar, pero lo que vemos en pantalla está más cerca de un video casero. Igual podríamos cavilar que Toque de lo alto tiene más de telenovela que de cine, donde las imágenes son apenas funcionales en beneficio de los diálogos. Muestra a sujetos en evidentes procesos de degradación; en este caso, un padre de familia abusador, machista y pendenciero que llega a liarse sexualmente a la novia de su propio hijo. Luego, una joven abusada en su infancia por el abuelo, fiestera, quien no cree en dios alguno y se declara lesbiana; ella se va de la casa para establecer una relación amorosa con su amiga-novia. La narración de la película en ningún momento es fluida: tiene cortes arbitrarios de una historia a la otra, recargada de música y canciones como arengas. En un ¡plop!, los personajes dejan atrás sus conductas, vistas como un paquete de “indecencias”, incluido el lesbianismo, y comienzan a proclamar entonces lo que llaman la Palabra. Al filme le cuesta encontrar su final y tiene varios, solo por extender su sermón "cristiano". Quien se muestra más convincente con su personaje es la actriz Hanzell Carballo, nada más.

lunes, 9 de mayo de 2016

"Ixcanul": de vientre a vientre: el volcán y María

Cuando uno termina de ver la película Ixcanul (2015), cuando oímos al final su música con marimba, uno piensa que esta película escrita y dirigida por el guatemalteco Jayro Bustamante (nacido en 1977) es mucho más que un filme: es también un acto de valentía y de solidaridad.
Aquí estoy con la actriz principal de "Ixcanul",
María Mercedes Coroy, en el cine Magaly.
Ixcanul tiene el valor de colocarse en la vanguardia de un cine de tercer mundo, antes que ser vagón del cine del primer mundo. Ixcanul es película bella, ardiente y etnográfica. Brota desde el vientre del volcán que le sirve de fondo y motivo, para narrarnos un pausado e intenso relato que gira sobre el vientre preñado de una jovencita maya cakchiquel: María, de 17 años. Sobre la personalidad de dicho personaje, silencioso, el filme se convierte en estudio serio de la condición de vida de los sectores más humildes de la sociedad guatemalteca, a imagen y semejanza de los de muchos países de América Latina. Lo mejor es que encuentra rigor estético para, con sus finas y afiladas imágenes, describir un universo que no todos conocemos en su abanico de injusticias: es un mundo víctima del atraso económico y cultural, mientras el sincretismo religioso lo calma tanto como el licor. La música le corresponde con certeza a ese mundo con tanto arte mostrado, mientras las actuaciones lo sacuden a uno por su veracidad histriónica: es genial la dirección de actores de parte de Jayro Bustamante; por ejemplo, la naturaleza impenetrable de María es arte puro con la actuación de María Mercedes Coroy. No es cine simple. Tiene complejidad psicológica, social y etnográfica. No se pierdan esta película, se los ruego.

sábado, 7 de mayo de 2016

"Conspiración y poder": Denuncia política en firme

Cate Blanchett es una gran actriz. Ahora, ella está por encima de sí misma con la interpretación que logra de la productora de noticias de la CBS, Mary Mapes. La película respectiva se titula Conspiración y poder (2015). Es la primera película dirigida por el guionista James VanderbiltEste logra un buen producto que –con más maña– pudo ser excelente, pero que siempre es de una sola pieza: sabe sugerir la verdad cuando no tiene la posibilidad política de decirla directamente. La trama acaece por el 2004. Hay elecciones en Estados Unidos y George W. Bush aspira a un segundo mandato, luego de mentirle al mundo para estar en guerra contra Iraq y Afganistán. Es cuando la productora de noticias de la CBS, Mary Mapes, y el presentador Dan Rather (Robert Redford) descubren los mecanismos con los cuales Bush pudo eludir la guerra de Vietnam. Es como soltar un huracán por ser tiempo de elecciones. Mary y Dan son acusados de servirle al candidato del Partido Demócrata. No hay duda que estos periodistas se han enfrentado a algo intocable, a intereses del todo poderosos. Es cuando la actriz Cate Blanchett comienza a crecer con su personaje, mientras Robert Redford es magnífico secundario.El filme tiene alguna morosidad calculada para poder ir asimilando acontecimientos; sin embargo, la verdad, hay datos que lo agarran a uno desprevenido, sobre todo cuando se trata de nombres de políticos y militares. Como guionista del filme, Vanderbilt quiso darle un aire didáctico para mostrar esa “cacería de brujas” que sufren los periodistas si se enfrentan a cualquier sistema político corrupto. 

