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viernes, 12 de febrero de 2010

Director de teatro contesta a Andrés Sáenz (crítico de La Nación)

Del director de La Llorona, Fernando Rodríguez, en respuesta a la crítica de Andrés Sáenz publicada en el diario La Nación.

Alentado por el espacio que amablemente nos brinda William Venegas con este blog, me voy a valer de la reciente crítica de don Andrés Sáenz al espectáculo La Llorona (http://www.nacion.com/viva/2010/febrero/06/viva2252123.html),
salido de mi pluma como dramaturgo y de mi elucubración mental como director de escena, para poner un par de temas en la palestra de la discusión. Todo ello aclaro, sin ningún rastro de secreciones hepáticas en la intención. Respeto mucho a don Andrés y su acervo de conocimientos en el arte dramático.
En resumen, don Andrés resiente que tanto el texto como la puesta en escena de La Llorona restan credibilidad a la historia planteada porque no siguen los cánones teatrales. Cito textualmente: “El arte teatral y la dramaturgia tienen exigencias propias que, de no cumplirse, inducen al espectador a desinteresarse por lo que ocurre sobre las tablas, por más importante o pertinente que sea el presunto tema del espectáculo escénico”. Lo curioso es que al final dice: “En la función a la que asistí había poco público pero los aplausos al final se oyeron entusiastas”. Entonces pareciera que el único que se desinteresó fue el crítico. Pero bueno, eso es enano de otro cuento. Aquí lo que merece la pena analizar es esa fijación de mucha gente conocedora de teatro en pensar que el arte dramático tiene su propio código, heredado de la Poética de Aristóteles, imposible de variar sin invadir los preceptos de otros géneros: poesía, narrativa, danza, cine, y todos los que se quieran añadir.
Y en esa entropía que es la modernidad nos hemos perdido todos y nos olvidamos de las nuevas formas. Después de la comedia y la tragedia aristotélica, pasando por los autos sacramentales del Medioevo y los sainetes tan popularizados en el siglo XIX, el teatro de postguerra se nutrió de todas las fuentes artísticas para engrosar el género que ahora se conoce como teatro contemporáneo y del que lamentablemente los ticos conocemos muy poco. Allí, lo que identificamos como acción dramática se dispersa y en algunos casos se vuelve muy difícil de reconocer… y mucho más de escenificar. No hay espacio suficiente para hablar de todas las variantes de dramaturgia hasta hoy determinadas dentro del teatro contemporáneo, pero una de ellas se ha dado en denominar narraturgia. Que es, ni más ni menos, que la dramaturgia de textos narrativos. Son concebidas más para la literatura que para la puesta en escena. Es decir, son obras de teatro para ser leídas, más que representadas. Ahí ubicamos La Llorona y por eso coincido con el crítico en que la acción dramática convencional está ausente.
El maestro Sanchis Sinesterra ubica dos formas de llevar a escena textos narrativos: La dramaturgia fabular, que conserva la historia argumental en detrimento del discurso; y la dramaturgia discursiva, que es todo lo contrario. De ahí que de un mismo texto narrado puedan salir dos historias muy distintas. Aunque La Llorona nace ya como una obra dramática y no es una adaptación de un texto narrativo, en ella se privilegia el discurso y por eso resulta tan difícil de escenificar; pero esa característica, bajo ninguna circunstancia, la convierte en un texto no teatral como lo sugiere don Andrés. Básicamente es una nueva forma de escribir para el teatro.
Pero bueno, esta polémica está abierta en otros lugares del orbe donde otros dramaturgos (todos ellos jóvenes) son por un lado alabados por cultivar el género y por otra parte impugnados por quienes creen que lo que escriben no es susceptible de ser representado. Creo que una excepción a esta regla se da con Juan Mayorga, Premio Nacional de Teatro de España en el 2007 y con muchos de sus textos ampliamente representados en toda Europa. Por lo demás, dramaturgos como el mexicano Enrique Olmos de Ita, tratan de hacerse camino con textos narratúrgicos, aún con cierta dificultad de aceptación de los especialistas; no así de una gran parte de público, quienes casi siempre agradecen las innovaciones.
Ahora bien, esto de la aceptación de los textos narratúrgicos me lleva al otro punto de la crítica de Don Andrés ¿Deben estos textos ser representados? ¿Existen actores para representarlos y directores para montarlos? Quizá la respuesta en este momento de nuestro acontecer teatral sea negativa y por eso el crítico señala "El elenco estuvo formado por tres actores y una actriz, jóvenes que requieren mayor fogueo sobre las tablas…".
Pues sí, son actores jóvenes, y comparados con otros más avezados ¡Pues claro que les faltan tablas! Pero creo que lo destacable aquí, tanto para ellos como para quien los dirigió, es que aventurarse a montar textos de este tipo resulta un reto muy fuerte, justamente por su característica de innovación. Nuestros actores no están acostumbrados a las exigencias de este tipo de textos y eso los hace ciertamente inexpertos, pero no por su formación o su experiencia previa, sino por el género o la forma que cultivan, y eso merece de aclaración. De igual forma la puesta carece de los elementos tradicionales de una escenificación dramática porque se manejan otros códigos y la propuesta se soporta en otras premisas. A esa diferencia don Andrés la llama “falta de credibilidad”, yo la llamo estilo de puesta. Que puede gustar o no, pero que merece ser tratada como un teatro diferente, nunca como un “no teatro”, porque en esto de la contemporaneidad, las formas y los contenidos, más que en evolución, están en plena revolución.
Independientemente de estas discrepancias de opinión, agradezco a don Andrés su observación objetiva y libre de juicios de valor. Efectuó una manifestación de opinión calificada y muy respetuosa, que agradezco profundamente.

