La tercera dimensión (3D) fue hecha para el cine y no el cine para la tercera dimensión. No entender a cabalidad ese aforismo es lo que provoca mella en la película La invención de Hugo Cabret (2011), dirigida por Martin Scorsese. Se le siente al filme esa excesiva preocupación por crear las mejores condiciones logísticas para un buen 3D. Lo consigue, pero en menoscabo del tratamiento emotivo de la historia narrada, emocionalmente hueca. El filme sirve para ejercitarse con el fenómeno 3D, con el uso de la cámara y el diseño de la planificación, actitud jactanciosa del director Scorsese, quien insiste en decir “aquí estoy yo”. Aún así, he de señalar que el filme hilvana bien su historia. Por otro lado, el señor Scorsese intenta un curso de historia del cine dentro del cine con la presencia –entre sus personajes– de George Méliès, descubridor del cine como medio para contar historias y fabricar sueños. Lo real se mezcla con la ficción y la cinta se llena de guiños, de esos que entrampan a los 'fiebres' del cine. Con tema áspero (la orfandad), tenemos fórmula exacta de alguien que sabe hacer cine, pero sin ese toque a lo Almodóvar. No digo que sea una mala película, solo dejo claro que no es el filme excelso que elogian los incondicionales de Scorsese. (wvs)
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