domingo, 1 de mayo de 2016

"Capitán América: Guerra civil": sí, buen cine industial

Ahora se trata de Capitán América: Guerra civil (2016) y sus directores Anthony y Joe Russo evidencian virtudes en el manejo del lenguaje fílmico; por ende, tenemos cine de superhéroes con secuencias de acción bien logradas y bien encadenadas dentro de un relato bien estructurado. Tanto es así que uno siente que los diálogos se estiran de manera inútil: tienden a ser repetitivos. Hay conversaciones de más. ¿De qué va la trama? Tenemos un argumento que pone frente a frente dos juicios ante la vida. Primero, ¿debe hacerse uno a un lado ante la injusticia y que sean las autoridades quienes ejecuten lo suyo? Segundo, ¿se debe asumir el deber ético de ir en defensa del necesitado, como el buen samaritano, sin condiciones? También es la moraleja, porque esa es una disyuntiva para nosotros los humanos comunes y silvestres, día a día. A favor del hacerse a un lado y de burocratizar sus privilegios de superhéroes en manos de políticos, entre otros, está El Hombre de Hierro. El otro lado de la moneda, el de luchar a favor de quienes lo necesitan sin intromisiones administrativas, esto lo lidera el Capitán América. A cada líder lo siguen distintos superhéroes, quienes viven el paroxismo de enfrentarse entre ellos. Dentro de su argumento, el manejo del todo con sus partes es ejemplar. Igual pasa con la conducción de tantos superhéroes: bien diseñada y combinada. Excepto en secuencias de blablá inútil, el filme mantiene buen ritmo, buen arte actoral y vínculo eficaz entre música e imágenes. Resulta película entretenida, inteligente y generadora de conceptos porque es buen cine dentro de su marco industrial.

sábado, 30 de abril de 2016

"Ex-Machina": ¿la I.A. es miel con veneno?, ¿o no?

Estamos ante una buena película que sabe escalonar el suspenso con el misterio para indagar: Ex­­-Machina (2015), filme dirigido con astucia morosa por Alex Garland. La trama nos coloca ante Nathan (Oscar Isaac), programador multimillonario, quien selecciona a Caleb (Domhnall Gleeson), joven empleado de su empresa, para que pase una semana con él en las montañas y hacerle un test a Ava (Alicia Vikander), robot-mujer con inteligencia artificial. Conforme transcurre el relato, sin prisa alguna, hay más claridad en lo que el filme nos quiere decir. Lo hace también con diálogos inteligentes; entonces, el misterio crece al igual que el suspenso, tenso como jugar naipes en una mesa donde todos tienen ases en sus manos (escribió alguna vez Raymond Chandler). Dentro de la morosidad ritual del relato, incluso dentro de cierto estilo teatral, Ex­­-Machina, como película, encuentra su propio dinamismo dramático, a lo que contribuyen las acertadas actuaciones del elenco, sobre todo la de la actriz sueca Alicia Vikander con su belleza enigmática. Los efectos visuales no solo son elegantes: son afortunados en lo visual y son excelentes para ubicarnos en la atmósfera que exige el relato, dentro de ese mundo contradictorio de la investigación científica y tecnológica: aquí nada es lo que parece y todo resulta distinto: es miel con veneno.