19 comentarios:

Román dijo...

Santos teatreros, pues yo lo espero que el señor Sáenz le conteste al señor Rodríguez
para que haya ideas jugándoselas.

vikingo dijo...

No olvidemos que la funciòn fundamental del teatro (Desde los tiempos de Aristòteles hasta la plenitud del post modernismo) es entretener. Pueden invocarse a todas las poéticas y a los dramaturgos celestiales, pero si no entretiene...¡¡no hay pedo que valga!!

Anónimo dijo...

VIKINGO: ¿Qué entendemos por entretenimiento?

pedrojosé dijo...

el señor vikingo deberia leer un poquito más sobre teatro. le recomiendo a piscator y a brecht, para que comience...

El Quinto Jinete dijo...

qué va Fer, no te quiere ese viejo cacleco, quien de por sí no se quiere ni él... la solución con Andres Saenz(y los demás críticos) la dio él mismo con el libro que "escribió" hace tiempo, jaja

Ya más en serio, si un director necesita retroalimentación en cuestiones del montaje, es más sensato acudir a algun colega que haya hecho montajes con buen suceso. Los críticos escriben para el público, idealmente; aprender a montar una obra haciéndole caso a un crítico es como querer aprender a nadar con alguien que no se ha metido nunca o pocas veces una piscina, pero ha leído libros y visto videos al respecto... como que no, ah?

EL SEXTO JINETE (jajajajara-jajá) dijo...

Para El Quinto Jinete: El asunto es que Andrés Sáenz no solo ha estudiado teatro, sino que también ha hecho teatro.

cocuyos@racsa.co.cr dijo...

¡Qué bueno está esto!

Fernando Rodríguez Araya dijo...

Ojalá "puedan y quieran" ir a ver a "La Llorona" al Variedades y tener su propia impresión sobre el asunto.
Nos quedan solo tres fines de semana, contando con este del 12 al 14 de febrero .
Un abrazo,
Fernando Rodríguez A.

Warren Lee dijo...

Yo, William y amigos, no he visto La Llorona así que, sobre ella no debo opinar.
En términos generales, respecto al teatro agrego que: es lamentable el rumbo que ha tomado el arte de las tablas en nuestro país, que en lugar de multiplicar y con buena nota, cada día... resta y resta en categoría. Recuerdo una entrevista entre Luis Burstin y Atahualpa de Cioppo, allá en los 70, donde comentaban respecto al buen teatro nacional; que dichosamente, decían, no había caído en las garras del "entretenimiento", como sucedía en ciudades como el DF mexicano. Unos meses después, la gran sorpresa: ya nuestro teatro andaba rodando por el suelo, del que está por debajo de las "Tablas" o sea: aquel señalamiento positivo en lugar de alentarnos nos...

Bien, por dicha se montan obras que se salen de la charanga.Aunque no acierten del todo, el acierto consiste en salirse de la "Calle 12" al menos. Luego, los actores, para comenzar a alzar vuelo con destreza, inicialmente deben foguearse y llevarse uno que otro costalazo en el intento, como, según parece, está sucediendo con La LLorona; sin indirectas sea dicho. De mi parte, bievenidos sean los aires renovadores como... bueno, saltando de las tablas y aterrizando en la pantalla grande, como hizo Tarantino con Kill Bill I. Yo quería abrazar esa pantalla y llevármela para la casa, por el gusto de ver semejante loquera, como dicen los chiquillos; como loquera positiva la califico yo.