viernes, 29 de abril de 2016

"El hijo de Saúl": cine húngaro que se atreve

El Holocausto ha sido llevado varias veces al cine como lo fue: vergonzoso y doloroso momento de la humanidad. Hay quienes dicen que el tema cansa. Sin embargo, cuando se siguen viendo atrocidades bélicas, no está mal que le sacudan a uno la capacidad de mantener el conocimiento reflexivo de las cosas. Con ese tema, dentro del cine creativo e intenso, hemos de agregar ahora la calidad valiosa del filme húngaro titulado El hijo de Saúl (2015), dirigido con pasión, pero con algunos descuidos narrativos, por László Nemes, nacido en Budapest. Es su ópera prima. Las imágenes van adentro de un campo de exterminio nazi. Lo hacen con crudeza, a tumba abierta, pero sin detenerse en detalles manipuladores. Nuestra mirada se ve obligada a interpretar los sucesos por el manejo que se hace de la cámara en mano, casi siempre sobre el hombro del personaje principal, llamado Saúl. De esa manera, la mirada de Saúl es nuestra mirada. Así, vemos un universo extraño por contradictorio: hay judíos que prefieren ayudar a los alemanes a matar otros judíos con tal de sobrevivir. Ellos son esclavos de las tropas nazis y deben cumplir con ejecuciones programadas, quemar cadáveres, desaparecer cenizas y limpiar los sitios de las torturas. Un día, Saúl descubre el cadáver de un jovencito a quien, de pronto, él siente como si fuese su hijo. En lugar de llevarlo a incinerar, se propone darle una sepultura digna, por lo que le urge un rabino. Ese acto humanitario es locura en un campo donde solo impera el horror y donde lo dantesco se confunde con lo apocalíptico. Por descuido más que por decisión narrativa, algunas situaciones solo se describen y luego quedan en el aire, por lo que algunos diálogos pierden conexión entre sí, pero el filme mantiene su coherencia conceptual. En 4:3, de ahí el dominio de los primeros planos, muy bien logrados. Al final, la película ha logrado lo suyo: mostrar que el ser humano puede ser una máquina de muerte, pero que –en el fondo– siempre ha de quedar la esperanza.

lunes, 18 de abril de 2016

El libro de la selva: El libro de las tierras vírgenes

Esta vez lo lograron los estudios Disney: rodar una película basada en otra anterior de 1967 (dibujos animados) y hacerla visualmente esplendorosa y con valioso calado humano desde sus conceptos, donde es visible la mano inteligente de su director, Jon Favreau. Se trata de la nueva versión homónima de los cuentos de Rudyard Kipling recogidos bajo el título de El libro de la selva. En literatura, a dichos cuentos se les conoce igual como El libro de las tierras vírgenes. Kipling se convirtió en el primer escritor inglés en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1907. El libro de la selva, la película de 1967, no pudo ser terminada por Walt Disney, quien murió el 15 de diciembre de 1966. El resultado fue una cinta de dibujos animados algo esquemática y más bien sensiblera. En cambio, la versión de hoy (2016) apuntala bien a lo principal: contar una historia en la que la Naturaleza se comporta como sujeto protagónico, capaz de rediseñar la guía y conducta de los personajes que se mueven en ella. Gracias a la Naturaleza o por culpa de ella, como quieran, los personajes evolucionan. Por eso, esta vez, gracias a sus guionistas y al director Jon Favreau, El libro de la selva es algo más que el viaje de Mowgli hacia la aldea de los suyos (los humanos): es viaje interno hacia su propio encuentro. Con ese dinamismo dramático bien manejado por la trama, también evolucionan los otros personajes, sea que protejan o que deseen matar a Mowgli (quiere decir “rana”, porque es un cachorro entre lobos a quien no le brota pelaje). El decorado es parte de la historia, aunque se permite pecados veniales como voltear la selva feroz en algo idílico, y esto está fuera de la lógica del relato. Este filme mezcla acción real con entornos generados por ordenador. Trabajo perfecto que hace más difícil y meritoria la actuación del niño Neel Sethi como Mowgli (imposible no acordarse de Sabú en aquella versión de 1942, dirigida por Zoltan Korda, disponible en video). El filme se permite libertades ante el texto literario (como cambiar el carácter de la serpiente Kaa, por ejemplo), pero sabe puntuar lo oscuro y lo brillante de la selva por medio de las emociones de sus personajes.