En fin, William, lo importante es zapatear por otras calles. Dejemos a la 12 tranquila. Y no me refiero a la barra de "La Liga".

Hattori Hanzo dijo...

Siento que la visión de un crítico es ofrecer un punto de vista acerca de una producción, ofrecer comentarios basados en su experiencia, decir que le gustó y que no.

Pero es solo eso, una opinión más, a mi la obra me gustó, no me volvió loco de la emoción, pero si me pareció atractiva como para estar sentado con la atención puesta al frente.

Ahora en cuanto a narraturgia y otros conceptos aqui plasmados, debo decir que como espectador ignoro eso y poco me interesa, solo deseo ver una obra atractiva, con una trama que me hagan querer quedarme en mi butaca toda la obra.

Que no me gustó de la obra, que a lo largo de toda la escenificación se me hizo un colocho mental para entender a cada una de las mujeres que se representaban, para mi eso no ayuda a la obra.

Saludos

Sofía (Sabiduría) dijo...

D. Andrés Sáenz me confirmó que sabe de esta respuesta...
pero prefiere el silencio,
por eso estamos como estamos,
que sin ideas no hay debates, pero sin debates tampoco hay ideas.

wílliam venegas dijo...

Gracias a todos los participantes. A Sofía: Andrés Sáenz no es del estilo de polemizar con el tema del teatro, tal vez sí más con la música académica, por lo que no creo que aparezca por aquí. wílliam

wílliam venegas dijo...

A Hattori Hanzo dijo...
A mí también se me hizo ese colocho; aún más creí que había dos líneas argumentales, y resultó que había tres...
Creo que la obra habría ganado con más simpleza dramática, lo que no es ningún demérito.

Fernando dijo...

Hattori y William, y sí les digo que ese colocho también se me hizo a mí a la hora de dirigirla, je je. No es fácil manejar esos tres planos de espacio, tiempo y objetivo. Pero en todo caso sigo pensando que lo importante, más que la claridad formal en esos aspectos, es lo que el personaje exprese y creo que es válido por esa línea. Y... mi querido Vikingo: Aristóteles escribió la Poética no para entretener, sino para generar reflexiones y formas de definir el arte de la representación, entre otras consideraciones. El entretenimiento es un concepto tan antiguo como el mismo Aristóteles, que no es pernicioso en sí mismo, pero tampoco un absoluto. Hubo una época en que se representaba a Esquilo en el mismo momento en que se repartía pan, circo y sangre en los coliseos romanos.

Andrés Sáenz dijo...

EL CRÍTICO ANDRÉS SÁENZ ENVÍA ESTE CORREO ELECTRÓNICO
gracias, william. he estado con algunas cosillas y no he tenido el tiempo para responder a fernando, pero lo haré en estos días, no tanto para polemizar, como para aclarar mis objeciones al teatro discursivo (como sabes, la principal es que lo encuentro aburrido!!). pero fernando es serio y respetuoso en sus planteamientos y merece una respuesta también respetuosa. me alegra que el blog genere este tipo de intercambio. lástima que dejaste el de teatro y cine, pero veo que aquí por lo menos cabe algo de teatro saludos,

Warren Lee dijo...

William, yo hablando de Kill Bill y apareció Hatori Hanzo... Saludos, Hatori!

Hattori Hanzo dijo...

Saludos señor Lee, aqui estamos para pasarla katana de las palabras sobre aquellos temas que nos interesan en la cultura nacional.

Y como otros me gustaría también escuchar o leer las palabras de respeusta de don Andrés Sáenz, las que siento que son más como parte de un diálogo y no para polemizar, porque siento que no hay polémica, simplemente tenemos dos comentarios muy respetables, uno de un crítico y otro de un hombre de teatro que da su mejor esfuerzo por hacer lo que le apasiona y en su tiempo libre como muchos otros!!!

Hattori Hanzo dijo...

Se me olvidaba don William, espero que escriba más temas relacionados con el teatro costarricense.

chismiticos dijo...

Ydiay, diosito lindo, patas pa'q te quiero, dijo anrrrrrés sáenz u dio la callada por respuesta. ¡Chingo!