domingo, 17 de abril de 2016

"La jugada maestra" no logra ser película maestra

El ajedrez a nivel del habla popular lo colocó un excéntrico campeón mundial: el estadounidense Robert James Fischer, recordado como Bobby Fischer. Ahora lo vemos con un filme apreciable que nos llega con el título de La jugada maestra (2014), dirigido por Edward Zwick, realizador de consabida maña, bien ayudado por la música de James Newton Howard. Todo juego exige del jugador una actitud esencial o cardinal: ¡vencer! Bobby Fischer era un genio y, como tal, tenía el talento para vencer a los campeones en serie que la escuela soviética de ajedrez tenía para entonces, por los años 70. El problema fue que Fischer cayó en manos de los políticos, quienes vieron en él la posibilidad de un triunfo no deportivo, sino ideológico, ante los ajedrecistas soviéticos. En ese momento, el campeón era Boris Spassky. Se estaba en plena Guerra Fría y, obviamente, los políticos soviéticos también hicieron del ajedrez un arma de propaganda ideológica. En 1972, la serie entre Spassky y Fischer fue calentada de tal manera por los políticos de ambos bandos, que devino ojo de cíclope en la tormenta política. La película concentra la atención en Robert James Fischer. Así, desde su infancia. El filme trata de que lo entendamos tanto en lo genial como en lo turbulento. Lo logra, pero no del todo. Es el problema de la película: no amarra cabos sueltos que por ahí va dejando. Tobey Maguire no es actor indicado para encarnar a Bobby Fischer: no logra mostrarlo como el sujeto que quería disponer de su vida. Es flojo este actor para mostrar la lucha interna del genio y prefiere exponer a Fischer como alguien fuera de sí mismo. En esto, hay complicidad del director de la película. El actor Liev Schreiber muestra más espuela como Boris Spassky, pero no es personaje principal, por lo que el filme se desequilibra y el relato pierde tensión dramática. En términos histriónicos, Schreiber le da jaque mate a Maguire.

martes, 12 de abril de 2016

Avenida Cloverfield 10: de jugarse la piel en cine

Bien se dice que cuando la protección llega a ser excesiva, se convierte en prisión. Este concepto es del todo significativo en ese valioso filme que ahora nos llega con el título de Avenida Cloverfield 10 (2016), con la admirable dirección de Dan Trachtenberg, ¡su primera película! El guion está firmado por Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken y narra la historia de una joven, Michelle, quien decide separarse de su pareja. En un momento dado toma sus bártulos y se marcha sin rumbo cierto. En carretera, de noche, choca con alguien. 
Cuando Michelle recupera el conocimiento, lo hace en un sótano: es una celda bajo tierra y su carcelero se llama Howard. El celador le dice a Michelle que la recogió para protegerla de “algo” que sucede afuera. Como espectador, uno mismo no sabe dónde está la verdad. El misterio y su manejo se convierten en lo esencial del filme. El filme falla por su débil final, pero no es culpa del director: está en el guion. Avenida Cloverfield 10 es película que crece en dinamismo dramático, que aumenta su tensión con el desarrollo del relato, que mejora –secuencia a secuencia– gracias a las virtudes de la puesta en escena y al gran manejo de las más distintas imágenes. Por supuesto que las actuaciones son superlativas y dan más misterio a los enigmas del relato. Ni una manada de sombras puede ocultar la brillante y suprema actuación de John Goodman. Bien se dice que el arte histriónico es un combate donde es necesario jugarse la piel; pues bien, Goodman no solo se la juega, sino que se la arranca y deja todo con su personaje. Johann Wolfgang von Goethe decía que el carácter se educa en la tempestad, así como el talento se educa en la calma. Esta percepción bien la logra la actriz Mary Elizabeth Winstead con su personaje Michelle: ella marca muy bien el desarrollo de su personaje: de la calma a la tempestad.